Encima de que la situación económica es cada día más difícil ya que quién le

va a creer a los burócratas canadienses cuando nos dicen que la inflación es solamente del dos por ciento. Vaya usted a ver lo que pagamos por gasolina y cómo han subido los precios de las casas y después me vienen a hablar del dos por ciento anual. Bueno, decía que encima de que la situación económica está más fregada que palo de gallinero, no se me ocurrió otra cosa hace cuatro años que regalarle un perrito a mi señora. Es un cocker spaniel, blanco con manchitas marrones. El perro es lindo. Jode de alma con lo que ladra a toda la gente que pasa por la puerta, a veces es demasiado cariñoso con algunas visitas que vienen a la casa, especialmente tiene una predilección animal por los tobillos bien torneados, a los cuales abraza con gran entusiasmo.
Mi señora lo lleva a una clínica veterinaria por acá cerquita, donde le hacen sus respectivos chequeos médicos, ahí le compra su comida balanceada y también es el lugar en el que a veces se queda a dormir cuando nos vamos de viaje o cuando las visitas que van a venir a comer a la casa tienen muy buenas piernas y Máximus no se va a comportar con propiedad.
Ayer mi esposa llevó al buen Máximus a la clínica para que le pusieran sus vacunas. Cuando llegué a la casa me lo encontré tan contento como siempre y con mi señora explicándome la factura de la clínica veterinaria.
- Amor -yo sé que el precio va a ser alto cuando mi esposa arranca de esa manera tan cariñosa- ¿Cuánto crees que costaron las vacunas de Máximus?
- Serían unos $100 - respondí esperanzado.
- No, es más. Es que le he tenido que comprar una cosa que previene unos bichos, que es bien cara.
- Bueno cuanto fue el susto.
- El total, total de la visita de ayer fue de $362.03.
- ¿362 dólares? ¿Qué diablos le hicieron al perro? - cuando estoy molesto con Máximus, automáticamente se convierte en “el perro”.
- Bueno, acá está la factura - me enseña el papel de la veterinaria cuyo eslogan es “Sus mascotas son nuestras mascotas”. Malditos, pienso, si mi mascota es su mascota porqué miércoles me cobran tan caro por ponerle unas vacunas.
La factura, la cual traduzco literalmente a continuación, dice así:
1 Flotación Fecal $22.75
1 Vacuna Canina Leptospirosis $19.50
6 Revolución Roja - Canina $108.00
1 Vacuna Canina Alternada Anual Distémper $19.50
1 Preventiva contra Gusano del Corazón $46.20
1 Examen Completo de Bienestar $59.90
1 Examen Preventivo Sanguíneo $62.50
El total, sumándole el impuesto que los Conservadores nos clavaron hace unos años, muchas gracias querido Brian Mulroney, llega a los $362.03.
Ahora, empiezo a cuestionar inmisericorde a mi esposa.,
- ¿Qué es una flotación fecal? ¿Agarran la caca del perro y la ponen a flotar en una piscina? Y ¿porqué cuesta $22.75? - No sabe, claro que no sabe, cree que es un tipo de análisis-. Las vacunas, le digo son dos y solamente cuestan $39, ¿porqué hay que pagar más de $300 en total?
Máximus, que parece entender el motivo de la discusión, me mira con desprecio.
- No, lo que pasa es que esta Revolución Roja - Canina es lo más caro.
-¿Para qué sirve?
- Creo que es para que en caso de que el perro entre en contacto con la pila de un ‘racoon’ (Mapache, en cristiano) que ya se sabe contiene unos bichos que si entran al cuerpo de Máximus ¡podrían alojarse en su corazón!
- Ah, digo yo, eso sí tiene sentido. Yo que he estado preocupadísimo todos estos años de que el perro fuera a oler la pila de un racoon y se le metiera un gusano al corazón, ahora sí puedo dormir tranquilo, con la vacuna. Y ¿el examen preventivo, qué previene?
- Creo que es en caso de que en el futuro necesite un antibiótico. Con este examen se sabe que el antibiótico no le va a hacer daño.
- ¿Qué tal si el perro nunca en su perra vida necesita un antibiótico?
- Bueno, por eso es preventivo. Es en caso de que lo necesite.
Todo esto me parece un robo. La impresión es que al perro le hacen una serie de exámenes incluido uno para saber cómo reaccionaría en caso de que unos extraterrestres lo secuestraran y se lo llevaran en un OVNI, posibilidad que, con lo caro que sale el animal, parece cada vez más atractiva.
- Amor, quería preguntarte una cosita.
- ¿Qué cosa, amor?
- Bueno, es que me dice la doctora que sería bueno blanquearle los dientes a Máximus. Y me han dado un presupuesto.
- Ya. ¿Cuántos es?
- $482.24
- ¿Qué hay de comida?
En un próximo artículo les cuento sobre el plan dental para Máximus.