Ciento siete primaveras: La salvadoreña Doña María Marroquin celebró su cumpleaños
Agasajada por motivo de su cumpleaños y honrada por familiares, amigos y figuras públicas.
Es difícil recordar los sucesos de este corto siglo. Imaginar todo el siglo XX es una tarea inverosímil. La gran mayoría sólo puede hacer referencia al pasado gracias a los registros históricos disponibles. Pero no Doña María Marroquín; ella todavía vive para contarlo. Éste 17 de marzo, Doña María celebró en Toronto sus ciento siete primaveras.
Con gran alegría se reunió su familia, sus compañeros de hogar, las autoridades del consulado de El Salvador y medios de comunicación para festejar a la dama Hispana más longeva de la ciudad y quizás de toda la provincia. Después de varios discursos de felicitaciones de parte de personalidades públicas y familiares, se entonaron las melodías del “cumpleaños feliz”, tanto en inglés como en español, y con una sonrisa Doña María sopló las velas por 107ma vez.
Todos los presentes se dieron el gusto de disfrutar de tan grata ocasión, gracias a la organización del Wellesley Central Place—un hogar para ancianos en el centro de Toronto—y la cooperación del Consulado de El Salvador. Estos últimos se encargaron de traer los cucuruchos azules que los residentes vistieron con humor. Más importante fue que el Consulado facilitó la presencia de la cantante Laura María Arias y las pupusas de Carrillo Enterprises que trajeron a Doña María y a todos los invitados un trocito de tierras salvadoreñas.
Doña María ha estado en Canadá desde el año 1992, gracias a los esfuerzos de su hija Isabel Orellana, quién la trajo hasta acá. La señora Isabel por su parte, salió del El Salvador en el año ´81 debido a la situación política del país. Tras una corta residencia en EUA llegó a Canadá y da gracias a las oportunidades que aquí se le presentaron para asentarse y así poder traer a su madre. "Es una bendición que ella esté todavía viva", dijo la señora Isabel.
Ernesto Orellana, nieto de la cumpleañera, comentó que su abuela siempre fue muy energética, dispuesta a prestar ayuda a los demás y de "buen corazón". El se mostró orgulloso de ser parte de una línea de descendencia en la que comparten cinco generaciones: desde Doña María hasta sus tataranietos.
También Lily Pueblo, una de las enfermeras que cuida de Doña María, cuenta que ella sigue llena de energía y que de vez en cuando le gusta contrariar a sus cuidadores para manifestar su presencia. Entre bromas, cuenta que por su poco español, Doña María logra hacerse la desentendida para evitar la siesta, ya que ella prefiere estar alerta.
De parte del Wellesley Central Place, Kristy Mckay del Life Enrichment Department, comentó que el hogar para ancianos hace grandes esfuerzos para mantener la identidad cultural de todos los residentes. Es por esto que se enfocan en contratar a enfermeros que hablen distintos idiomas y también celebran una gran cantidad de días culturales, correspondientes a las nacionalidades de los residentes. Es todo parte del "Activation program" que, según Mckay, busca mantener a los ancianos activos, ya que como todos dentro de nuestra sociedad, ellos necesitan estar activos para sentir que pertenecen.
La Cónsul General de El Salvador, María Haydee Murra, se mostró conmovida por haber sido partícipes de esta ocasión. "Es un honor poder celebrar junto a María", dijo la cónsul.
Entre muchas felicitaciones, Doña María recibió reconocimientos de las más altas autoridades de la ciudad, del Ministro de la Salud de Ontario, y hasta del mismo Primer Ministro, Stephen Harper.