El concurso, fundado y organizado por Guillermo Rose en el año 2004, sirve de única plataforma y termómetro para la narrativa hispana en Canadá. Una gran cantidad de cuentos fueron presentados este año, de los cuales trece resultaron finalistas. Tres ocuparon los primeros puestos y los otros diez recibieron menciones honrosas.
Otro aspecto muy importante del evento de premiación este año fue la presentación del primer libro con los cuentos ganadores de las ediciones pasadas del concurso; “Cuentos de Nuestra Palabra en Canadá - Primera Hornada”, preparado por Guillermo Rose y Alex Zisman y editado por su editorial “Nuestra Palabra”. Un tomo con cincuenta y un cuentos en español, impreso en Canadá.
El peruano Pablo Salinas, residente de Quebec, se hizo merecedor de los dos primeros lugares con sus cuentos “Cementerio de Huachipa” y “El Encuentro”. Es la primera vez en la historia del concurso que una misma persona se lleva los dos primeros lugares. El tercer puesto fue para Humberto Clavería, natural de Chile y residente de North York, por su cuento “Bastones de Esperanza”.
Los escritores que recibieron menciones honrosas fueron: Cari Caballero (Española residente de East York) por su cuento “Farallón”, Manuel Romero Mier y Teran (Mexicano residente de Toronto) por su cuento “La Que Se Fue”, Alejandro Saravia (Boliviano residente de Quebec) por su cuento “Los Barberos de Papineau”, Camila Reimers (Chilena residente de Ottawa) por su cuento “El Oráculo de las Galletitas Chinas”, Anabelle Chacón (Ecuatoriana residente de Toronto) por su cuento “Emigrar No Es Para Todos”, Ana Núñez González (Cubana residente de Quebec) por su cuento “Nunca Es Tarde Si La Dicha Es Buena”, Rafael Rodríguez (Uruguayo residente de Toronto) por su cuento “Tierra de Nadie”, Carlos Somocurcio Llamosas (Peruano residente de Waterdown) por su cuento “Un Hombre de Éxito”, Fernando Lobaina (Cubano residente de Toronto) por su cuento “Miserias Humanas” y nuevamente Manuel Romero Mier y Teran por su cuento “La Musa del Coma Profundo”.
Los ganadores recibieron trofeos, diplomas y libros de regalo. Así como la satisfacción personal de ser verdaderos representantes de la narrativa hispana en Canadá.
