El gobierno conservador de Harper despidió, en el mes de setiembre de 2006, a un científico, por resistirse a una orden del gobierno que trataba de obligarlo a convertir correspondencia federal en propaganda política, al forzarlo a insertar una referencia obligatoria alabando al “nuevo gobierno de Canadá”. El científico, de nombre Andrew Okulitch, trabajaba en un instituto geológico canadiense y fue despedido al enviar un correo electrónico a sus colegas en el que criticaba dicha directiva a la que calificó de “ridícula” y “vergonzosa”. Minutos después de enviar este honesto mensaje el 5 de setiembre, un alto dirigente del ministerio de recursos naturales -así lo escribo a propósito, con minúsculas-, le envío un correo electrónico, despidiéndolo y ordenándole limpiar su escritorio inmediatamente. Es importante anotar que el científico había trabajado 35 años para el gobierno y estaba completando unos estudios no terminados a tiempo de su retiro, sin recibir paga adicional alguna, cuando fue despedido. Luego que el incidente se hiciera público, el viceministro llamó al científico a su casa invitándolo a regresar a trabajar.
En julio dos jovencitos fueron denunciados por orinarse en el monumento al Soldado Desconocido de Ottawa, gracias a un señor que pasaba por ahí y les tomo fotografías in fraganti. Ver mi artículo “Si no hay baño, no tome” publicado en este medio el 11 de julio.
En agosto el Ministro de Justicia Vic Toews presentó una propuesta legislativa para que las cortes canadienses puedan encarcelar a menores de 10 y de 11 años de edad. Está demostrado por estudios clínicos que los niños menores de 12 años de edad generalmente no están capacitados para considerar las consecuencias de sus actos. Aparentemente está incapacidad de discernir es compartida plenamente por el citado ministro de estado.
Pat Robertson, quien es un televangeli$ta famoso en EEUU, anfitrión del programa Club 700, indicó en enero que el derrame cerebral sufrido por el Primer Ministro de Israel, Ariel Sharon, era el resultado directo de la política de Sharon de “dividir la tierra de Dios” al haberle cedido algunas tierras a los palestinos.
La final de la Copa Mundial de Fútbol Alemania 2006 será recordada no tanto por el triunfo italiano, sino por el ridículo cabezazo en el pecho que el capitán francés Zinadine Zidane le propinó al jugador italiano Marco Matterazzi. Aparentemente Marco había insultado a la mamá y hermana de Zinadine provocándolo verbalmente y éste, cual chiquillo de barrio que pica el anzuelo, le mandó un cabezazo digno de borrachera de cantina a Marco, frente a millones de televidentes en el mundo entero, generando uno de los momentos más vergonzosos y ridículos del fútbol mundial.
Ridícula también la posición de Bush -no podía faltar Jorge Arbusto- de no retirar las tropas americanas de Irak ni de admitir el fracaso de su aventura guerrero-petrolera. Le costó el control del Congreso americano a los republicanos, en las elecciones de noviembre.
Para concluir este incompleto artículo, en febrero el vicepresidente americano Dick Cheney, le disparó una ráfaga de perdigones a unos pajaritos, sin darse cuenta que un amigo, un abogado texano estaba en la línea de fuego, hiriéndolo en la cara, el cuello y el pecho, No solamente un incidente ridículo, sino también un intento fallido de que la prensa no se enterara. Cheney desapareció sigilosamente y no se disculpó públicamente ni dijo esta boca es mía luego del incidente.
Y acá me quedo por el momento, es un tema realmente interminable y casi divertido. Aprovecho para desearle a mis cuatro gatos lectores un exitoso y muy positivo año 2007.