Publicado: 24 de agosto de 2006
Carta a los Jóvenes
Estimados amigos:
El conocido filosofo español José Ortega y Gasset (1883/1955), dijo:
“Una amistad delicadamente cincelada y cuidada como se cuida una obra de arte, es la cima del universo”. La amistad como el amor, necesita cuidados diarios, pero el cuidado primordial, pienso, consiste en tratar uno de ser un verdadero amigo y estas son algunas de las características para lograrlo:
- Respetar al amigo tal como es. Dejarle que tenga plena libertad de actuación y no pretender jamás adueñarse de su voluntad, recuerda, “el amigo encuentra al amigo en pie de igualdad”. Ninguna forma de amor respeta tanto la libertad del otro como en la amistad.
- Sinceridad y franqueza. El amigo es alguien en quien se confía siempre. La mentira, la doblez y la traición acaban al instante con cualquier amistad, por firme que haya sido.
- Generosidad y donación de sí y de lo que se posee, pero de forma natural y espontánea. Esta generosidad entre amigos, compartiéndolo todo, mantiene, sin embargo, la necesaria dosis de respeto y delicadeza mutua. La amistad se ubica en el mundo de los sentimientos altruistas y sinceros.
- Aceptación de fallos, defectos y limitaciones, sabiendo disculpar y perdonar de la misma forma que uno desearía ser perdonado y disculpado por el amigo. No es verdadero amigo el que constantemente nos sermonea y se exhibe como ejemplo a imitar o trata de esclavizarnos.
- La amistad es una forma de amor que exige cierta reciprocidad y se construye de encuentros diferentes, que son momentos de felicidad y gran intensidad vital. En esos encuentros, los amigos, se complementan mutuamente y ven la misma realidad del mismo modo.
- La amistad llega como un fuerte impulso de interés, simpatía y sentimientos de afinidad con el otro y se sigue afianzando a través de encuentros inesperados y enriquecedores.
- La amistad verdadera, como todo lo auténtico, no es fugaz ni engañosa; tiene vocación de futuro; por eso suele decirse que un buen amigo lo es para toda la vida.
- La amistad tiene un alto contenido ético. Por eso vemos que los amigos se tratan como deberíamos tratarnos todos los hombres. Elegimos por amigo a quien, desde un enfoque moral, se comporta bien con nosotros, a quien a nuestro entender también los demás apreciarán como tal. Nosotros, al propio tiempo, nos comportamos, de la misma forma ejemplar, con el amigo.
- La amistad, además de estima y admiración, es amor y, sobre todo, benevolencia. El amigo ve lo que somos y nos ayuda a ser nosotros mismos.
“Sólo el amigo nos ve por aquello que somos”.
- Ser amigo, supone siempre, ser más amado que otros, que la inmensa
mayoría. Ser elegido entre los demás y gozar de una atención especial. El amigo tiende a ver la parte mejor de nosotros mismos, la más humana, sincera y noble de forma natural y espontánea.
En síntesis, las características de una sana y verdadera amistad son: autenticidad, cordialidad, empatía y disposición de apertura hacia el otro. La amistad se identifica con el amor en ser una relación íntima de dar y recibir.
Quiero hacer notar que hay múltiples razones por las que la amistad no siempre es pura. Entre ellas, resalto las siguientes:
- Nuestras relaciones más que un intercambio personal sean un mercado de servicios.
- Estamos tan relacionados que nuestros contactos humanos están corriendo el peligro de ser superficiales y momentáneos.
- No hay tiempo para la “charla sabrosa a tiempo perdido”, sin el apremio del cronómetro. Se trata de cumplir. Y entonces en la vida nos cruzamos y nos cruzamos, pero no nos encontramos.
- Estamos robotizados: Nuestra cabeza se ha convertido en una gran caja registradora y nuestro corazón en una caja de caudales.
- El verdadero tesoro es el éxito profesional, el ascenso, el negocio, el dinero, el confort, y por eso, cuando hay que elegir, pierde el amigo : Se vende, se traiciona…y por eso casi nunca hay tiempo para deleitarse con los amigos. Es cuestión de jerarquía de valores.
En conclusión, nos falta potenciar la cultura más importante, la del corazón.
A veces, casi siempre, el único y principal obstáculo para el nacimiento de la amistad hay que buscarlo en el sujeto mismo, que se queja doloridamente de no poder tener amigos.
Haciendo un examen de conciencia, sobre el caso, encontraremos posibles fallas nuestras.
Y como casi todos lo saben, éste es MI PUNTO DE VISTA® 211
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