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Columna: Mi punto de vista


 
 

Raul Masseur Publicado: 17 de abril de 2006
Carta Analítica de las Elecciones en Perú

Estimados lectores:

Los grupos parlamentarios que representan a la ciudadanía democrática y que se instalarán el próximo 28 de julio deberán actuar con gran prudencia y sabiduría, porque enfrentarán la posible coalición de los grupos antisistema, partidarios del autoritarismo, que buscarán la impunidad de sus respectivos líderes y desarrollarán una oposición radical y destructiva.

Es grande, pues, la responsabilidad de quienes resulten elegidos en las listas de Unidad Nacional, Frente de Centro, Apra y Reconstrucción Nacional. Los dos primeros grupos son los que pondrán a prueba la calidad democrática y el desprendimiento de sus dirigentes en aras de la paz, la democracia y el desarrollo del Perú. Ello, porque son alianzas que están, a su vez, integradas por varios partidos: PPC, Solidaridad Nacional, Renovación Nacional, Acción Popular, Somos Perú y el Frente de Independientes.

Cada uno de los grupos mencionados tiene su propia ideología y sus propios intereses y no sería raro que escuchemos que las alianzas que formaron estaban limitadas al proceso electoral y que en adelante cada uno “bailará con su pañuelo”, algunos buscando despuntarse con miras a las elecciones de octubre.

Los apristas han demostrado ser un grupo homogéneo y disciplinado, pero son una ecuación con dos incógnitas. La primera es su verdadera vocación por el progreso y la modernidad, pues los discursos de doble mensaje de su personero más conspicuo siempre nos dejan la inquietud sobre qué posición adoptarán. También es una incógnita su tendencia a la demagogia, que los podría alentar a desatar una carrera con los humalistas para demostrar cuál es el grupo más “popular” o para arrebatarle las banderas a la izquierda fracasada.

Confió en que el grupo evangélico que encabeza el Arq. Lay se conduzca con la mesura y la seriedad que demostraron en la campaña.

No son pocas las inquietudes que dejan los resultados de las elecciones y deberemos invocar la madurez de quienes han asumido la conducción política del Estado.


II. Las “microminorías”


Los resultados de las elecciones presidenciales nos muestran que las seis candidaturas que han obtenido más votos han acumulado el 97% de los votos válidos, dejando a cerca de 20 candidatos con solamente el 3%, sumados todos ellos.

La presencia de este excesivo número de candidaturas a la Presidencia, al Congreso y al Parlamento Andino ha tenido como consecuencias inmediatas la complejidad de la cédula electoral, el innecesario costo de su participación (más papel, más tinta, más personal de la ONPE, más trámites administrativos, etc.) y la pérdida de tiempo en la contabilización de los votos.

Todos esos daños los deberían asumir esos candidatos, estableciendo en la ley no sólo la pérdida de la condición de partidos políticos, sino la obligación de pagar los gastos innecesarios a cargo de quienes no hubieran alcanzado un número de votos igual, cuando menos, al de las firmas que presentaron para inscribir su partido.

Una de las razones para que se produjera tal proliferación de candidaturas es la existencia de numerosos minigrupos en el actual Congreso, lo que dio lugar a que se dictara una ley de partidos políticos que rebajaba las exigencias para constituir partidos y permitió la concurrencia de una cantidad desmedida de candidatos. En ese Congreso, los congresistas-candidatos (que son varios) hicieron lobby a su propio favor, para que se les dejara tener su partidito propio y convirtieran a las elecciones en un juego o, mejor dicho, una burla al pueblo peruano. Éste – sabio al fin – los castigó con su desprecio.

Pero, también pecaron los congresistas de los partidos mayoritarios y “serios”, que fueron sumamente contemplativos por parecer democráticos y hoy nos ofrecen, otra vez, un Congreso fraccionado, en el que las minorías tendrán la sartén por el mango. Debemos recordar que son minorías porque el pueblo lo quiso y será inmoral que, en contra de la opinión popular, sean el fiel de la balanza.

Sin embargo, no deberíamos quedarnos en el análisis y la crítica, sino que deberíamos propiciar una modificación en la ley de partidos para hacer más exigentes los requisitos para constituir y mantener la vigencia de los partidos y eliminar el riesgo que en las próximas lecciones nos presenten una situación similar.

Y como casi todos lo saben, éste es MI PUNTO DE VISTA® 202



Críticas y comentarios : raulmasseur@cogeco.ca