Publicado: 13 de marzo de 2006
Carta a Nuestra Realidad
Estimados lectores :
La América Latina, que abarca desde México, América Central, el Caribe y la América del Sur, persiste en presentar enormes dificultades en conseguir niveles de desarrollo que lleguen al conjunto de la población. A pesar de las enormes potencialidades de la región, los problemas estructurales internos, algunos arrastrados desde el periodo anterior a su independencia y las presiones o imposiciones que, históricamente, ha venido sufriendo del exterior, han impedido, hasta la fecha, abandonar definitivamente el grupo de países llamados “en vías de desarrollo”.
Quiere decir, entonces, que casi todos son reconocidos como países económicamente paupérrimos, además de muy endeudados, que son políticamente inestables, institucionalmente inmaduros, educacionalmente retardados, geográficamente complicados, pese a que, casi todos, son muy ricos en recursos naturales.
Si bien es cierto que esta gran región presenta una gran variabilidad y los procesos históricos que han seguido los estados que las componen han sido diversos, también lo es que todos ellos presentan algunos factores estructurales que permiten analizar la región en su conjunto.
Algunos de estos factores pueden explicar las dificultades que han encontrado muchas de las repúblicas latinoamericanas para alcanzar niveles de desarrollo sostenibles, amplios y duraderos, o bien, para construir estados democráticos consolidados. Por ejemplo, la persistencia en el tiempo de algunas herencias coloniales como el régimen oligárquico, que se ha perpetuado entre sus elites a lo largo del tiempo convirtiéndose en un lastre, a pesar de los esfuerzos, para la construcción de estados-nación cohesionados, o como el sistema económico basado en la exportación de materias primas, que dificultó la conversión a economías productivas no dependientes de productos de importación.
No olvidemos que existen factores importantes, aún no vencidos, como la injerencia exterior, primero de los imperios coloniales y más tarde de los Estados Unidos, que han provocado que durante años las políticas a implementar vinieran impuestas o fueran mediatizadas por fuerzas externas.
Vemos pues, que en América Latina los sistemas democráticos que se han ido desarrollando, presentan graves problemas de cohesión y de alcance social. Las extremas desigualdades, la extraordinaria distancia entre los extremos de riqueza y pobreza, esta entre los más amplios del mundo y son un ejemplo claro de la concentración económica en sus elites dirigentes tradicionalmente reacias a la redistribución de la riqueza y a la pérdida de cuotas de poder.
Sabemos ahora que últimamente se esta implantando o tratando de implantar en nuestra región una nueva modalidad, la de los Tratados de Libre Comercio (TLC), entre nuestros países y Estados Unidos. Pienso que no es la mejor “medicina”, pero puede ser la puerta para que se inicie el cambio del negocio y en lugar de importar a Estados Unidos solo materias primas se consolide la importación de ropa, zapatos, medicinas, conservas y muchos otros artículos que nuestros países fabrican o pueden fabricar. Tenemos pues que probar esta puerta que se abre y aprovechar la oportunidad en cada uno de nuestros países, cierto es que el cambio en nuestra realidad de tratar de ser fabricantes, puede abrir la puerta a muchos trabajos y también se cambie la mentalidad de las universidades y se comience enseñar como fabricar y de repente como hacer las máquinas con que se debería trabajar. Pienso que esto es mejor que lo que ahora tenemos en nuestra realidad.
Es cierto que es mundialmente conocido que los americanos no sueltan así no más las cosas y que podría tratarse de otra forma de consolidar su dominio y llenarnos de sus productos, vía este nuevo tratado, pero hay que intentar tratar salir del estatus en que vivimos porque si no cada vez seremos más pobres y más atrasados.
Quiero dejar muy clara mi idea, se está hablando mucho del “libre comercio” y muy poco, pero muy poco, de “competitividad”, cuando las dos deben ir de la mano. El libre comercio por si solo no es la solución, hay que hacer reformas laborales y atraer inversiones importantes para cambiar definitivamente.
De todos nosotros depende que de una vez por todas se realice el cambio que todos necesitamos.
Y como casi todos lo saben, éste es MI PUNTO DE VISTA® 197
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