Foto: torontograndprixtourist
Toronto ya respira espíritu navideño, y ninguna calle lo demuestra mejor que Inglewood Drive, en el corazón del barrio Moore Park. Cada diciembre, esta tranquila vía residencial se convierte en Kringlewood, un espectáculo urbano donde decenas de enormes Papás Noel inflables se alinean frente a las casas, creando una de las tradiciones más queridas de la ciudad.
Lo que comenzó como una simple idea vecinal hoy es uno de los puntos imperdibles del invierno en Toronto. Familias, curiosos y amantes de la Navidad se acercan desde distintos rincones de la ciudad para caminar o conducir por este mágico corredor decorado con Santas de más de 14 pies de altura.
La tradición navideña más querida del vecindario
Todo inició en 2013, cuando la residente Amy Westin colocó un Papá Noel gigante en su jardín “por diversión”, sin imaginar que sentaría las bases de una tradición anual. Con el paso del tiempo, los vecinos comenzaron a sumarse hasta llenar varias cuadras de inflables rojos que hoy son un verdadero ícono de la temporada.
Desde St. Clair East hasta Rosedale Heights, los visitantes pueden disfrutar de un recorrido lleno de color, humor y espíritu festivo. Incluso en años más complicados —como durante la pandemia— Kringlewood se consolidó como un plan seguro y alegre para disfrutar al aire libre.
Cada temporada, cientos de personas pasan a pie o en automóvil para capturar fotos, videos y simplemente contagiarse de la energía navideña que desprenden estos gigantes sonrientes que custodian la calle.
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