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Artículo publicado el 11 de mayo 2006

Estado civil: soltero(a)
El reto de buscar pareja en Canadá
RUTH MOLINA

El reto de buscar pareja en CanadáMónica tiene 25 años, ha empezado a trabajar en una empresa como relaciones públicas y, a pesar de su simpatía, su belleza y su habilidad para la comunicación, no consigue encontrar pareja. Hoy en día es fácil conocer historias como la suya, es decir, casos de personas normales que no encuentran a su media naranja. Una pregunta muy típica, sobre todo entre las personas mayores, es: “¿Cómo es posible que, siendo tan perfecta, no tenga novio?”.

La razón no es una sola, sino un conjunto de consecuencias derivadas de los cambios sociales y del ritmo de vida actual. La mayoría de las personas dedican buena parte del día a trabajar y apenas les queda tiempo para salir con los amigos, realizar actividades y, menos aún, para conocer gente nueva.

Estos cambios en la sociedad moderna se han producido en muchos países del mundo, pero parece que el tema de buscar pareja es más fácil en unos que en otros. Dado que la comunidad hispana tiene fama de tener un carácter más “caliente” que el resto, y que es una de las que más crecen en Toronto, PAGINA 1 ha querido saber cómo perciben sus miembros este asunto.

Para empezar, hay que reconocer que, efectivamente, los latinos son más lanzados que los anglosajones, un hecho que no se puede atribuir a la genética, sino más bien a las costumbres de cada país y cada pueblo. Simplemente, para unos la técnica del flirteo es más natural que para otros. Cuando el acercamiento se produce entre dos personas que comparten un mismo código de comunicación y un mismo lenguaje corporal, no hay problema. El fracaso y la decepción llegan cuando uno intenta “echar el lazo” a un chico o una chica que posee un código distinto. Ahí la barrera es incluso mayor que el idioma, ya que en estas cuestiones hay muchos movimientos prohibidos y la letra pequeña difiere de una cultura a otra.

Así es como lo ve Betty Colón, profesora de origen venezolano que creó hace tiempo Salsa For Singles, un club dirigido especialmente a solteros, aunque da la bienvenida a todos aquellos que quieran aprender salsa y pasarlo bien.

Estado civil: soltero(a)Según explica esta profesora convertida casi en psicóloga a fuerza de observar a la gente, las mujeres suelen ser algo frías por miedo o desconfianza a que el hombre que se acerca a invitarles a una copa no tenga buenas intenciones. Por su parte, los hombres han aprendido con el tiempo a recibir un ‘no’ por respuesta, por lo que tienden a quedarse en la barra del bar mirando sin atreverse a decir nada. “Hay mucha dificultad para romper el hielo, y eso es cultural”, señala Betty, quien añade que ciertos rituales sociales aquí en Toronto no son tan naturales como deberían ser. “Al contrario de lo que ocurre en nuestros países, aquí la gente no se abre tanto, no se expone a los demás, no saluda… y así es muy difícil empezar una relación”.

De este modo, surgió la idea de crear un club de baile especialmente pensado para ‘singles’, ya que Betty Colón se dio cuenta de que las personas necesitan algo para romper el hielo. Y ese algo es el baile. “Si vas a un bar ves a la gente como más encorsetada, los hombres están tímidos, con miedo al rechazo, así que ninguno saca a bailar a una chica”. En cambio, en Salsa for Singles las mujeres están más relajadas, sienten que los hombres que van allí a bailar son de confianza, “nadie se siente juzgado”, puntualiza. “Las mujeres cambian totalmente de actitud en el club, a veces son ellas mismas las que sacan a bailar a los hombres”, asegura Betty.

Otro de los motivos a los que apunta esta profesora es que, según parece, los canadienses adoran las actividades organizadas por terceras personas. “Es como si prefirieran que alguien rompa el hielo por ellos”, sugiere.

