WinterCity Festival 2006 presentó todo un día de música latina
Ritmos latinos en el Wintercity Festival, en City Hall Toronto
El centro de Toronto volvió a llenarse de música y color con motivo del Wintercity Festival, una iniciativa que tiene como fin promover las actividades culturales y artísticas en la ciudad en pleno invierno. La idea, según el lema del Festival, es que “llueva, nieve o brille el sol” los ciudadanos de Toronto de todas las edades no se queden aburridos en sus casas. Hay que vencer el frío y disfrutar del aire libre, sobre todo ahora que las temperaturas son más altas de lo habitual para esta época del año.
El pasado sábado 28 de enero de 2006, segundo día del Wintercity Festival (que se prolongará hasta el 9 de febrero) tuvo como protagonista indiscutible la música latina. Desde las 12.30 p.m. hasta las 7.30 p.m., el Nathan Phillips Square fue el escenario de diversas bandas latinas que llevaron sus ritmos y su alegría al centro de la ciudad.
Junto al escenario, la pista de patinaje se convirtió por momentos en pista de baile, ya que los más jóvenes –sobre todo las chicas- se animaban a moverse sobre el hielo al compás de los ritmos latinos más calientes.
El grupo Chiva fue el encargado de comenzar, bajo un sol radiante y un público algo escaso al principio que fue aumentando poco a poco al oír la música. Esta banda, nacida a principios de 2002 bajo la inspiración del latin-jazz-funk de Cruzao, funde los ritmos de la costa atlántica de Colombia con el hip-hop y el jazz latino. El líder, Rubén “Benni” Esguerra, y el tambor Pedro Ojeda, ambos colombianos, nombraron al líder de Cruzao Nick “Brownman” Ali como su director musical. Tras “reclutar” a DJ Dopey, el sonido Chiva estaba completo: ritmos colombianos latinos, funk, golpes de hip-hop, solos de Jazz…
En la actualidad, el grupo tiene nuevos miembros y sus intereses han evolucionado hacia la música afrocubana y afrocolombiana, aunque sin abandonar el concepto original. El nombre de la banda procede del típico autobús de colores que recorre las calles colombianas, a menudo cargado de gente. El “chiva” es todo un símbolo nacional del espíritu libre y la actitud despreocupada ante la angustia.
A continuación, el grupo Latin Roots Orchestra elevó aún más la temperatura con su mezcla de los sonidos clásicos de la salsa con los últimos toques latinos.
Pero aún quedaba mucha tarde por delante. Hacia las 3.30 p.m. llegó el turno de Tumbao, una de las orquestas más recientes e innovadoras del panorama latino en Canadá. El antiguo director de música y arreglista de “Dominicanada”, Gerardo Brizuela, decidió hace tiempo formar un conjunto de jóvenes músicos que rompieran fuerte en la escena latina. Después de más de 16 meses trabajando en este proyecto musical, la banda Tumbao Inc. lanzó en junio de 2005 su primer álbum, titulado "Merengue Club Volumen 1". Los fans que el pasado sábado bailaron al ritmo de Tumbao tienen buenas noticias: el grupo ya está preparando nuevos temas para lanzar un segundo álbum con sonidos house y merengue.
Tras un largo intermedio que los asistentes al Wintercity Festival aguantaron con paciencia, ocuparon el escenario los miembros de Cruzao, liderado por Nick “Brownman” Ali. Este grupo, que combina el auténtico ritmo latino, la armonía del jazz y el funk moderno, nació como un experimento musical de Brownman, en el que no hubiera ni piano, ni guitarra. Los grandes músicos de jazz de los años 50 ya habían explorado esta textura musical que, sin embargo, nunca había sido explorada en América Latina, debido a la omnipresencia del piano “montuno” y estructuras de guitarra equivalentes.
El virtuoso trompetista y su banda recibieron a los pocos minutos a un artista de excepción: Fito Blanko, que hizo saltar aún más si cabe a los fans congregados en el Nathan Phillips Square. Este joven de tan sólo 21 años de edad ha sacudido la escena musical latina con su personalidad rompedora en Canadá, Estados Unidos, Europa y América Central y del Sur. Fito Blanko ofreció una muestra de sus influencias, procedentes de los sonidos más populares de Panamá: salsa y reggaeton. Canciones como “Sobeteo” y “Take her home” –de su disco Higher Level- elevaron el ánimo de los espectadores, y hasta las personas mayores que hacían cola para comprar ‘hot dogs’ se movían tímidamente al compás de la música.
Ricky Franco, uno de los artistas más destacados de Toronto, fue el encargado de cerrar la jornada. Este ex miembro de la banda Dominicanada, nacido en Toronto de padres mexicanos, lleva prácticamente toda su vida dedicado a la música. Comenzó a los cinco años cantando mariachi con su padre, escribió su primera canción a los 10 años y ahora canta bachata, merengue, salsa, R&B y, si se tercia, también mariachi. Ricky Franco demostró su larga experiencia en los escenarios haciendo bailar al público hasta el final. Al acabar el concierto, muchos de los asistentes aún tenían ganas de más.