En esta octava edición del festival se contó con una variada selección que incluyó la presencia de músicos y bailarines de diferentes partes de Latinoamérica.
Durante el pasado fin de semana de viernes a domingo, un gran número de visitantes de las diversas comunidades que conforman Toronto se dieron cita en el Harbour Front Centre para conocer un poco mas de Latinoamérica, en una edición más del Festival Ritmo y Color.
La idea principal de este Festival es dar a conocer un poco más de Latinoamérica para romper estereotipos y mostrar a los habitantes de Toronto y demás visitantes en la ciudad, un poco de lo mucho que los latinos tienen que ofrecer al resto del mundo.
En esta octava edición del festival se contó con una variada selección que incluyó la presencia de músicos y bailarines de diferentes partes de Latinoamérica, así como con muestras de cine y artes visuales por mencionar algunas, los cuales dieron una idea a todos los asistentes de la riqueza artística que hay en nuestros países.
La parte musical del festival contó con invitados de lujo, como el veterano guitarrista José Cobles de 83 años viajo desde NYC para hacer una presentación especial en el festival el sábado por la noche en el escenario principal. Su presentación estuvo llena de ritmo y alegría dejando asombrados a varios de los espectadores por la calidad de su música, la cual puso bailar a varios que se encontraban alrededor del escenario. Era notorio como muchas personas que pasaban por ahí se detenían a mirar el espectáculo el cual simplemente contagiaba un gran sabor.
También el sábado por la noche la artista mexicana Astrid Hadad brindó un espectáculo que consistió en una combinación de música y teatro mezclado con su inconfundible voz, siendo este su debut en Toronto, y para cerrar el domingo el grupo Santerías originarios de Toronto deleito a los asistentes con su mezcla de Flamenco y ritmos latinos. Otros de los músicos y cantantes participantes fueron la legendaria Etelvina Maldonado, la agrupación SalsAfrica, Tequilator, y Pistolera por nombrar algunos.
En cuanto al cine los espectadores pudieron ver una serie de películas de Brasil gracias a la asociación del festival Ritmo y Color con el Festival de Cine Brasileño (Brazilian Film Festival of Toronto). La alineación de películas fue variada tratando de agradar a todos los gustos, inclusive con géneros como el de horror con la película Coffin Joe “At Midnight I’ll Take Your Soul” dirigida por José Mojica Marins.
Para las artes visuales se incluyó la última exhibición del artista Chileno Osvaldo Reyes quien pintó “Hopes and Dreams”, y en cuanto a Literatura “Peña Literaria” una serie de lecturas cortas acompañadas de música fueron presentadas por María Angélica Enríquez.
El festival Ritmo y Color también contó con sabor gracias a un área de comida junto al escenario principal, con un variado menú gracias a la participación de diferentes restaurantes presentes en el festival. La gente disfruto de platillos de países como México y Ecuador por nombrar algunos, los cuales para muchos visitantes eran totalmente nuevos.
Y para los que querían comprar algún recuerdo, varios stands fueron habilitados donde artesanos y comerciantes latinos vendieron desde prendas de ropa y artesanías hasta productos de belleza a base de ingredientes naturales.
La gente también pudo participar de diferentes talleres y aprender nuevas cosas como bailar salsa. Varios de los asistentes pasaron un rato divertido tratando de aprender a bailar ritmos latinos, ya que los maestros de los talleres lo hicieron a través de divertidos ejercicios invitando a la gente a realmente involucrarse, pero sobre todo a divertirse.
Además de los talleres en el festival hubo diferentes actividades para las familias durante los tres días del evento, algunas pintaron con el muralista Luis Ramírez y otras pudieron participar en juegos de futbol durante el domingo. En definitiva este festival tuvo algo para todos los que pudieron asistir, quienes seguramente se llevaron una excelente impresión de la riqueza artística de Latinoamérica.
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