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Columna: Mi punto de vista


 
 
 

Raul Masseur Publicado: 15 de noviembre de 2005
Carta Nueva a la Amistad

Estimados lectores :

Pese a que el año pasado escribí algo sobre este tema, estoy haciendo una nueva versión ya que creo es importante se le tome el verdadero peso al asunto. Estoy tratando de llegar a aclarar, la real confusión que existe entre lo que es un “amigo” o “amiga” y un “conocido” o “conocida”.

Normalmente llamamos “amigo” o “amiga” a toda persona que nos presentan, así no la veamos nunca más o la veamos después de mucho tiempo y no hayamos tenido ningún tipo de relación con ella. O también a las personas que vemos con cierta regularidad pero que no llegan realmente a tener las condiciones que nosotros deseamos tengan para que nosotros las consideremos amigas.

Lo real es que las amistades suelen comenzar de improviso. En el camino de la vida vamos encontrándolas y todo comienza porque alguien, en alguna reunión “nos cayó bien”. Sus gustos, aficiones, idioma, opiniones, ideas políticas o religiosas, convicciones, sentimientos, son algunas de las cosas que pueden hacer que con el paso del tiempo nos hagamos “amigos” de algunos. Sentirse a gusto con una persona, conversar y compartir sentimientos y gustos, es el principio de eso que llamamos amistad.

Lo cierto es que generalmente somos “contertulios”, pues nos juntamos, inclusive con cierta frecuencia, en reuniones para comer, conversar y recrearnos entre varias personas, algunas de las cuales son amigos y con otras que todavía no lo son.

Ahora bien, es importante conocer las características más importantes sobre el trato con los “amigos” :

- Respeto al posible “amigo” tal como es.

- Dejarle que tenga plena libertad de actuación y no pretender jamás adueñarse de su voluntad.

- Demostrarle que se encuentra con uno, en pie de igualdad.

- Demostrarle, en forma natural, sinceridad, franqueza, generosidad y donación de sí y de su tiempo, exigiendo, a su vez, la necesaria dosis de respeto y delicadeza mutua.

- Aceptación de fallos, defectos y limitaciones, sabiendo disculpar y perdonar, de la misma forma que uno desearía ser perdonado y disculpado.

- La amistad exige cierta reciprocidad y se construye con encuentros diferentes, que deben ser momentos de felicidad y gran intensidad vital. En esos encuentros, los que se están volviendo amigos, se complementan mutuamente y ven la misma realidad del mismo modo.

- La amistad llega como un fuerte impulso de interés, simpatía y sentimientos de afinidad con el otro y se sigue afianzando a través de encuentros inesperados y enriquecedores.

- La amistad verdadera, como todo lo auténtico, no es ni fugaz ni engañosa; tiene que tener vocación de futuro; por eso suele decirse que un buen amigo lo es para toda la vida.

- La amistad tiene un alto contenido ético. Por eso vemos que los amigos se tratan como deberíamos tratarnos todas las personas. Elegimos por “amigo” a quien desde un enfoque moral, se comporta bien con nosotros, a quien a nuestro entender también los demás apreciarán como tal. Nosotros, al propio tiempo, nos debemos comportar de la misma forma ejemplar con el “amigo”.

- La amistad, además de estima debe ser benevolencia. El “amigo” debe ver lo que somos y nos debe ayudar a ser nosotros mismos.

En síntesis, las características de una sana y verdadera amistad son : autenticidad, cordialidad, empatía y disposición de apertura hacia el otro con una importante cualidad, la de dar y recibir.

Ser amigo entonces es:

- Comprender cuando el otro se equivoca…

- Servir al amigo que vemos en necesidad…

- Dialogar con quien camina en el error…

- Admirar lo que hemos visto en cada ser…

- Olvidar la ofensa cometida…

- Persuadir sobre lo provechoso del bien…

- Gozar, dando las gracias siempre…

- Amar y permanecer al lado de quien nada espera…

- Orar por ellos, sin que lo sepan…

Debemos entonces tener muy clara nuestra idea sobre la amistad, nadie que acabamos de conocer es, en ese momento, nuestro amigo, eso no quiere decir que no lo llegue a ser, entonces no lo tratemos con el término de “amigo”, por que no es lo verdadero. Usemos lo que siempre se usa como cortesía, como el señor, señora o señorita o compañero, camarada, o colega , etc., que son, en ese momento, denominaciones más autenticas.

Y como todos ustedes lo saben este es, MI PUNTO DE VISTA® (189)

 



Críticas y comentarios : raulmasseur@sympatico.ca



 
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