(Foto: tyson.paul)
Situado a lo largo de la autopista 11 de Ontario, a una hora en coche al noroeste de Cochrane, Ontario, el pintoresco municipio de Moonbeam ofrece a los visitantes una combinación única de belleza natural e historia intrigante que lo distingue como un destino inolvidable.
El nombre "Moonbeam" conlleva una sensación de asombro e intriga. Cuenta la leyenda que los primeros pioneros de la zona presenciaron extrañas luces que caían del cielo nocturno, a las que denominaron "rayos de luna".
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Estas luces, posiblemente la aurora boreal, iluminaban el paisaje e inspiraban asombro entre quienes las contemplaban. Otra teoría sugiere que el nombre proviene del brillo de la nieve iluminada por la luna en la región, visible para los pasajeros del Ferrocarril Transcontinental.
A la mística se suman historias de la década de 1970, cuando los residentes informaron haber visto grandes discos de color naranja rojizo en el cielo, acompañados de peculiares interrupciones estáticas en las transmisiones de radio y televisión locales.
La historia de Moonbeam está entrelazada con el desarrollo del Ferrocarril Nacional Canadiense a principios del siglo XX, que fomentó los asentamientos en la región norte.
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