Barack Obama,
Presidente Electo de los Estados Unidos.
La victoria de Barack Obama es un momento histórico en el que el pueblo estadounidense se lanzó a las calles a votar como nunca antes lo habían hecho en la historia de este país.
Barack Obama le anunció a miles y miles de espectadores que se aglomeraron en el Grant Park de Chicago cuando fue anunciado su triunfo en las elecciones presidenciales de este vecino país el pasado Martes, “Si existe todavía alguien que dude que Estados Unidos es un lugar donde todo es posible, que todavía se pregunta si el sueño de nuestros fundadores se mantiene vivo en estos tiempos, que aún cuestionan el poder de nuestra democracia, esta noche tuvieron su respuesta.”
Era un sueño improbable-- para muchos, de hecho, imposible: el candidato Demócrata Barack Obama, hijo de un pastor de cabras de raza negra, originario de Kenia y eventualmente educado en Harvard y de una mujer nacida en Kansas de padres caucásicos; nacido y criado en Hawaii por sus abuelos maternos, Madelyn y Stanley Dunham, fue elegido por una vasta mayoría como el 44avo presidente de los Estados Unidos; una elección histórica y controversial por ser Obama el primer presidente de raza negra elegido en este país.
Era un sueño también que 45 años antes clamara Martin Luther King en su famoso discurso I Have a Dream. “Es mi sueño,” dijo King en ese crucial momento, “que un día mis cuatro hijos vivirán en una nación en donde no serán juzgados por el color de su piel, sino por el contenido de sus carácteres.” El momento tan esperado por el Doctor King y por tantos otros llegó el Martes, con la rotunda victoria de Obama, un candidado de quien se dice creó no solo una campaña política sin precedentes, sino casi un movimiento en el que jóvenes, gente de edad mayor, blancos, negros, latinos, asiáticos, mujeres, todos fueron inspirados por Obama, sin importarles el color de su piel, a tomar parte activa en la campaña y llevaron al candidato del partido demócrata hasta el triunfo.
Después de una desastrosa administración al mando de George W. Bush, son muchas las esperanzas que el país mismo y el resto del mundo han depositado en Barack Obama. “Nunca olvidaré a quien le debo este triunfo,” dijo Obama la noche del Martes. “Esta campaña la construyeron los hombres y mujeres, sacando 5, 10, 20 dólares de sus pocos ahorros para contribuir a esta causa. Yo nunca fui el candidato más probable para este cargo. Me fortaleció el espíritu de los jóvenes que no aceptaron el mito de que esta generación es apática; de los no tan jóvenes que enfrentaron el frío glacial y el calor abrasador para golpear puertas de completos extraños asi como de millones de estadounidenses que hicieron trabajo voluntario y organizativo y demostraron que aún después de dos siglos, un gobierno que es de, por y para la gente todavía no ha perecido en este planeta.”
La victoria de Barack Obama es un momento histórico en el que el pueblo estadounidense se lanzó a las calles a votar como nunca antes lo habían hecho en la historia de este país; el cambio era necesario y eso fue evidente en el número de personas que esperaron hasta tres o cuatro horas para emitir su voto. Muchos lo hacían por primera vez en sus vidas. Los jóvenes, las mujeres y las minorías étnicas votaron en números jamás vistos.
El mismo Senador John McCain, su contrincante por el partido republicano, encomió la labor que ha realizado Obama, despertando de nuevo el interés de la población en ser participantes activos en el proceso electoral. “En una competencia tan larga y difícil como ha sido esta campaña,” dijo McCain, “su triunfo mismo inspira mi respeto, por su habilidad y perseverancia. El que lo lograra inspirando la esperanza de tantos millones de estadounidenses, quienes habían creído equivocadamente que tenían tan poco en juego o que no tenían ninguna influencia para elegir a su presidente es algo que admiro profundamente y le alabo por este logro.”
Imágenes del mundo entero celebrando la victoria de Obama se desbordaban por todos los canales de televisión. La percepción global de Obama es de una persona de quien aunque no se espera resuelva los problemas del mundo con una varita mágica, tiene al menos el deseo genuino y la intención legítima de abrir las puertas del diálogo, aún con los enemigos, razón por la que ha sido severamente criticado por los republicanos.
Obama, un orador carsismático y excepcional, anunció en su famoso discurso en New Hampshire en Abril de este año, “Algo está sucediendo cuando la gente vota no sólo por el partido al que pertenecen, sino por la esperanza que todos tienen en común: que aunque sean ricos o pobres, negros o blancos, Latinos o asiáticos... estamos listos para llevar a este país en una dirección fundamentalmente diferente. Esto es lo que está ocurriendo en los Estados Unidos ahora. El país está cambiando.”
El cambio es inevitable. La tarea es monumental. Estados Unidos vive actualmente una crisis que esta generación no había visto: dos guerras, la peor crisis financiera de los últimos tiempos, la destrucción gradual del planeta y problemas internos. En fin, no va a ser tarea nada fácil para Obama resolver de forma inmediata todos y cada uno de los problemas que este país enfrenta. Muchos esperan que asi será: que Obama es un mesías que viene a resolver los problemas de todos y no es asi.
El ángel de Obama es la manera que tiene de inspirar a las personas a actuar, a dinamizarlos, a instarlos a moverse y a hacer algo ellos mismos para lograr lo que se propongan. Su cualidad más pronunciada es el tono conciliatorio y unificador con que enfrenta los problemas, sin atacar, sino llamando a que todos en ese país, en el que las diferencias son tan pronunciadas, a trabajar juntos por un bien común, para sacar al país adelante y ser los líderes en el mundo que han sido por décadas.
Que podemos tomar de este ejemplo los hispanos en Canadá? El mismo mensaje se puede aplicar a todos nosotros en la comunidad hispana de trabajar juntos, de no concentrarnos en nuestras diferencias, sino en lo que nos une: nuestra hispanidad, nuestro lenguaje, nuestra cultura; enfocándonos únicamente en lo que nos une y no en lo que nos separa, y asi seguir adelante todos unidos para ayudarnos los unos a los otros a progresar en este país y ver, porque no, que nuestros hijos y nuestros descendientes pueden ser parte integral del movimiento político, social y económico de este país que todos hemos adoptado como el nuestro.
Será un momento histórico y casi irreal cuando Obama, acompañado de su esposa Michelle, y sus hijas Sasha y Malia (y el perrito que les prometió comprarles) entre a la Casa Blanca como el primer presidente Africano-Americano en la historia de Estados Unidos. Es una pena que su padre keniano, su madre y sus abuelos ya fallecidos (la abuela que criara a Obama, de hecho, recién falleció dos días antes de su victoria), no pudieron estar presentes en este momento tan importante en la historia de su familia y del mundo entero. Muchos no estarán muy satisfechos con este cambio, pero muchos otros-- los latinos incluídos-- se darán cuenta que si Obama pudo, cualquier cosa es posible: Si Se Puede.
Publicado: 06 de Noviembre, 2008
Por Alma Sandoval Betancourth
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