Queridísima Ofe:
Hace ya dos meses que estoy fuera de casa y hasta ahora me doy tiempo para
escribirte unas líneas. No te imaginas. En buscar hospedaje y escuela y en
conocer un poco la ciudad, se me ha ido el tiempo sin sentir pero créeme ¡te
he echado mucho de menos!
Aunque éste es un país del primer mundo he de decirte que yo vivo en un
sótano de quinta categoría. Húmedo, lúgubre y con muy poca ventilación. Con
esto te digo todo: en lugar de irme a casa saliendo de clases me voy a las
bibliotecas. ¡Me desconozco por completo! No, la verdad es que las
bibliotecas están de ensueño. Además de libros tienen videos, discos
compactos, audiovisuales, cursos para aprender idiomas, en fin, de todo.
Tienes que verlo para creerlo.
Aunque la ciudad es muy bonita extraño mucho nuestras escapadas al cine y a
bailar. ¡Qué diferente sería si estuvieras conmigo! Nos divertiríamos como
locas.
¡Hay tantos hombres tan guapos en esta ciudad! Mis compañeros de clase me
dicen que tenga cuidado, que entre más guapo esté el tipo más posibilidades
hay de que sea "gay" - así llaman a los homosexuales-. Por supuesto, en mi
clase no hay mozo que valga la pena. Casi todos son chinos o paquistaníes y
tal vez ellos inventaron la historia de los "gays" para justificar su
fealdad.
¡Me ha pasado cada cosa! Déjame platicarte lo que me sucedió por ignorante y
prejuiciosa.
Anteayer salí hacia mi clase de inglés feliz porque hacía un día soleado -
muy escasos en estas tierras - y porque finalmente había podido ponerme una
falda corta. Quería aprovechar el sol. ¡Con lo que detesto las piernas color
de leche y ya se me están poniendo así! Subí al colectivo - aquí lo llaman
"titicí"- y me senté en el primer lugar que encontré vacío. Saqué mi libro
de gramática y empecé a repasar la lección del día anterior.
"Simple Past
1. Regular verbs: Add ed to the infinitive (without to)
This ed ending can be pronounced three ways.
/t/ after a voiceless consonant (p,k,s,ch,sh,f)..."
-You should listen to your elders, bla, bla, bla!!! - una anciana gritaba
frente a mí y yo sin entender ni jota de lo que estaba pasando.
Volteé a mi alrededor y me di cuenta de que todas las miradas de los
pasajeros, que a estas alturas ya eran tantos que muchos iban de pie,
estaban pendientes de mi reacción. Algo entendía de lo que ella alegaba. Que
si los jóvenes de hoy, que si los valores y las buenas costumbres...
Lo primero que me vino a la mente fue mi minifalda. Tal vez era tan rabona
que provocaba el escándalo de la viejecilla. O tal vez mi tubo de labios era
tan rojo que me hacía lucir vulgar. O tal vez... ¡Al diablo con la vejeta!
¡Qué rabia no poderle decir una palabra!
Busqué sus ojos y la fulminé con la mirada. ¡Qué impotencia no poder
entenderla ni expresarme! Todo lo que pude hacer fue alzar la ceja tratando
de poner punto final al tema pero esto pareció indignarla aún más. Empezó a
hacer aspavientos con las manos para acentuar su disgusto y creo que faltó
poco para que me diera un sopapo. ¿Pues no que tan liberales en estos
países? ¡Ni las Madres del Verbo Encarnado de Córdoba armaban tanto lío por
una minifalda!
Me paré, pedí la bajada y salí corriendo del autobús. ¡Qué se jorobe la
vieja, pensé, a mi no me va a arruinar mi día! Caminé el resto del trayecto
a la escuela y no dejé de pensar en esos ojos azules que me había hecho
sentir tan mal. ¡Nunca había pasado en mi vida una vergüenza semejante! Para
mi fortuna el sol seguía brillando y me consoló la idea de que mis piernas
tomarían un poco de color. Llegué muy tarde a clase pero el maestro no me
reprendió en absoluto. Minutos más tarde, a la hora del receso me preguntó
discretamente el motivo de mi retardo. Como no tenía nada de ganas de
revivir el mal rato le dije llanamente: "Una anciana en el colectivo me
hizo pasar un mal rato."
¡Otro de mis estudiantes que se sienta en los lugares para ancianos o
minusválidos! ¿Me equivoco? ¡Me reí tanto de mi ignorancia y de la
importancia que di a mi falda! ¡El lío había sido por un asiento, punto
final!
Creo que mi viaje más que para aprender inglés me ha servido para aprender
de mí.
Ojalá que sí te puedas venir en el verano para que veas todas las maravillas
que mis ojos han visto en estas tierras, incluyendo a los "gays".
Salúdame a todos por allá y tú recibe todo mi afecto en un fuerte abrazo.
Irene
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Rosario Gómez
Nació en Guadalajara, Jalisco, México en el año de 1964. Cursó estudios
universitarios en la misma ciudad y ostenta el título de Ingeniero en
Comunicaciones y Electrónica. Ha trabajado principalmente en el área de
Ingeniería y Capacitación en la industria de manufactura electrónica.
Posterior a sus estudios universitarios cursó un diplomado en Filosofía con
especialidad en Antropología Hispanoamericana.
En 1993 participó en algunos talleres de creación literaria en la ciudad de
San Luis Potosí, México. En ese tiempo, y como fruto de su participación en
esos talleres, escribió algunos cuentos cortos. Todos ellos están escritos
en un estilo muy elemental pues no tiene ninguna educación formal en
Literatura.
Vive en Canadá con su esposo y dos hijos desde abril de 1998.
Actualmente trabaja como secretaria bilingüe en American Sightseeing
International.
Esporádicamente realiza trabajos de traducción al español a través de una
compañía que ella misma he fundado.
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