En muchos países de Latinoamérica, como Venezuela, Colombia, El Salvador, Nicaragua o Ecuador, hablar de seguro de vida no es parte de la cultura financiera común. Allá, lo más frecuente es depender de la familia, de la comunidad o de la fe para salir adelante cuando ocurre una pérdida. Pero en Canadá, la realidad es muy distinta: aquí un seguro de vida no es un lujo, es una necesidad básica.
La realidad en Canadá
- Alto costo de vida
Las hipotecas, los alquileres, los servicios y los estudios son mucho más caros que en nuestros países. Una familia promedio necesita entre dos ingresos para sostener el hogar. - Deudas y compromisos financieros
La mayoría de los hogares en Canadá tienen deudas: hipoteca, línea de crédito, tarjetas, préstamos de auto o de estudios. Si un proveedor fallece, esas deudas no desaparecen; la familia debe seguir pagándolas. - Falta de red de apoyo familiar
En Latinoamérica solemos tener abuelos, tíos, primos cerca que ayudan con los hijos o con dinero. En Canadá, muchos inmigrantes estamos solos, sin esa red de soporte. Eso hace que la seguridad financiera dependa totalmente de lo que planifiquemos. - Protección de los hijos
La educación universitaria, la guardería y las actividades extracurriculares son costos altísimos. Un seguro de vida garantiza que, aun si un padre falta, los hijos no tengan que abandonar sus estudios ni su estilo de vida.
La diferencia con nuestros países
En Venezuela, Colombia, El Salvador, Nicaragua, Ecuador, entre otros, aunque el ingreso promedio es menor, las familias están acostumbradas a vivir con menos gastos fijos, menos deudas y más apoyo extendido de la familia. Por eso, aunque la ausencia de un proveedor duele, las cargas financieras inmediatas no son tan fuertes como en Canadá.
En cambio, en Canadá:
- Si un padre fallece, el otro tiene que cubrir solo una hipoteca de $2,000 o $3,000 mensuales.
- Los gastos de guardería pueden ser de $1,000 al mes por hijo.
- Un salario por sí solo, en la mayoría de los casos, no alcanza.
El impacto económico de una pérdida aquí puede ser devastador y llevar a una familia a la bancarrota en cuestión de meses.