Cuando Galo "Chimichurri" Maturana, vicepresidente de radio WPIC, se enteró por teléfono de la visita del autor, no se dio cuenta de la importancia que ella tenía, ya que aunque sabía que era un escritor famoso no estaba muy seguro de quién exactamente se trataba. El cónsul peruano le explicó que el autor, estando por lanzar al mercado norteamericano su nuevo libro, seguramente otra de sus obras maestras, y estando de paso por Nueva York, podría darse un saltito del aeropuerto a la radio, ser entrevistado y regresar con las mismas para seguir a Miami. Galo replicó que a la comunidad le interesaban cosas más entretenidas que los últimos avances de la literatura latinoamericana.
- Bueno. Antes que corte, le quería decir que la señora Otárola, editora del nuevo libro, está dispuesta a colaborar con la radio con una bonita suma para publicitar el libro, si ustedes lo entrevistan mañana. - acotó el cónsul, situación que, luego de dólares más, dólares menos, resultó en un total acuerdo para que el autor, coincidiendo con el brevísimo tiempo de estadía en la ciudad de los rascacielos, fuera a ser entrevistado al día siguiente, tempranito.
El vicepresidente, con mucho interés, le comunico a Julio Besteiro, animador principal del programa mañanero, que preparara la entrevista. Julio, un panameño con intereses más salseros que literarios, sabía aún menos que Galo, de qué personaje tan notable estaban hablando.
A la mañana siguiente, a las seis en punto, arrancó el programa radial en español más sintonizado de la ciudad, Buenos Días Nueva York, con la conducción de Julio Besteiro y Verónica Kurtz quienes juntos animaban a despertarse a la numerosa audiencia latinoamericana de la Gran Manzana.
- Amigos de WPIC, acá Verónica Kurtz con las noticias, siempre agradeciendo a los amables "¿auditores" que me están escuchando. En noticias locales, el rey Juan Carlos "Uno" de España anuncia próxima visita a nuestra ciudad. Juan Carlos coincidirá acá con un grupo de "acrobatas" españoles combinando así la "acrobacía" con la "diplomacía". Hablando de las Olimpiadas, en clavados, en el último "brinco", el americano Doménico Galactoburikis obtuvo la medalla de oro, "Columbia" sigue sin medallas y la selección de fútbol "del" México perdió su segundo partido. Desde Lima, nos llega que en la "deudécima" fecha del campeonato, el León de "Guanaco" sigue al fondo de la tabla. En noticias artísticas, acaban de dar "de baja" del hospital Mount Sinaí al actor Anthony Quinn - continuó Verónica, en duda si la traducción correcta era dar de baja o dar de alta. Siguió con las noticias, a tiempo que por la ventana podía ver llegar a Julio con un personaje alto, de aspecto distinguido. - Amigas, amigos, como siempre cafecito en mano está llegando para estar con todos ustedes Julio Besteiro. ¿Qué tal Julito? Buenos días.
- Ay, buenos días mi amor y ¡buenos días Niuyor!, acá su amiguito Julio con una sorpresa tremenda.
El distinguido invitado se sentó en una precaria silla que le alcanzó Verónica.
- Me refiero al escritor argentino, que se encuentra en nuestros estudios, el escritor argentino... - buscó sin suerte un papelito arrugado que tenía en el bolsillo de la camisa - don Mario..., don Mario García...
- Mario Vargas Llosa, peruano - indicó el canoso caballero, acercándose al micrófono lo máximo que le permitía la estrechez del cuartito.
- El autor de Cien años de Soledad! -se emocionó Verónica- ¿Cómo no me habías avisado que íbamos a contar con tan distinguido "visitor", pues Julito?
- Ay Verónica es por la emoción. Bienvenido ante todo señor Vargas Márquez.
- Gracias, Julio. Muy buenos días a los amables radioescuchas de la ciudad de Nueva York. Quisiera aclarar que lo dicho por la señorita...
Kurtz, señor Marito. Verónica Kurtz
- Kurtz -asintió él, mientras una mezcla de sudor frío y caliente lo invadía-. No soy el autor de Cien años de Soledad. El autor es el escritor colombiano Gabriel García Márquez.
- Señor Vargas Márquez, ¿a qué debemos el honor de su visita a nuestra "ebulliciante" ciudad?- preguntó Besteiro mientras que lo dicho por el escritor le entraba a gran velocidad por un oído y le salía por el otro.
El autor se reclinó en la silla, tomó aliento y explicó.
Estoy promocionando mi nuevo libro "El ocaso de los infieles", y pensé que sería una buena idea presentarlo en esta ciudad donde encontramos muchísima gente hispana. En realidad, me interesa promover la difusión de los libros, en general, y la lectura de nuestro idioma en Norteamérica.
La entrevista continuó por unos cinco minutos más durante los que, menos mal, los entrevistadores dejaron hablar más al invitado.
- Bueno, don Vargas, lo felicitamos mucho y esperamos que se haga muy conocido en el ambiente "literador" de Norte y Centro y Suramérica. ¿Verónica?
- Claro. Amigos, los que "estensen" interesados en comprar el libro "El ocaso de los infieles", seguro que prontito lo podrán hacer. Don Mario, tenemos acá en el estudio un ejemplar de su primera novela "la ciudá de los perros", que nos trajo nuestro director, don Galo Maturana. ¿Nos podría firmarla? Plis. Acá está, "cercamente".
Vargas Llosa se levantó tranquilamente, tomó el viejo ejemplar de "La ciudad y los perros" que le alcanzaba la muchacha, sacó un fino lapicero y sin pensarlo mucho, escribió: "A tres tuertos en el país de los ciegos, M.V. Llosa, Nueva York, Julio 1996". Luego caminó hacia la puerta del pequeño estudio, indicándole con la mano a los entrevistadores que no se molestaran en moverse de sus asientos. Sus ojos dieron vuelta mirando al techo, sonrió y tras cerrar la puerta tras de sí, se dirigió calmadamente a la limusina que lo esperaba impaciente para llevarlo de regreso a La Guardia.
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