Canadá puso en marcha nuevos cambios en su ley de ciudadanía que podrían beneficiar a miles de familias, especialmente a aquellas en las que uno o ambos padres nacieron fuera del país. Las modificaciones, vigentes desde el 15 de diciembre, eliminan una barrera legal que impedía a algunos ciudadanos canadienses transmitir automáticamente su ciudadanía a sus hijos nacidos en el extranjero.
Durante años, esta norma generó situaciones complejas para familias plenamente integradas a la vida canadiense, pero que perdían el derecho de heredar la ciudadanía a la siguiente generación solo por el lugar de nacimiento. Con esta actualización, el gobierno busca modernizar la ley y adaptarla a la realidad de las familias canadienses actuales, muchas de las cuales estudian, trabajan o residen temporalmente fuera del país.
¿Qué cambia con la nueva ley de ciudadanía?
El cambio más importante es la corrección del llamado “límite de primera generación”, una regla vigente desde 2009 que impedía transmitir la ciudadanía si tanto el padre o madre como el hijo habían nacido fuera de Canadá. Esta restricción fue declarada inconstitucional por un tribunal de Ontario en 2023, lo que impulsó al gobierno federal a actuar.
Con la implementación del Proyecto de Ley C-3, Canadá amplía el derecho a la ciudadanía para personas que antes quedaban excluidas, incluso de forma retroactiva. Además, establece criterios más flexibles que reconocen los lazos reales con el país, en lugar de basarse únicamente en el lugar de nacimiento.
A partir de ahora, padres canadienses nacidos o adoptados en el extranjero podrán transmitir la ciudadanía a sus hijos nacidos fuera de Canadá, siempre que cumplan ciertos requisitos de residencia, reforzando así el principio de equidad entre familias.
