Cuando venimos al mundo nos acostumbramos a decir y hacer muchas cosas sin saber el porqué de dichas costumbres, dichos y usos. Es apasionante saber el origen de algunas de estas costumbres que pasan de generación en generación. Acabo de encontrar un librito en inglés que responde a muchísimas de esas interrogantes. Se titula “Now you know” (Ahora ya lo sabes), del actor y comunicador radial Doug Lennox. Para los curiosos como el arriba firmante, es un libro entretenidísimo y lo recomiendo con mucho entusiasmo. Del libro de Doug Lennox, algunas trivialidades muy interesantes.
¿Porqué llamamos a Nueva York “La Gran Manzana”?
En los años 40, Robert Emmerich que tocaba piano con la Orquesta de Tommy Dorsey, escribió una canción sin éxito llamada “The Big Apple” (La gran manzana). Fue prontamente olvidada, excepto por un reportero legendario, Walter Minchell, a quien le gustó tanto que empezó a relacionar el ritmo y estrofas de la canción tanto en el diario como en la radio, con la ciudad de Nueva York, a la que empezó a llamar “La Gran Manzana”, poco a poco convirtiendo ese apodo en el popularísimo sobrenombre de la ciudad de los rascacielos.
¿Porqué a la policía inglesa se le conoce como “Scotland Yard” (El Patio Escocés)?
En el siglo X, para detener las hostilidades entre sus países, el gobierno inglés le regaló a un rey escocés, unos terrenos en Londres con la condición de que construyera un castillo en ellos y que viviera ahí unos meses al año. Setecientos años después, con las dos naciones unidas bajo un mismo rey, estas tierras regresaron a poder de los ingleses. En 1829, la policía de Londres tomo posesión del terreno, el cual desde entonces es conocido como Scotland Yard.
¿De dónde salió el nombre el Mago de Oz?
El autor L. Frank Baum creó esta historia para su hijo y un grupo de niños una noche en el año 1899, en su oficina. Esa noche, una de las niñas le preguntó cómo se llamaba esa mágica tierra a la que querían llegar Dorothy, El Espantapájaros, El Hombre de Lata y El León Cobarde. El autor no había pensado en ningún nombre, y buscando inspiración se puso a buscar entre los archivadores de la oficina. Uno de estos archivadores tenía etiquetas en cada uno de sus tres cajones en orden alfabético: “A-G”, “H-N” y “O-Z”, lo que le proveyó de una respuesta instantánea: Oz.
Y esta que viene es de mi propia y rapidísima investigación cibernética Gugliana.
¿Porqué celebramos los cumpleaños?
En la Antigüedad solamente se celebraba el cumpleaños de la realeza, y dentro de ella, machistas de antaño, el de los varones reales, hasta que en el siglo XII se comenzaron a registrar los nacimientos en las parroquias europeas y se empezó a celebrar el cumpleaños de todo el mundo. Era ya parte del ritual el apagar las velas del pastel de un solo soplo, velas a las que la creencia folclórica dotaba de una magia especial ya que se pensaba que las brujas y demonios no podían obrar maleficio alguno contra aquél que tuviese encendida una vela bendecida, y esta creencia se traslada a las velas del cumpleaños con la idea de protección al homenajeado y con la de atraer la buena suerte.
Y bueno, para muestra unos botones. No me van a negar que las cosas triviales son también entretenidas.