Ricky Martin en Toronto El Tour Blanco y Negro 2007 llegó al Air Canada Centre
"En estos momentos mi enfoque principal es la simplicidad",
le comentaba Ricky Martin a la numerosa audiencia—predominantemente anglosajona—que presenció su concierto el Lunes por la noche en el Air Canada Centre. Simple no es exactamente la palabra que usaría para describir el Black and White Tour 2007 que actualmente promociona el candente puertorriqueño a lo largo de Latinoamérica, Norteamérica y Europa.
El montaje del escenario estaba increíblemente elaborado, con un magnífico juego de luces, un sonido impecable y tres pantallas gigantes espectaculares. Acompañado de talentosos bailarines y músicos, lo único simple de este concierto fue en realidad la vestimenta de Ricky, quien a pesar de sus varios cambios de vestuario, lució principalmente jeans, camisetas, pantalones deportivos y hasta se paseó cómodamente por el escenario descalzo.
Ricky Martin, quien recientemente lanzó al mercado su último trabajo discográfico MTV Unplugged, aparece ahora más calmado y tranquilo en el escenario que en la locura que fueron sus años viviendo La Vida Loca. A sus 35 años, y con prioridades un poco más enfocadas al trabajo humanitario—a lo que se ha dedicado más de lleno en los últimos años—el Ricky Martin de hoy revela no solo crecimiento musical, sino que se nota más maduro y centrado—aunque no por eso menos atractivo.
El concierto del Lunes dio inicio con unas melodías bastante etéreas y espirituales, con las que Ricky hizo gala y dio una pequeña muestra de las fusiones musicales que ha explorado e incorporado en sus últimos trabajos discográficos. Pero la explosión de tambores y ritmos de percusión que irrumpieron esa noche hicieron temblar al ACC, al aparecer Ricky en el escenario acompañado de sus bailarines, interpretando canciones que levantaron a toda la audiencia de sus asientos, tales como Por Arriba, Por Abajo, Fly, Jaleo, I don’t Care y una versión un poco más melódica de María—una de las favoritas de sus fans.
La versatilidad de este artista fue evidente al desarrollarse el concierto, dando muestra con su música y su bella voz que ya no es solamente el muchacho de rostro bonito y pantalones ajustados que puso a 'Shake el Bon-Bon' de la audiencia anglosajona hace algunos años, con la explosión latina que Ricky Martin iniciara con aquella memorable participación en los Grammys en 1999, y que lo llevara a la histeria de los años de sus álbumes Sound Loaded y Life.
Cantando varias de las baladas, que fueron favoritas de muchos de sus admiradores de habla hispana, tales como Vuelve y Fuego de Noche Nieve de Día—que interpretó acompañado solamente de un piano— Ricky mostró la faceta que en aquellos años lo estaba llevando gradualmente a la fama, y que pareció perderse en la locura de esos años en que fue lanzado instantáneamente a la cima. De alguna manera, Ricky parece estar fusionando al artista que venía en camino con el ídolo en que tan momentáneamente se convirtió.
Ricky mostró también su constante exploración de otros ritmos, con bailes y melodías de influencia hindú y africana; otras canciones, como Revolución, denotaban una influencia de rock pesado, reminiscentes en los movimientos de baile y poses a lo Elvis Presley. Incluso, en un aparente esfuerzo de alejarse cada vez más de la imagen de Livin’ La Vida Loca, el artista interpretó esta canción con un cambio de melodía, haciéndola un poco más suave y sensual—lo que estoy segura entristeció a aquellos que esperaban verlo menear las caderas como lo hizo antes.
Y la fiesta no paró alli. Ricky puso a bailar a todos al interpretar canciones como Pégate, Drop it On Me, Lola, Lola, La Bomba y la Copa de la Vida—canción que causó la conmoción de la audiencia e hizo que el ACC vibrara y pareciera mecerse con el movimiento del público, todos cantando a una sola voz. El espectáculo fue realmente impresionante.
“La están pasando bien?”, quiso saber Ricky. “Yo la estoy pasando muy bien,” comentó, y su voz era casi inaudible entre los gritos del público. “Yo la estoy pasando muy bien aquí en Toronto, y en este tour,” continuó. “Estoy pasando una buena etapa de mi vida. El mío ha sido un viaje grandioso, con sus altos y bajos. Finalmente estoy encontrando el verdadero significado de la palabra agradecimiento. Estoy agradecido por la vida, la música, por mi fe. Agradezco que tengo fe y que tengo vida,” dijo el cantante.
Ricky, quien iniciara la Fundación Ricky Martin hace unos años, realiza un trabajo extenso para beneficio de la niñez mundial como embajador de la UNICEF, trabajo que ha venido realizando muchísimo antes que muchas de las estrellas de Hollywood lo “pusieran de moda”. Ha viajado por Latinoamérica, India, África y a otras partes del globo, para atraer la atención del mundo al tráfico de niños, e incluso ha funcionado como corresponsal de Oprah Winfrey para ayudar a las víctimas del Tsunami. Los problemas de la niñez son probablemente la causa más cercana y de más importancia para Ricky Martin. Muestra de esto fue la rendición de su canción Somos la Semilla, en la que presentó gráficas de niños desvalidos de América Latina.
Ricky brindó también una rendición de Asignatura Pendiente, en la que apareció vulnerable y sincero, comentando “Yo empecé en la música cuando tenía 12 años. Y de alguna manera abandoné al niño que fui. Mi meta ahora es re-encontrarme con ese niño de nuevo.” Esta interpretación fue uno de los momentos más tiernos y genuinos de toda la noche.
No podía faltar al final de la noche la canción más reciente de su última producción discográfica, Tu Recuerdo, que ya ocupa los primeros lugares entre las favoritas del público, asi como Tal Vez, una de sus más bellas baladas. Fue notable también que brillaran por su ausencia canciones como She Bangs y Shake Your Bon Bon— lo que sugiere aún más la intención de este artista de acercarse de nuevo a sus raíces y de retomar el camino que venía siguiendo en los inicios de su carrera, que indudablemente de cualquier manera, dado su talento y carisma, inevitablemente lo llevarían a ser una súper estrella mundial tarde o temprano.
Con este tour Ricky Martin está demostrando que no solamente sigue visible en el mapa musical, cosa que muchos incrédulos parecían dudar, después que el delirio de los años de Vida Loca pareció apagarse; pero también demuestra que sigue creciendo, como artista y como persona. Lo que muchos en Norteamérica parecen olvidar, o de hecho no lo saben, es que Ricky Martin era ya un ídolo musical en América Latina y en el resto del mundo, y que ha sido reconocido no solo por su talento, sino también por su sensibilidad humana y por su trabajo incansable con causas caritativas. Con este tour Ricky Martin también demuestra que este tremendo artista tiene todavía muchísimo camino por recorrer y mucha más arte que brindar a su creciente número de fans.
Publicado 02 de mayo 2007
Fotos y reportaje: Alma Sandoval alma @ torontohispano.com