Fotos: Carlos Bolivar
Como era de esperarse, Caifanes cautivó al público del Queen Elizabeth Theatre la noche del 4 de septiembre con sus grandes éxitos de siempre y con el carisma y talento que les caracteriza. En esta noche veraniega, la banda mexicana visitó Canadá como parte de su gira 2025, que incluye paradas en Montreal, Toronto, Calgary y Vancouver, y que culminará en diciembre en la Ciudad de México.
Próxima a celebrar 40 años de carrera, Caifanes debutó en 1988 con su álbum homónimo, para luego marcar generaciones con discos como El Diablito (1990), El Silencio (1992) y El nervio del volcán (1994). Considerada una de las bandas más importantes del rock mexicano, su legado se mantiene vivo entre fanáticos veteranos y nuevas generaciones que corean sus letras con la misma intensidad.
Desde el inicio del show, la energía fue imparable. A las 9:00 p.m., con el público expectante, se desvanecieron las luces y comenzaron los acordes de temas como Será por eso, Nunca te doblarás, Detrás de ti y Miedo, marcando el inicio de una noche llena de letras profundas y puro rock.

Foto: Carlos Bolivar
Mensajes, clásicos y momentos únicos
Fiel a su estilo, Saúl Hernández no solo cantó, también reflexionó con el público. Con frases poderosas habló de la vida, la autenticidad y la fuerza de seguir adelante, introduciendo canciones como La vida no es eterna, Como tú e Inés, dedicada a los jóvenes que luchan contra el olvido y la discriminación.
El concierto se convirtió en un viaje de emociones con temas como Los dioses ocultos, Y caíste y Cuéntame tu vida, recordando que Caifanes no es solo rock, sino poesía hecha música. Más tarde, la velada alcanzó su clímax con himnos como Mátenme porque me muero, Nubes, Viento y Afuera, canción que consolidó a la banda en Estados Unidos y Latinoamérica.
La noche también regaló momentos únicos, como el saxofón de Diego Herrera interpretando el Himno Nacional Mexicano, lo que desató un ambiente de orgullo latinoamericano entre los asistentes. No faltaron los homenajes con Aquí no es así, Pachuco de La Maldita Vecindad, Te lo pido por favor junto al recuerdo de Juan Gabriel, y el cierre inconfundible con La célula que explota y La Negra Tomasa, que puso a bailar hasta al más rockero.

Foto: Carlos Bolivar

