Amanda Martínez

Es una historia que más bien parece cuentos de hadas. Sin embargo es la historia real de la tesonera y exitosa labor de una digna y talentosa representante de la mujer latina en el Canadá. Es una historia de determinación de pionera, de abrirse brecha y de triunfar en el competitivo mundo anglosajón de la academia y de la música. Al fin de cuentas, es una historia que debe servir de modelo y de inspiración a la juventud de habla hispana.
Es la historia de Amanda Martínez, hija de padre mexicano y de madre sudafricana. Canadiense de nacionalidad. Latinoamericana de alma, vida y corazón. Orgullosa de sus raíces. Elegante en su talento. Encantadora en su personalidad.
Este 27 de octubre Amanda y su orquesta se presentaron en Concierto ante un impresionante congreso de empresarios internacionales en la prestigiosa Escuela Schulich de Negocios de la Universidad de York. Regresa al Alma Mater por invitación especial del Decano Dezso Horváth. Amanda es graduada del Programa de Maestría Internacional de Administración de Empresas (IMBA) de la Escuela Schulich. Como quien dice nada. No es cualquiera quien se gradúa de la más exigente escuela de negocios de Canadá, seleccionada por los peritos del empresariado como la mejor escuela de negocios a nivel nacional y entre los diez mejores centros para el estudio de negocios a nivel de postgrado del mundo a nivel internacional. El programa de Maestría Internacional no tiene rival en ninguna parte.
Luego de desempeñar varios puestos ejecutivos en corporaciones canadienses, Amanda decidió volver a la música, su pasión. La esperaba el éxito con los brazos abiertos. Su maravillosa voz se proyectó de inmediato. Su guitarra y su música de fondo acompañaron sus composiciones con la cristalina magia de un sensual, melódico vino añejo. Igual de bellos interpreta Amanda las cadenciosas melodías afro cubanas, la salsa, el jazz-bossa nova, los sones, el bolero y el pulsar del flamenco. Sus interpretaciones únicas le merecieron contratos en numerosos centros nocturnos y la convirtieron en la genial anfitriona de Café Latino, el programa de jazz latinoamericano por excelencia en Toronto trasmitido por Jazz FM 91 (91.1 FM).
El 22 de junio Amanda lanzó al público Sola, su primer CD en español. Fue un extraordinario e instantáneo triunfo. Los críticos de música colmaron de elogios a la artista, su música y sus talentosos acompañantes que la revista Eye Weekly y los miembros del jurado del Premio de Músicos Independientes de Toronto galardonaron a Amanda Martínez con el reconocimiento de Artista del Año en la Música Mundial.
Afortunadamente para nosotros y su público el talento musical de Amanda es ilimitado. Tampoco descansa en sus laureles. Este verano fue artista principal del Festival de Jazz de la Destilería y luego encabezó el elenco de artistas invitados al Festival Ritmo y Color de Harbourfront en Toronto.
A fines de octubre Amanda filmaría Guajira Sola, su primer video, auspiciado por BRAVO, el gigante de las producciones artísticas para la televisión. Le seguiría otra filmación bajo la dirección de Naomi Jays y producida por Jennifer St. John y el próximo 4 de noviembre, en el venerable Massey Hall, Amanda será la anfitriona de la espectacular presentación en Toronto de Afro Cuban All Stars.
¡Tremenda trayectoria para una artista! Un verdadero reto a la imaginación. Sin embargo no es difícil saber dónde comienza tanto talento. Amanda Martínez posee muchas dimensiones y en cada una de ellas se desenvuelve a la perfección. Nada es imposible. Lo cierto es que al paso que va la bellísima cantautora local de la eterna, embriagante sonrisa ya se perfila como la nueva estrella en el firmamento del entretenimiento.
Como el ritmo del Caribe evocado en sus composiciones la vida de Amanda Martínez se desenvuelve inteligente, bella y sensualmente. Con seguridad en sí misma. Con sencillez. Con cadencia de palmeras en la voz. Como potente brindis de tequila y ron para el paladar. Como susurro de brisa tropical al oído. Como miel de música para empalagar los sentidos del más exigente. Eterna y traviesa, como la mar. Una fuente inagotable de vaivenes y de inspiración.
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