Alex, estudiante mexicano en la Universidad de Toronto, reconoce que cuando llegó por primera vez a Canadá se extrañó al ver la gran cantidad de actividades que esta institución programa para arropar a sus alumnos. “Me encantó saber que había reuniones, encuentros y viajes porque así podría conocer gente y hacer amigos, algo muy importante cuando llegas nuevo a un país”, relata, “pero luego me di cuenta de que, al margen de estos eventos, los estudiantes no procuran mantener el contacto ni quedan por su cuenta”. Este es su tercer año en Toronto y ya se ha acostumbrado a no ver a sus colegas a menos que su departamento los cite para alguna nueva actividad. Ya no le da tanta importancia como al principio. En cuanto al tema de ligar, Alex suelta una carcajada a modo de respuesta. “De todas formas, a lo mejor es que el problema soy yo”, trata de explicar.

buscando pareja?Para Laura, universitaria argentina que actualmente se encuentra en Estados Unidos, la forma de entender las relaciones de amistad y de pareja en Norteamérica es totalmente diferente a como se entiende en los países hispanos. “Aquí, si un chico te invita a tomar café, ya lo considera una cita, así que cuidado”, advierte tras reconocer que ya sufrido la experiencia de tener que aclarar las cosas entre sorbos de capuchino. “Para mí, eso es un síntoma de que son bastante cuadriculados para algunas cosas, mientras que los latinos atendemos más a sutilidades como la forma de hablar, las miradas, el lenguaje corporal... y de ahí deducimos si nos invitan a tomar café por amistad o por algo más”.

Javier, ingeniero electrónico de origen argentino, lleva dos años en Toronto y afirma que sí es bastante más difícil ligar con chicas canadienses que con las latinas. “Lo más complicado es el acercamiento, pero el resto es más o menos igual”. “Aún así, creo que también es importante la personalidad de cada cual”, agrega.

En este último punto coincide Omar, un chico procedente de Perú que sostiene que Toronto “es una ciudad como otra cualquiera” y que uno no puede echar la culpa de sus fracasos al lugar en el que vive, sino buscar la causa en uno mismo. “Si te desenvuelves en un círculo pequeño de amigos y eres tímido, lo tendrás más difícil. Todo depende de tu confianza en ti mismo, tu nivel de inglés, tu habilidad para llevar una conversación interesante y, por supuesto, depende de lo que andes buscando”, añade Omar. “Si llegas a un país con prejuicios, la cosa irá cada vez peor. No se va a ningún lado con una actitud negativa”, concluye.

Dónde buscar pareja

Hace varias semanas, el periódico Toronto Star publicaba las caras y los perfiles de algunos de los lectores seleccionados para participar en un curioso concurso para buscar pareja. Una de las organizadoras de esta iniciativa comentaba en páginas interiores el gran éxito de convocatoria que había tenido el anuncio y afirmaba que, leyendo las más de 500 cartas recibidas, comprobó que no hay un perfil exacto del “buscador de pareja”.
Del mismo modo que no hay un estereotipo de persona que trata de encontrar a su media naranja, tampoco hay un único método. Aparte del tradicional (conversar con la otra persona directamente, invitarla a café, al cine, a bailar, etc.), existen numerosos métodos, algunos más fiables que otros.

Dónde buscar parejaClasificados. Son un clásico de la búsqueda de pareja. Consiste en publicar en un periódico o revista un pequeño anuncio con una descripción general de uno mismo y un apartado de correos para recibir propuestas.

Radio y televisión. La versión moderna del anterior. Se invita a personas que previamente han enviado su perfil personal, para presentarlos ante potenciales parejas. Algunos programas, sobre todo en TV, son más bien para pasarlo bien, aunque nunca se sabe... En cuanto a la radio, tiene el inconveniente de que no se ve a la otra persona.

Viajes de solteros. Son muchas las agencias de viajes que planifican cruceros de solteros a diferentes destinos por fines de semana y semanas completas. En ese tiempo, los interesados comparten mañana, tarde y noche durante varios días con otros solteros, de modo que la probabilidad de que surja el amor se multiplica.

Internet. Es un medio que crea cada vez más adeptos: desde tímidos sin remedio hasta gente que entra en un chat para hacer amigos y acaba encontrando al amor de su vida. Cada vez se dan más parejas que se han conocido a través de Internet y sus características son de lo más diversas. Uno de los aspectos positivos de este método es que el interesado puede conocer a fondo a la otra persona antes de decidir dar el gran paso. Tras horas y horas de conversación cibernética, se establece un lazo de unión muy fuerte. Sin embargo –y este es el aspecto negativo- uno de los dos (o ambos) podría haber estado ocultando su auténtica personalidad, por lo que llegan las decepciones.

Agencias. Hoy en día existen multitud de agencias que trabajan con enormes bases de datos para cruzar el perfil del solicitante con otros perfiles similares. Unas se limitan a buscar pareja, otras son directamente agencias matrimoniales. Y, aunque se puede encontrar de todo, lo cierto es que la mayoría de los usuarios son personas normales y corrientes.






Artículo publicado 11 de mayo 2006
Escrito por: Ruth Molina canada@paginauno.ca
 
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