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En el futuro, la clave del éxito estará con los autodidactas

Conoce qué hace que los deportistas y los artistas destaquen a niveles más altos
Toronto · Publicado el: 10 septiembre, 2014

No deja de impresionarme lo estupendo que es el talento humano. Cuando pienso en la capacidad de los deportistas competitivos o los artistas mundialmente reconocidos, me pregunto: ¿qué sucede en el cerebro de un golfista como Tiger Woods cuando produce golpe tras golpe a ese nivel tan alto de precisión?, o, ¿cómo funcionan los ligamentos y músculos de un acróbata de Cirque du Soleil cuando ejecuta un salto impresionante sin protección y bajo la presión de un público impredecible? Para mí, la explicación que más sentido tiene es que el cerebro es como una esponja, absorbe conocimiento cada segundo y lo implementa en las acciones conscientes y subconscientes que ejecutamos a cada momento, y al repetirlas, las perfecciona.

El cerebro humano es como un algoritmo iterativo pero con la capacidad de auto corregirse; que por cierto, en eso se basa la Inteligencia Artificial. Identifica errores tras cada iteración de todas las diferentes tareas que hacemos durante nuestras vidas y los elimina poco a poco, por eso, bien dice el dicho: “la práctica hace al maestro”. Lo que hace que los deportistas y los artistas destaquen a niveles significativamente más altos en sus disciplinas que el común de las personas en sus carreras, es la manera en la que sus cerebros aprenden y posteriormente aplican ese nuevo conocimiento para perfeccionar sus tareas. Los futbolistas no se sientan en una clase a aprender como tienen que pegarle al balón para hacer un pase, observan cómo se hace, lo practican y lo perfeccionan. Los entrenadores y profesores están ahí cómo una guía para instruir y motivar al deportista o al artista, y para enseñarlo a ser autodidacta.

En la final de Wimbledon del 2008 entre Nadal y Federer, una de las mejores finales de la historia del tenis, muchos tenistas retirados que estaban de comentaristas invitados en la transmisión del partido, manifestaban que el deporte había llegado a unos niveles físicos y mentales, ¡astronómicos! Para mí, esto es producto de juntar el increíble talento humano con décadas de perfeccionar la instrucción y aprendizaje de disciplinas como ésta. A pesar de que es evidente que los métodos de formación que utilizan los deportistas y los artistas son los más óptimos que ha descubierto el ser humano para alcanzar el máximo nivel de aprendizaje en una disciplina, no aplicamos estos métodos en nuestra educación convencional y formación académica.

Reitero el tema de la educación en esta columna porque, este pasado lunes, Civic Action, junto algunos socios importantes en el sector privado y en el gobierno, emprendieron el proyecto “Escalator”, una iniciativa para, “Generar empleos para los jóvenes que enfrentan barreras”, según el título del reporte. Esta iniciativa es muy importante, no sólo por lo que significa para las decenas de miles de jóvenes desempleados en el GTA, sino porque resalta el desempleo juvenil como uno de los graves síntomas de la revolución laboral que estamos experimentando hoy en día. Actualmente, la tasa de desempleo en los jóvenes en el GTA es cercana al 20%, ¡la más alta de todo el país! Este 20% no incluye jóvenes que están estudiando o que están en pasantías como aprendices. Es una cifra extremadamente alta, especialmente considerando el nivel de crecimiento económico que tiene Toronto; de hecho, lo lógico sería que estos datos sean todo lo contrario. Y aunque la iniciativa de Civic Action es un esfuerzo positivo, simplemente están dando “patadas de ahogado”, porque el verdadero problema es que los jóvenes hoy en día no están capacitados para entrar a la fuerza laboral y las compañías cada vez encuentran mejores soluciones implementando la tecnología, que invirtiendo en capital humano.

Esto es extremadamente preocupante para los miles de jóvenes que se graduarán en los próximos años con deudas gigantescas. De hecho, en Estados Unidos el problema es tan grave, que las deudas estudiantiles a nivel nacional se han triplicado en los últimos 10 años y han superado las deudas por tarjetas de crédito, por financiamiento de autos, y son segundas nada más atrás de las hipotecas, ¡ese dato me deja boquiabierto!

Es completamente ridículo que los jóvenes se vean obligados a endeudarse para obtener una educación que no les ofrecerá ninguna garantía en el mundo real. John Oliver de Last Week Tonight, lo puso muy bien en su monólogo este pasado domingo: la educación se ha convertido en un negocio, y ante el desespero de los jóvenes desempleados, muchas instituciones educativas con fines de lucro han generado millones de Dólares prometiendo el cielo y las estrellas a sus estudiantes, pero cuando éstos se gradúan, la historia es muy distinta. La mayoría de ellos salen endeudados, con poco conocimiento práctico, y sin suficientes prospectos laborales.

La educación que recibimos hoy en día nos malacostumbra a que todo en la vida nos llegue en cucharaditas a la boca. Creo que por esa costumbre acudimos tanto a abogados y consultores para que nos tramiten los papeles de inmigración, en lugar de aprender a hacerlo nosotros mismos. ¡La generación adolescente actual es aún peor!, ellos han crecido en un mundo donde toda la información está en la palma de sus manos; ¡no tienen idea de lo difícil que solía ser obtener información hace apenas 15 años! Y aún más alarmante es que está generación está desarrollando problemas de ineptitud social porque viven metidos en sus teléfonos. Al salir al mundo real, su analfabetismo social será el obstáculo más difícil que tendrán que sobrepasar para generar oportunidades y tener éxito.

¡Yo me niego a creer que en esta ciudad no hay oportunidades laborales! Nada más miro por la ventana y veo una de las ciudades más dinámicas y crecientes del mundo, donde todavía hay mucho por hacer. Este es mi consejo a los jóvenes que están sentados en frente de un computador mandando hojas de vida por internet: ¡espabilen!, los trabajos no les van a llegar tan sólo presionando un botón como les llega la información a su teléfono. Uno tiene que fabricarse sus propias oportunidades, ser autodidacta, y vencer el miedo de tratar cosas nuevas. Entiendan que su cerebro es la herramienta más avanzada que existe en la tierra; se alimenta de información, crece con la práctica, y se satisface con la creatividad. No esperen que un título universitario les resuelva sus problemas, ¡el verdadero secreto está en saber utilizar esta maravillosa herramienta que es el cerebro humano, y en aprender a aprender!

Filosofía Urbana

Diego Hidalgo Saa

Graduado en Ingeniería Civil, Diego Hidalgo se apasiona por el desarrollo de las ciudades, las comunidades modernas y el diseño urbano. Diego compartirá su opinión acerca de la actualidad política, social, económica y cultural de Toronto.

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