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Columna: Mi punto de vista


 
 

Raul Masseur Publicado: 02 de agosto de 2006
Carta a la Morriña

Estimados lectores:

Habiéndome reunido este fin de semana en los festejos por Fiestas Patrias con muchos más peruanos que de costumbre he llegado a la conclusión que casi todos vivimos con una tremenda “morriña”.

La palabra “morriña” significa en nuestro castellano, “nostalgia”, pero especialmente a la tierra natal y los que estamos fuera de nuestros países, cuando estamos solos o tenemos algún problema o contrariedad, nos entra la añoranza y comenzamos a evocar las cosas buenas que disfrutábamos en nuestro suelo y melancólicos recordamos a nuestros seres queridos, a los amigos y las cosas gratas del pasado, que son la base más útil de la experiencia de vida.

Cada caso es especial, difícil de manejar y nos hace entrar con regularidad en procesos de melancolía que es una “prima hermana” del estrés, pero que puede superarse remembrando y evaluando el esfuerza realizado para vivir en otro país. En nuestro caso, el que tiene uno de los más altos porcentajes de calidad de vida en el mundo. Eso, nos debe hacer poner los “pies sobre la tierra”, para seguir adelante y darle a nuestros hijos un futuro diferente.

Que nuestra “raza” sea distinta, que seamos “querendones”, “amigueros, y “futboleros”, nos distingue de la frialdad de los naturales canadienses. Ese cambio “choca” y nos empuja también a la evocación.

Bueno, pero a vivir señores, a leer o escuchar las noticias de nuestros países y darnos cuenta que vivimos en otro mundo, que nos hemos realmente “promocionado”, en el estricto significado de la palabra e intentemos hacer algo para ayudar a los nuestros, para que allá lejos, puedan vivir mejor.

Tenemos que darnos cuenta, también, que tratar de comparar el como se vive en estos lares con nuestros “terruños” no es justo, ya que son culturas completamente distintas, educadas en otra realidad y por tanto con formas de vida diferentes. Recordemos que en la gran mayoría de nuestros países (llamados del tercer mundo), se vive una inseguridad permanente en casi todo aspecto, sea por falta de trabajo, de sistemas de salud, de educación, de justicia, de vivienda, de democracia, de libertades, etc.,etc.,etc. Esa forma de vida nos acostumbró, sin quererlo, a una manera peculiar de comportamiento alternativo, o de auto defensa o de ataque, a efecto de vivir o simplemente sobrevivir. Esas situaciones, con toda seguridad, son las que nos empujaron a emigrar a este país, donde gracias a Dios, casi todas las cosas son distintas.

Tenemos pues que ser conscientes que es cuestión de responsabilidad nuestra el procurar vivir en forma distinta a la que estabamos acostumbrados a hacerlo, tenemos que reconocer también que el conocido dicho “a donde fueres, haz lo que vieres”, encaja perfectamente con lo que estamos conversando.

Es cierto también, que por razones de educación, cultura o edad, la transición pueda demorar, pero tenemos que esforzarnos en buscar en nosotros mismos nuestra capacidad de adaptación para obligarnos en forma ineludible, a convivir sin problemas y sin producirlos, con las personas de este país que nos acoge.

Pero es importante comentar, que cuando estamos en grupo con “paisanos”, nuestra “morriña”, da un giro muy especial y comenzamos a hablar con mucho “sabor” de nuestra comida tan especial y recordamos los platos tan exquisitos que tenemos en cada uno de nuestras naciones y dentro de ellas en cada comarca de donde somos y realmente se pasan momentos muy agradables, independientemente del intercambio de “recetas” que se produce. Allí nos daremos cuenta que tratándose de la cuestión culinaria nadie nos gana y que podemos sacar el pecho, porque en cuestión de comida, somos los mejores del mundo.

Bien, todo lo dicho es una especie de medicina “casera” y un tratar de esconder nuestra realidad interior, porque la señora “morriña”, no nos va a dejar así nomás y nosotros con lo bien que nos sentimos añorando, es muy difícil que queramos cambiar.

Y como casi todos lo saben, éste es MI PUNTO DE VISTA® 118



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