México se hizo sentir en Ritmo y Color 2006 Una muestra local e internacional de nuestra rica cultura
Tres días no fueron suficientes para tanta riqueza cultural
Este año los mexicanos jugaron de local en el reconocido festival de verano organizado por Harbourfront Centre; conmemorando el séptimo año de edición de uno de los festivales latinoamericanos más grandes e importantes de Canadá: Ritmo y Color 2006, del 21 al 23 de Julio. Un arco iris lleno de artistas de distintas nacionalidades, quienes expresaron y demostraron sus habilidades en los diferentes campos culturales, desde música clásica, contemporánea, instrumental, danza, cine, pintura, hasta rituales y miles de detalles interesantes para deleitar nuestra mirada y enriquecer nuestra alma.
Entrando por la puerta principal del Harbourfront ya uno podía sumergirse en el interesante mundo de las esculturas. Artistas como Alfonso Castillo, Moisés Jiménez y otros demostraron como se puede mantener viva una época a través de esculturas como Frida con Parasol, animales, paradojas con calaveras y otras increíbles obras. Diferentes autores latino-canadienses y latinoamericanos en general pudieron volcar sus sentimientos en este precioso espacio.
El Studio Theatre que se encuentra dentro de las instalaciones del Harbourfront Centre albergó artistas como Jorge López y con su mariachi clásico México Amigo, Regina Orozco, la talentosa artista mexicana con su espectáculo de cabaret muy aplaudido y gozado por todos los presentes, como así también sesiones de lectura y films con cortometrajes que reflejan un poco de historia mexicana, geografía, implicancias culturales y costumbres del diario vivir de los mexicanos sumergiéndonos un poco en la historia de vida de este espectacular y colorido país.
Disfrutando el clima veraniego que se vivió todo el fin de semana, a pesar de que sábado y domingo la lluvia desconcertó un poco a los visitantes, los días transcurrieron a una temperatura agradable e ideal para un recorrido al aire libre y sumergirnos en la cultura latinoamericana. Algunos eventos de danza se realizaron puertas adentro aunque la lluvia ya había cesado, solo por precaución. Los puestos de comida estaban todos recubiertos, por lo que todos los visitantes ansiosos de incursionar en los diferentes platillos ofrecidos, no tuvieron de que preocuparse a la hora de probar los manjares ofrecidos.
A lo largo del lago los puestos de artesanías, joyas, pinturas, ropa, y otros artículos estaban colmados continuamente de caminantes y curiosos compradores interesados en obtener reliquias de diferentes culturas.
Los escenarios al aire libre ofrecían distintos espectáculos. El escenario de Toronto Star se volcó por la danza con artistas internacionales como el grupo mexicano Contempodanza, con un excelente trabajo coreográfico y una total libertad de expresión, logrando una excelente comunicación con el público en cada expresión corporal. Surdance Ensamble, conformada por primeros bailarines y solistas del Teatro Colón de Buenos Aires, realizaron un trabajo de elaboración y análisis de problemáticas cotidianas trasladadas a la danza. Danza Abendes de Costa Rica, un grupo totalmente independiente, quienes demostraron un trabajo vigoroso, realizaron un impactante uso del espacio, se vuelven semidioses, se tornan en ángeles que danzan con figuras sutiles casi imposibles de imaginar.
En cuanto a las presentaciones locales se contó con la presencia de la Compañía Mexicana de Danza Folclórica acompañada del Mariachi México Amigo. Living Roots Foundation fue otro de los participantes que ofrecieron un popurrí de teatro y danza. Los Danzaq del Perú, Grupo Chile, Nativa Dance Company y Cecilia Lugo también destacaron con excelentes presetnaciones.
Otro de los escenarios dedicados a la música fue el Concert Stage donde desfilaron distintas personalidades locales e internacionales. Joe Vasconcelos desde Chile contó con un gran número de fans chilenos que no pararon de hacer hinchada en cada canción y quienes ante la partida del músico tornaron dificultosa la tarea de la querida Amanda Martínez, encargada de la presentación de cada artista, ya que no paraban de gritar “Otra” y “De aquí no nos vamos…”.
Desde México, Doña Graciana Silva, “La Negra”, reconocida como la reina del son jarocho, mantuvo a todos los presentes bailando entre arpas y cantos. La música electrónica de Nortec Collective, acompañados del Instituto Mexicano del Sonido, reunió un grupo de jóvenes amantes del género electrónico a bailar con el contagiante ritmo.
Sierra Maestra son pioneros del Son Cubano y la banda más popular de charanga, por lo que todos los amantes del folklore cubano se deleitaron con su excelente presentación.
El grupo Candela Soul trajo sabor latino desde Nueva York con su ritmo Afro-cubano, Rock-pop y un toque de salsa estilo Bronx.
En cuanto a los artistas locales se presentaron talentos mexicanos y latinoamericanos logrando así darle un lugar a varios de nuestros artistas nacionales como Ricky Franco & P Crew Orchestra de Toronto, quienes se presentaron el día viernes y un gran grupo de fans se acercaron a deleitarse con su música. Ganadores de un Premio Juno 2005, Alex Cuba Band, encantaron al público con su ritmo Afro-cubano y sus profundas líricas. Otra cantante latina entre los aclamados fue Rosita Stone con su profunda melodía y sus sensuales movimientos. Paulo Ramos de Montreal, increíble cantante de sangre brasileña, supo como hacer mover a todo su público. También se contó con la actuación de Carlos Bastidas & Mapalé con sus paseos por diferentes ritmos colombianos, boleros y cumbias; y Amazónica Sound Force, que logran con su música trasladar a uno a las calles de Sudamérica.
Entre los rituales que se exhibieron estuvo el Ritual del Agua, que tiene un significado puro y existencial en cuanto a la conexión del ser humano con la naturaleza y el cambio y la continua succión de energías del suelo, donde latinos y canadienses en general disfrutaron y se interesaron por absorber tan rico mensaje.
Así entre tantas demostraciones culturales de toda Latinoamérica vemos como todas en general tienen algo en común y a la vez presentan características propias a cada una de las naciones que la integran, es decir, existe una unidad, diversidad e individualidad en esta imbricada geografía. Queda por sentado que la idiosincrasia cultural de los pueblos latinoamericanos existe realmente.