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La salsa de la vida
por Guillermo Rose
Sin decir ni pío

Publicado: 06/Diciembre/2004
R ecuerdo el chucaque que me dio cuando a los cinco años de edad me di cuenta que yo también me iba a morir algún día. Mi cerebrito entró en espiral -literalmente era un cerebrito, ya que además de ser de cabeza chiquita, a los cinco añitos era una criaturita, pues- al pensar que algún día iba a desaparecer como persona, a dejar de ser y no saber lo que me iba a pasar después. Bueno, menos mal que todas estas dudas me las despejaron un par de años después los curas del colegio San Agustín a punta de cocachos con las lecciones del Santo Catecismo. El incentivo para que los niños nos aprendiéramos el Catecismo de memoria era la presencia de un instrumento catequizador que no era otra cosa que un látigo de cuero negro que les colgaba a los curas desde la altura de sus panzas hasta dos centímetros del suelo. Los santos padres agustinos llevaban, y me imagino que lo llevan hasta ahora, un látigo tal, que si los del Escuadrón de Policía Antimotines de Toronto lo ven, lo adoptan al toque momo arma disuasiva. Pero ese no es el tema.

El tema es sobre el día que uno se muera y viene a raíz de una noticia que apareció en los diarios canadienses en agosto de este año. Me quedé más idiota de lo que normalmente soy cuando vi este titular: "Man lay dead in bed for two years", que traducido al Spanglish quiere decir más o menos "Fulano se enfría y se queda en su cama dos años". Esto ocurrió en la ciudad de Winnipeg, provincia de Manitoba. La vida en Winnipeg, nos dice la página web oficial de la ciudad, es una rica mezcla de arte, cultura, educación, vecindarios, comunidades y actividades recreativas al aire libre. Un hombre se muere en su cama, se queda ahí echado por dos años, en la linda ciudad de Winnipeg, cuna del osito Winnie the Pooh, y nadie se da prostituta cuenta. ¿De qué sirve que la vida en Winnipeg sea, pues, como dicen ellos, una rica mezcla de arte, cultura, educación, vecindarios, comunidades y actividades recreativas al aire libre, cuando este señor, Jim Sulkers, se va de este mundo cruel y nadie se da cuenta del evento por espacio de dos friguen años? Ya sabemos que los canadienses son tímidos y calladitos, pero este señor se pasó de tímido, digo yo. O de repente era un antipático a lo Bush pero sin plata, digamos, y por eso es que no tenía por ahí algún amigo, vecino, parientito o algo. Ni siquiera tenía un perro que podía haberse puesto a ladrar por una semana sin parar hasta que alguien reparara que algo andaba mal.

Y no es que viviera en una casita aislada del resto del mundo. Vivía en un condominio, que por definición es un lugar donde vive un huevo de gente. Aparentemente el buen Jim era muy organizado y había arreglado para que sus pagos mensuales se debitaran automáticamente. Con la maravilla que significa la banca electrónica, su pensión iba automáticamente a su cuenta y sus pagos mensuales eran realizados por el sistema bancario, así pues los pagos de mantenimiento del condominio siguieron siendo recibidos religiosamente, mientras él empezaba a agarrar un color verduzco y a enfriarse inmisericordemente. Esto me confirmó una sospecha que yo siempre había tenido: que las empresas comerciales no se preocupan para nada de uno, con tal de recibir sus pagos sin interrupción.

Aparentemente los administradores del condominio tampoco se preocuparon si este señor estaba vivo, muerto o si andaba por el mundo con una estaca atravesada en el trasero, ya que ¡seguía pagando la renta! Su número telefónico aparecía en la guía de teléfonos, así que seguro los pesados de los telemarketers lo seguían llamando y le dejaban mensajes ofreciéndole seguros de vida, avisándole que se había ganado en un sorteo una noche con Jennifer López, siempre y cuando asistiera a una sesión de venta de unos Time Shares, ´"sin ningún compromiso" por supuesto. Algunos vecinos dijeron que su buzón de correo se había llenado varias veces pero que luego aparecía nuevamente vacío. Se supone que los carteros vacíen los buzones llenos y que informen a un supervisor para que éste llame al propietario del condominio. Obviamente alguien falló en esta cadena.

Su prima, Kim, ¡residente de la misma ciudad de Winnipeg! declaró que hacía diez años que había perdido contacto con so premo. Resulta que otros parientes habían ido a la ciudad para una boda y trataron de contactarlo. Le tocaron la puerta pero no respondió. Digo yo, en dos años, o sea veinticuatro meses, o sea más de setecientos días ¿nadie echó de menos a Jim? ¡Qué triste!

El Jefe de Medicina Forense de Manitoba, que es un doctor que tiene un nombre que no recuerdo bien, pero es algo así como Thambirajahsinguptra Balachandravenkataconchersumanian, determinó que el buen Jim había fallecido de causas naturales. No vaya el lector a creer que Jim era un anciano. Tenía 52 años y una condición médica que impidió que su descomposición generara algún mal olor.

Vivimos pues en un mundo tan tecnológicamente avanzado que uno puede estar muertito por dos años y nadie se da cuenta. Menos mal que a esos parientes se les ocurrió ir a Winnipeg y visitarlo, ya que si no fuera por ellos, podrían haber pasado algunos años más hasta que alguien se diera cienta que este señor ya no estaba en este mundo. No sé cómo. ya que la pension se la iban a seguir abonando y el condominio y el resto del mundo iba a seguir cobrando.

En fin, así tenga usted parientes que se han vuelto antisociales, que dicen que no quieren ver a nadie, que quieren estar solos, hay que estar en contacto con ellos de vez en cuando. O asegurarse que no usen las facilidades de la banca electrónica.

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Comunicado Urgente

TV en español: La lucha continúa

El 24 de noviembre el Gobierno de Paul Martin apeló la decisión de la Jueza Danielle Coté de Québec. Ver artículo "Dejad que los canales vengan a mí". La Jueza reconoció el derecho de los hispanos a suscribirse a los servicios de TV en español por antena.

La Jueza Coté reconoció explícitamente la prioridad de proteger los derechos de libertad de expresión del consumidor, en lugar de defender los intereses comerciales de las compañías de satélite canadiense como Bell Express-Vu y sus amigos.

Una vez más el Gobierno de Paul Martin rechaza nuestro derecho a ver TV en español.

La TV en español es un derecho ganado, defiéndelo

Es urgente enviar una carta a su Diputado (MP), solicitándole defender su derecho a ver TV en español.

Hace unas semanas un canal extranjero fue aprobado para transmitir en Canadá por el apoyo de 500 cartas.

Hispano, haz que tu voz se escuche en el Parlamento. En nuestro sitio web esta disponible la información como ubicar a su disputado y un formato de carta en Inglés.

http://www.geocities.com/congresoiberoamericano/

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Congreso Ibero-americano de Canadá


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