Manolito Simonet y su Trabuco trajo su timba a Toronto en Six Degrees
"Porque en Toronto hay una pila 'e locos"
Con el conocido tema, "Locos por mi Habana" que dice "porque en la Habana hay una pila 'e locos" terminó el increíble concierto de Manolito Simonet y su Trabuco, organizado por Okokan Productions, el pasado viernes 1 de junio. Menos mal que la banda estaba cansada después de un largo viaje de más de 24 horas que los trajo desde Cuba a Six Degrees. Si hubiesen estado frescos y llenos de energías, estos muchachos hubiesen podido causar, literalmente, que todo el público perdiera el control de tanta euforia y baile.
Como dice la canción, pero no en la Habana, en Toronto, "hay una pila 'e locos", ya que la gente bailó hasta más no poder y el retraso no pareció afectarle a nadie. Si bien en un principio algunas caras se mostraban inquietas por la incertidumbre, Abdiel Hernández, moderador de la noche, se encargó de apaciguar los ánimos y asegurarle al público que alrededor de las 11:30, Manolito Simonet y su trabuco estarían en el escenario. La espera fue aminorada gracias al buen entretenimiento que se proporcionó antes del espectáculo principal.
Las mezclas de salsa, merengue y reggaeton estuvieron a cargo de DJ Carlitos. Para abrir el escenario Feliz "Pupy" Insua movió su cuerpo al ritmo de los tambores y demás sonidos de la tradición afro-cubana. Su exuberante personalidad se ganó los aplausos de todo el público, lo cual él agradeció lanzándose a la pista de baile y dando algunos pasos con los presentes. Acto seguido, el bailador americano Duane Wrenn junto a su pareja, dieron un buen ejemplo de cómo mover el cuerpo a los ritmos de la salsa una vez Manolito llegará.
Fue con ese preámbulo que ya casi a las 12, Manolito Simonet y su Trabuco —14 tremendos músicos: tres vocalistas, cuatro vientos, dos teclados, dos bajos, tres percusionistas— comenzaron a tocar la timba por la que son tan conocidos, pero que en vivo suena aún más espectacular.
En eso estuvieron por más de dos horas sin interrupción —mas que una breve pausa por una falla de sonido— pero que como ya había pasado con los otros percances de la noche, fue ignorada por un público que estaba estupefacto frente al escenario cantando los temas junto a la banda o en la periferia aprovechando un poco más del espacio para bailar una canción tras otra.
"El público de Toronto es súper fabuloso" comentó Ricardo Amaray, uno de los vocalistas, quien finalmente, después del concierto, se le notó un poco el cansancio en los camerinos. "A pesar de que pasamos un poquito de trabajo para viajar, se cumplieron nuestros intereses... el músico se entrena y a pesar de lo que pasa nosotros somos artistas y hay que imponerse sobre todas las cosas. Lo importante es el público", dijo.
Como bien dijo Amaray, el público fue uno de los grandes factores para que fuera un éxito. Manolito Simonet y su Trabuco, en un local más íntimo que acogió una cantidad de público menor a la de Los Van Van en el Kool Haus el pasado mes de diciembre, también abarrotó el local y llenó las expectativas del público de Toronto que se está acostumbrado a tener la mejor música cubana aquí.
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Publicado 04 de junio 2007
Fotos y reportaje: Daniel Bernal dan@torontohispano.com