Se vistió de gala la ciudad del acero. Se colmó de amantes del
ballet el complejo Hamilton Place. Se celebró a lo grande. Se hizo corta la
noche. Por lo bello de la danza. Por las entusiastas, calurosas manifestaciones
de cariño. Por lo elegante de la audiencia.
A pesar de la intensa nevada que azotaba a Ontario, la población acudió en masa
a la cita artística. Se ponía en escena el ballet clásico Hansel y Gretel. Se
recordaba el Día de la Familia. Se rendía merecido homenaje al extraordinario
triunfo en la isla de los niños bailarines del Elenco Juvenil del Ballet de
Canadá y de las estrellas del Ballet Nacional de Cuba.
Hacía apenas un mes ambas compañías habían concluido exitosamente su histórica
cita en Cuba. Por primera vez representarían El Cascanueces en el majestuoso
Salón García Lorca del Gran Teatro de La Habana. Durante tres días se llenó el
teatro. Deslumbraron al público cubano. Les premiaron con nutridas ovaciones.
Esta vez los pequeños, talentosos bailarines del Elenco Juvenil del Ballet de
Canadá y los consumados profesionales del Ballet Nacional de Cuba combinarían
de nuevo sus extraordinarias habilidades en Hansel y Gretel, bajo la magistral
dirección del joven coreógrafo cubano Eduardo Blanco.
Esta vez, al caer el telón, el público de Hamilton se pondría en pie y
aplaudiría frenéticamente la mágica función. Retribuía Hamilton la calurosa
recepción brindada a los niños canadienses en La Habana. Abrazaba como suyas a
ambas compañías. Les manifestaba su incondicional apoyo, su gran aprecio por el
espectáculo y su profundo agradecimiento por el estrechamiento de los lazos
culturales entre La Habana y Hamilton.
"Hansel y Gretel superó todas nuestras expectativas," afirmó Belma
Gurdil-Diamante, directora ejecutiva del Elenco Juvenil del Ballet de Canadá.
"La hermosa acogida ciertamente es una constante fuente de inspiración. Nos
alienta a continuar con nuestras metas de llevar el ballet a todos los
segmentos de la sociedad. Nos inspira a ponerlo en escena el año próximo en el
Gran Teatro de La Habana."
Realzó el evento una impresionante delegación del Gobierno de Cuba compuesta por
la Honorable María Elena López Reyes, Vice Ministra de Cultura; Jorge Soberón,
Cónsul General de Cuba en Toronto; Raúl Delgado, Cónsul de Cuba en Toronto,
Jesús García, Director del Concejo de Turismo de Cuba en Toronto y Miriam Vila,
Directora de la Cátedra de Danza en La Habana y valiosísimo enlace entre los
artistas cubanos y los canadienses.
En Hamilton la delegación cubana fue bienvenida a Canadá por Fred Eisenberg,
Alcalde de Hamilton; Sophia Aggelonitis, Ministra de Consumer Affairs y
Parlamentaria Provincial por el distrito de Hamilton Mountain; David Adames,
Director de Turismo Hamilton, Wendy Cormier, Directora del Aeropuerto
Internacional John C. Munro de Hamilton y Connie Smith, presentadora y
productora del programa Crossroads Television System de Burlingame quien filmó
el reciente documental sobre las actuaciones conjuntas del Ballet Nacional de
Cuba y el Elenco Juvenil del Ballet de Canadá.
Además de asistir al ballet, las dos delegaciones sostuvieron reuniones de
trabajo con el propósito de fomentar mayores vínculos turísticos y culturales
entre Hamilton y Cuba, enfatizando a la vez la participación de Cuba en los
Juegos Panamericanos del 2015 con sede en las ciudades de Toronto y Hamilton.
La reunión concluyó con una cena en el elegante restaurante Old Mill de
Ancaster.
Al culminar las funciones era obvio que la Vice Ministro López Reyes estaba
visiblemente emocionada tanto por el cálido recibimiento de los dignatarios
como por el ballet. "Todo ha sido excelente. Me llevo hermosos recuerdos de
este día y particularmente de Hamilton que luce mejor que una espléndida
tarjeta postal con la nevada. En cuanto al ballet, simplemente maravilloso.
Perfecto. Me siento sumamente orgullosa del alto calibre de la coproducción de
Hansel y Gretel de parte de nuestro Ballet Nacional de Cuba y de los artistas
del Elenco Juvenil del Basllet de Canadá. Los esperamos de regreso y con los
brazos abiertos en La Habana," declaró entusiasmada la Vice Ministro antes de
retornar a Cuba.
En resumen, la velada fue sencillamente extraordinaria. El calor de Cuba disipó
el frío invernal canadiense. Se celebró en familia el Día de la Familia. Se
fundieron en fraternal abrazo los bailarines de ambas naciones. Se comprobó una
vez más que al fortalecerse la cultura y la buena voluntad no existen ni límites
ni fronteras entre pueblos hermanos. En esta oportunidad Cuba y Hamilton lo
demostraron ampliamente.