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La salsa de la vida
por Guillermo Rose
Descubren que las mujeres nos ponen brutos
Publicado: 15/12/2003
Los sicólogos de la Universidad McMaster de Hamilton acaban de descubrir que cuando los hombres andamos pensando en mujeres súper atractivas, nos ponemos medio brutos y no tomamos las decisiones a largo plazo que tomaríamos si estuviéramos, por ejemplo, pensando en la panza y las piernas de Diego Armando Maradona.

La doctora Margo Wilson ha declarado al National Post que los resultados de la investigación realizada respaldan la teoría de que aquellos avisos en los que se ven mujeres bellas tientan a los hombres a usar sus billeteras.

Otro estudio reciente documenta algo que yo siempre había sospechado, y es que hay un cambio en la saliva masculina cuando se hacen presentes mujeres hermosas. Y no es que simplemente a uno se le caiga la baba cuando ve un video musical de Jennifer López en el que entra al mar y se comienza a quitar la ropa, sino que además de la chorreadera que se produce inmediatamente, la saliva adquiere un fuerte contenido de testosterona.

Cuando yo era un chiquillo estudiaba en el colegio San Agustín de Lima. Siendo un muchacho muy estudioso, andaba peleando el primer puesto de la clase con un muchacho más estudioso que yo a quién para conservar en el anonimato más estricto llamaremos Pablo. En tercero de media, año en el que tendríamos trece añitos, el flaco Pablo me ganó en las notas de los exámenes finales de diciembre, ya que me desaprobaron en el examen final de Historia del Perú.

Recién ahora me vengo a dar cuenta que el motivo es que en noviembre de ese año fui a ver la película "Dos Mujeres", con la fabulosa, voluptuosa, mamazota de la época, doña -se me hace agua la boca- Sofía Loren. Ese mismo mes compré un par de Pingüinos, revista chilena que circulaba escondida por los dormitorios de los jóvenes limeños y que contenía chistes y fotos de mujeres despampanantes, las que no se mostraban totalmente desnudas, pero casi. Lo que uno hacía, para ayudar a nuestra enfermiza obsesión con el sexo débil, era proveerse de un buen borrador y lápiz de punta suave, a fin de retocar las fotografías, para que, cerrando un poquito los ojos, pareciera que las damas estaban calatas ("calato" es un peruanismo que quiere decir desnudo o pobre, según el contexto). Para colmo, el día anterior al examen final de Historia del Perú, no se me ocurre otra cosa que quedarme hasta tarde viendo en televisión a unas bailarinas hawaianas que habían ido a Lima, entre las que destacaba una de nombre Púa Mana, que tenía la cintura y las caderas más morbosas que se han visto en la televisión peruana. No solo eso, combinaba la sensualidad de Angelina Jolie, con la movilidad propia de una licuadora.

Ahora me explico, pues, porque me desaprobaron en el examen de Historia del Perú, tema que yo dominaba a la perfección. Distraído seguramente con las imágenes de la blusa mojada de Sofía Loren en Dos Mujeres, las retocadas fotos del Pingüino y las movidas malditas de Púa Maná la noche anterior, metí la pata en el examen final, al contestar, por ejemplo, a la pregunta sobre la importancia de la Guerra con Chile, que a quién diablos le importaba pues que hubiéramos perdido una pequeña parte del territorio, una gran parte de la dignidad y que los amigos bolivianos se iban a quedar sin salida al mar hasta la consumación de los siglos.

Que había temas más importantes de qué preocuparse como el busto de Sofía y las caderas de Púa Mana. Para colmo, escribí que nuestro héroe don Francisco Beteta había perdido el morro de Arica con gran valentía, lo cual es verdad, excepto que el verdadero apellido es Bolognesi, no Beteta. Me pusieron cero uno y el cura Bernardino me llamó en privado para preguntarme si estaba poseído o algo, lo que negué con vehemencia, momento que él aprovechó para tirarme una fuerte cachetada, para "que salga el demonio que tenéis en vuestra mente". Ya no contesté nada, tratando de comprender porqué me había vuelto tan bruto ese día.

Menos mal que ahora, cuarenta años más tarde, encuentro finalmente la respuesta gracias al estudio de la Universidad de McMaster: es culpa de algunos hembrones que nos ponen brutos. Gracias por iluminarnos.


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