Canadá es una maravilla de país que se conoce muchas veces más por sus paisajes que por el marcado carácter de sus grandes ciudades. En gran parte es gracias a su geografía casi y particular. Y además, las capitales se pueden recorrer en transporte público, que es casi una excepción en Norteamérica. Pero en Canadá puedes ir de Toronto a Montreal de forma cómoda y en cinco horas en tren.
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Toronto, la más popular
Toronto es la ciudad con más población de Canadá. 2,7 millones de habitantes viven en ella. Es conocida por ser la ciudad más moderna y cultural del país y a la vez, la más multicultural. Y eso se ve también en sus eventos. Por ejemplo, Toronto tiene una cita fija a mitad de semana con Rumba Latina, una fiesta tropical que se celebra con buenos DJs y baile. Eso en la música, pero también en el cine. Toronto es desde hace décadas uno de los mejores platós para rodar películas. Y eso es gracias a su festival de cine.
Es una ciudad donde caben muchas y esa es una de sus virtudes. Si quieres verla desde lo más alto, puedes subir a la famosa torre de comunicaciones. Con sus 553 metros, ha sido hasta 2010 la estructura más alta del mundo. En ese año le arrebató el trono la torre de Burj Khalifa en Dubái. Sin embargo, también se puede tener una magnífica perspectiva de la ciudad desde una distancia un poco más grande. Uno de los planes que más aman los habitantes de Toronto y los turistas es la excursión a las islas que están en el lago Ontario. Desde ahí se puede ver todo el skyline, incluida la torre. Además, es fácil llegar porque hasta las islas se puede llegar con un barco ferri.
En una ciudad tan diversa y con mucha presencia latinoamericana, la gastronomía también es un punto a destacar. Desde pastel de choclo a ceviche, pasando por los tacos o las arepas. Los mejores lugares son Queen Street, donde hay muchos restaurantes, o en Dundas West, donde también se arremolinan algunos. Cerca está la Art Gallery de Ontario, donde encontrarás exposiciones interesantes. Es el diamante de los museos de la ciudad, junto al Royal Ontario Museum. También lo es la Casa Loma, un castillo medieval donde puedes vivir ese sueño medieval. Además, sacada de cuento parece la Universidad de Toronto, con un campus perfecto para darte un respiro en medio del bullicio de la ciudad, y jugar un rato a alguna tragamonedas.
Quebec, la más histórica
Aunque la provincia es enorme, tiene pocos habitantes y la ciudad tiene un tamaño manejable. En una visita a Canadá hay que pasar sí o sí por la histórica Quebec, que es patrimonio de la Unesco desde 1985. Este lugar mágico lo fundaron los franceses en el siglo XVII, concretamente en 1608. Era el lugar perfecto porque estaba protegido por los acantilados a orillas del río San Lorenzo. El objetivo de los fundadores es que fuera un puerto para el comercio de pieles. Y así lo fue hasta que siglo y medio después, perdieron la batalla frente a los ingleses. Ocurrió en menos de media hora.
En la ciudad conviven el Vieux-Québec, que tiene la parte alta, se asoma a los acantilados, y la parte baja que ocupa un par de calles. Y después está el Quebec moderno con sus grandes bulevares y barrios. Conserva la muralla, y es la única ciudad que lo hace en toda América del Norte. Se puede visitar el Morrin Center, una preciosa biblioteca que antes de eso fue una cárcel. Merece una visita también el Chateau Frontenac, que presume de ser el hotel más fotografiado del mundo por su implacable belleza. Un funicular te puede llevar hasta allí. Después, se recomienda un paseo por la Rue Saint Paul, que está llena de anticuarios y tiendas locales en las que podrás comprar un recuerdo hecho en el país.
Montreal, la más francesa y británica
En esta ciudad se saluda, y es un consenso, con un "bonjour hi", aunque el idioma oficial sea solo el francés desde 1977. En esta ciudad, las identidades francesa e inglesa viven mezcladas con tranquilidad. Conviven con ellas la identidad indígena y la de los cientos de personas de medio mundo que llegan a establecerse cada temporada.
Hay comunidades de todas partes: africana, asiática, italiana, hispana y un largo etcétera. Esa multiculturalidad se observa muy bien en los barrios de Plateau y el Mile End. En ellos hay muchas tiendas de segunda mano, cervecerías artesanales, librerías y edificios modernos de viviendas. Por Montreal se puede pasear, que es un ejercicio no tan normal en muchas ciudades de América del Norte. También es un buen lugar para descubrir música, porque de ella han salido muchos de los grandes artistas: Leonard Cohen, Arcade Fire, Patrick Wolf, o Paul Bleyson hijos de la ciudad. Precisamente Cohen tiene un mural enorme en su memoria.