La salsa de la vida por Guillermo Rose
De quitarse el sombrero
Publicado: 07/Junio/2005
Difícil esto de vivir en un país distinto al que nos vio nacer y crecer.
Ser inmigrante donde uno no conoce el idioma es más difícil aún. Donde en el
invierno hace tanto, pero tanto frío que hay gente a la que se le caen las
orejas si se descuidan. Un país de costumbres muy distintas a las nuestras
donde nos llaman la atención la formalidad y aparente frialdad de sus
gentes. Si es difícil para la gente joven, llena de entusiasmo, con tiempo
para arriesgarse a pasar unos años en tierra extraña, con tiempo y energía
para aprender el idioma, digo, si es difícil para un joven, debe ser una
tarea gigantesca, monumental cuando el inmigrante, la inmigrante, viene a
vivir por acá cumplidos los setenta años o más. Eso sí que es cosa seria.
- Me dijiste que 'free' quiere decir 'gratis' ¿no? - pregunta la
anciana.
- Sí mamá - replica la impaciente hija.
- Entonces 'cholesterol-free' ¿querrá decir que el colesterol
viene gratis?
- No mamá. 'Free' también quiere decir 'libre de', o sea en
este caso...- y ahí viene la explicación y la conversación sobre lo difícil
que es el inglés.
De repente te encuentras con una cantidad increíble de objetos que habías
estado despareciendo del mapa y que ahora hacen su reaparición silenciosa y
masiva en algún lugar de la casa.
- Mami, ¿de dónde han salido todos estos pomos vacíos de Nescafé
que yo había botado a la basura?
- Ahhh. No te oigo.
- Que si has estado recogiendo de la basura todos esos pomos de
Nescafé.
- No sé nada.
- Mamá, estos pomos no sirven para nada más que para ocupar
espacio que no tenemos. Ahorita van a la basura de nuevo - lo que
efectivamente ocurre con la molestia de la joven señora y la consternación
de su madre, a quien le parece 'un crimen' deshacerse de esos pomos 'que
podían haber servido para tantas cosas'. Y es que allá tratamos de reusar
todo lo que podemos. En cambio acá, reciclaje y todo...
Algunos seniors se valen por sí mismos y tienen cierta independencia. Otros
dependen en muchísimo mayor grado de la buena voluntad de los hijos.
Conozco el caso de una señora que está cerquita de los 80, cuya hija, con la
excusa de que sea independiente la dejaba salir solita a tomarse cualquiera
de los ómnibus de la TTC.
- ¿Ya estamos en Markham? - le preguntaba al chofer del ómnibus.
- Uhhhmmm...? - contestaba el chofer cuyo español era peor que
el inglés de la viejita.
- Que si ya estamos en Markham - insistía.
- Markham? No, lady. This bus does not go to Markham. Actually
we are on our way to Brampton. ("¿Markham? No, señora. Este ómnibus no va a
Markham. Realmente nos estamos yendo a Brampton).
La senior latina terminaba por el lugar menos esperado de la ciudad, ayudada
por algún policía tratando infructuosamente de comunicarse con la anciana,
cuyo inglés no pasa de 'good morning'.
La radio, la televisión y los diarios en castellano son valiosos para
mantener, entre los seniors que no hablan inglés, un seudo-contacto con la
realidad a la que estaban acostumbrados. Y sabemos que esta comunicación es
muy reducida. Aparte de Telelatino, a menos que uno tenga la suerte de tener
una antena parabólica (disco) que le permita ver canales de Latinoamérica,
no hay más televisión en castellano. Si bien es cierto que tenemos ahora
una radio en castellano y la opción de adquirir receptores especiales para
captar otra, estas radios no solucionan el problema de fondo: la falta de
conocimiento del inglés. Además el castellano que se habla en algunos de
estos programas deja muchísimo que desear. Así como 'no solo de pan vive el
hombre', quiero decirle a las radios que no solo de bachata vive el latino.
Me parece pues que la web y las publicaciones escritas, son la 'única luz
que nos alumbra' en cuanto a enterarnos, en nuestro idioma, qué sucede acá y
en el resto del mundo. Claro, para aquellos seniors que hablan y comprenden
los dos idiomas, esto no es problema, pero no es ese el caso de la mayoría.
Siendo que la televisión es uno de los pocos medios accesibles a todos, yo
trino con la baja calidad de los programas en castellano Nuestros seniors
merecen más calidad, merecen algo mejor, no telenovelas de mal gusto.
- Mamá, la novela ¿en qué anda?
- ¿Que te encanta? ¿De cuándo acá?
- No. No me encanta, mamá. Te pregunto en qué anda.
- Ay hijo, resulta que al horrible del cabeza de chancho, que
'ama locamente' a Tania y a Laura León, las dos mujeres, le dió un infarto,
a él que dice que las ama a las dos por igual. Ismael pues, el millonario,
cree que Johnny, mató a su hijo mayor en una carrera de trailers culpa de
una cabaretera que se casó con Johnny, y que se la apostaron. Así comenzó
la novela. Antes de la carrera cambiaron los trailers y el millonario
Montegaza cree que el Johnny lo hizo a propósito. Pero no es él. La verdad
que es un adefesio irreal completo que no sirve para nada.
- Pero si no te gusta, entonces ¿para que ves esa cochinada?
- Porque no tengo otra cosa que ver en la televisión. ¿Qué veo?
Para aquellos que estamos en la llamada 'Generación Sánguche', entre criar
a nuestros hijos y ayudar a nuestros viejos en Canadá, la cosa no es fácil.
Y tendemos a perder la calma con frecuencia, ya que la presión sobre
nuestros hombros es tremenda. Lo que requerimos es muchísima paciencia, ya
que, aparte de las canseras propias de la edad, tienen las desventajas de la
falta de dominio del idioma, de no disponer de tantas opciones y de vivir en
esta realidad tan diferente a la latina. Si nos ponemos a pensar un poco,
el desafío canadiense, tan grande para nosotros, es muchísimo mayor para
ellos. Con una mano en el corazón creo que lo que ellos hacen es realmente
de quitarse el sombrero. Reconozcámoslo ahora y no cuando sea tarde.
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