La salsa de la vida por Guillermo Rose
Una pasión devoradora
Publicado: 01/12/2003
Hay dos temas en los que los latinos somos ultra-sensibles. El primero es la madre. Como dice el verso español "...toíto te lo consiento, menos faltarle a mi maire, porque maire solo hay una y a ti..., a ti... ¡a ti te encontré en la calle!". Ay leré. Pobre de aquel que mencione nuestras mamis de alguna forma que pueda siquiera sugerir un insulto o menosprecio. Nos convertimos en cuestión de segundos en vengadores, "terminators", en tipos dispuestos a todo, en defensa de la que nos dio el ser. Y con razón.
- Hola, Juanito. Oye ¿cómo está tu mamá?
- ¿¿Porqué?!!
- Es una pregunta nomás. No te sulfures.
- ¡Cho cuidadito con mi amá!!
El otro tema capaz de encender nuestras pasiones al rojo vivo, de agitar nuestras palpitaciones, de hacernos llegar incluso a las manos en defensa de la sagrada camiseta, es el fútbol, la pasión sublime de los latinos.
- Amor, prrrr, cuchi-cuchi, quisiera conversarrrr contigo, prrr - dice la señora, muy romántica.
- ¿Tiene que ser ahorita, amor?
- Ahora, puesssss. Para luego es tarde, mi Chuasuenáguer, mi Tom Cruz.¿Porrrrqué?
- No...es que justo ahorita va a empezar la transmisión del partido Perú-Brasil. ¿Podríamos "conversar" más tardecito?
- ¿Sabes qué? ¡Más tardecito, que te converse Kaká! - dice la señora desilusionada de la falta de interés del varón.
Pero es que, señoras, un poco de comprensión por favor. La Copa América, como se llama ahora el ex-campeonato Sudamericano, solo sucede cada dos años. Y el Mundial cada cuatro. Ah, claro, también están los partidos de la Copa Libertadores, los de la Copa Sudamericana. Ah, y a veces los del campeonato italiano que transmiten los domingos. Tampoco puede uno perderse los de la Copa FAA, de los ingleses, muy emocionante. Finalmente, los partidos clasificatorios del Mundial, que son tan importantes. Uhmm.. también unos pocos partiditos amistosos, como cuando viene el "poderoso" equipo turco. Uno no puede perderse nada de esto. No señor.
Cuando salen los equipos a la cancha, es como si uno mismo saliera con ellos. Peor todavía. Porque uno desde su asiento no puede cabrear, ni correr, no puede uno patear ni tapar la pelota. Nada puede hacer uno. Excepto seguir cada jugada, apreciando los "fouls" de los jugadores rivales a los nuestros, nunca viendo los que los nuestros hacen.
- ¡HEEEY, que tal barrida!!! ¡DESGRACIADOOO! ¡Pa'fuera! ¡Que lo saquen al criminal ese!!! - - ¡Ese árbitro es un vendido!!! - gritan los hinchas del equipo rival.
- Óyeme, pero si ni siquiera lo ha tocado, hombre - decimos nosotros muy tranquilos, que REALMENTE vemos que el nuestro "fue a la pelota, limpiamente".
Algunas discusiones son eternas. Como esa sobre el gol a favor de Inglaterra contra Alemania en la final del Mundial del 66, ganado por los hijos de la Gran Bretaña, que no fue gol. O cuando Perú perdió 6 a 0 con Argentina en el Mundial del 78, y los jugadores peruanos hasta ahora dicen que no se echaron. O partidos inolvidables como la semifinal Alemania-Italia en 1968 en México, considerado por algunos como el mejor partido de Mundial de todos los tiempos, aquel en el que Italia terminó ganando en tiempo extra, pero a un precio tan alto que Brasil los hizo pomada en la final.
Otra diversión favorita de nosotros los latinos es criticar al entrenador de nuestro equipo, cuando vamos perdiendo. Como en mi partido favorito. Volvamos, por un instante, en el túnel del tiempo a 1969, Perú-Argentina en Buenos Aires.
- Y ¿porqué han puesto a "Cachito" Ramírez? ¡Si no empatamos nos quedamos sin ir al Mundial!
- No sé pues hombre. Este Didí que no sabe donde está parado. Cuando todos sabemos que el negro Gallardo, lesionado y todo, era el hombre.
- Exacto. Cualquiera hubiera puesto a Gallardo, en vez del tal Cachito. ¡Chesssssumá! Ca-chi-to Ra-mí-rez... Si será burro el brasilero este. Por último, ¿que hace nuestra selección con un entrenador brasilé..?? Oye..., mira ese que se está escapando... por la izquierda. Está solito, pero muy lejos. Patea hombre! Asíí.. Tira y...... GOOOOOOOOL PERUANO!!! GOOOOOOOOOOL, GOL, GOL, GOL, GOL, GOLCITO!!!
- Vamos al Mundial, c.....!!!!!! Al fin!!
- ¿Quién metió el gol? ¿Cubillas?
- No me vas a creer, compadre, pero creo que fue...Cachito Ramírez.
- Pero ¿porqué no te voy a creer? hermanito. Si yo SIEMPRE he dicho que Cachito daría la sorpresa. Menos mal que Didí tuvo las b.... de ponerlo, contra TU opinión, en vez del negro Gallardo, que la verdad, TODOS SABEMOS que está lesionado.
- Creo que Didí es un capo.
- Por supuesto. No hay nada que hacer.
Y la nostalgia de tantas idas al Estadio Nacional, desde pequeño. Cuando el mundo estaba dividido entre los hinchas del Universitario de Deportes (la U) y el resto del mundo. Cuando dentro del estadio, los vendedores se ingeniaban para vender sus productos.
- ¡Pan con huevo y sorpresa! ¡Pan con huevo y sorpresa! - gritaban unos.
- ¡Caaaldo'e pollo, caldo 'e pollo! - anunciaba un chiquillo, en un secreto multitudinario en el que todos en el estadio sabían que el caldo de pollo era realmente pisco.
- ¡Maní brasilero traído por Pelé! ?¡Maní brasilero traído por Pelé! - gritaba otro mientras en la grama jugaba Santos con sus campeones mundiales Pelé, Vavá y Pepe, o el Botafogo de Garrincha y Didí y nosotros nos volvíamos brasileros por noventa minutos.
La pasión del fútbol me devora hasta ahorita. Hace unos días vi en circuito cerrado el partido Perú-Brasil, 1 a 1. No pude evitar la emoción de gritar gol de nuevo, con la fuerza de siempre, como si yo mismo hubiera cabeceado esa pelota en vez de Ñol Solano. Es igualito La camiseta es la que vale.
Bueno. Me despido rapidito nomás que ahoritita está por empezar otro partido.
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