Perú 1 vs Venezuela 0
Celebramos con Vinotinto

Ganó Perú. El fondo de la tabla ya no nos tiene atrapados. Fue la primera victoria, la primera vez que nos pusimos en ventaja, además, en toda la eliminatoria. El primer triunfo en la historia de la selección en el Monumental por eliminatorias... en fin. Hasta allí, todo fantástico.
Alva aprovechó aquello que con sorna comentaron en algún momento los venezolanos, y los liquidó. "No lo conocemos", dijeron ellos durante la semana. Y fue cierto, porque una virtud de Piero es precisamente tener un juego desconcertante, poco ortodoxo, de esos que un rival que lo enfrenta por primera vez, puede quedar desairado.
Tomó la derecha, enfrentó a Rey, le sombreó la pelota, aplicó su velocidad enloquecida para correr por la lìnea final de la cancha, y cuando todos esperaban el pase natural que sugería la situación, "se coló" con pelota controlada hasta la mismísima área chica, metiéndole el cuerpo a Hernández, para que no lo saque, mirando al arquero de reojo y pegándole al balón con el empeine pleno, a dos metros del arco. Si no rompió la red, es lo de menos, lo bueno es que el golero Vega solo la vio pasar. Si el disparo lo impactaba, mínimo terminaba en la clínica. Hasta allí, misión cumplida.
Todo lo demàs que se diga sobre el 1-0 contra Venezuela, si de estridencias se trata, puede quedar sobrando. Porque el tràmite del juego no correspondió al duelo entre dos potencias del fútbol, ni mucho menos. Se notó con claridad que jugaban el octavo y el noveno del concierto sudamericano. En ese contexto, Perú fue superior casi siempre en el cruce de fuerzas de dos equipos con poca dinàmica, con escasas individualidades, y una exigua potencia ofensiva. Hasta allí, todo claro.
Solano y sus lugartenientes
Notable Solano. En un partido de lentificado ritmo, su velocidad mental fue importante. Esos primeros veinte minutos que fueron los mejores de Perú, por màs que el gol no llegase en su transcurso, Solano se disfrazó de conductor con llegada al área contraria, habilitó a Fano y Alva, pero también "movió" al arquero Vega con su buen disparo. En esos primeros 20', Venezuela pareció la de hace diez años atrás: los zagueros "pifiaban" los rechazos, los delanteros no podían entrar en el juego, y el arquero tenía las manos flojas. ¿Favoritos se autocalificaban ellos? Estamos en crisis, pero, en verdad, no era para tanto. Podíamos perder o ganar, pero las diferencias hoy son mínimas entre ambas selecciones. Hasta allí, la percepción de cualquier observador no mentía.
El gol de Alva llegó en el momento más indicado. A cinco del final del primer tiempo, quitándole al equipo de Farías todo derecho a réplica inmediata y antes del momento inevitable en que el fútbol de Solano, la única manija de la selección en este momento, tenía que diluirse, porque hace rato que no está para jugar los noventa.
El complemento entonces tuvo otros protagonistas. Torres y De la Haza fueron mucho más que Rincón y Mea Vitali en la lucha por el mediocampo. Si Solano terminó "muerto" y magullado por un rodillazo en el muslo, Ronald Vargas, la mejor figura de la Vinotinto, terminó también pidiendo el cambio.
Pero por encima de los dos volantes de marca, casi al lado de Solano al momento de enumerar el listado de los pequeños líderes de la victoria que no nos da gloria, pero nos devuelve la honra deportiva perdida, allí se inscribe Carlos Zambrano. Al margen de lo que ocurra el miércoles ante el equipo de Basile, el zaguero del Schalke mostró a sus 19 años que no será un ave pasajera en la selección. Resolvió los problemas que planteó Venezuela y las vacilaciones de un Rodríguez que también será una ausencia obligada frente a Argentina. Zambrano, ganó por alto y por bajo, de frente y de perfil. Dominó su área y faltó el respeto a los rivales en la contraria. Lo hizo jugando pulcramente y sin las malas artes que algún día deberá emplear cuando Perú enfrente a rivales de una jerarquía que Venezuela no tuvo.
Es curioso, pero el gol de Alva, la fuerza anímica de Fano, el temple de Zambrano, por más que el triunfo haya sido ante un rival de la última fila del concierto sudamericano, dejan el alivio a algunos de no tener que echar de menos a varios jugadores en la selección, que antes ocupaban vitaliciamente esos cupos en el once titular. ¿Que si perdemos el miércoles con los albicelestes, los volverán a extrañar? Seguro, pero con ellos tampoco ganamos jamás a los argentinos. En verdad, con Pizarro, por ejemplo, ¿a quién le ganamos? Hasta allí, nada que discutir.
Para muchos, a Perú le viene bien jugar sin la fe del hincha, chapoteando en el claroscuro de la vida y la muerte. Diez mil asistentes pagantes y dispersos en el inmenso Monumental le quitaron presión a un equipo que, como Venezuela (nos parecemos tanto ultimamente), suele sufrir de alergia cada vez que le estampan la etiqueta de "favorito". En verdad, esa cábala es lo único que nos invita a seguir con atención lo que viene, el Perú-Argentina, donde con lo que tenemos, inclusive el empate, por sí, ya es una utopía.
Hasta allí, solo queda orar. Bastante.
Perú (1): Leao Butrón; Amilton Prado, Alberto Rodríguez, Carlos Zambrano, Juan Vargas; Rainer Torres, Paolo de La Haza, Nolberto Solano (61' Henry Quinteros), Piero Alva; Daniel Chávez (90' Juan Carlos La Rosa), Johan Fano (80' Hernán Rengifo).
DT: José del Solar
Venezuela (0): Renny Vega; Gerzon Chacón, Jonay Hernández, José Manuel Rey, Pedro Boada; Miguel Mea Vitali (71' Leonel Vielva), Tomás Rincón, Ronald Vargas (65' Alejandro Guerra), Jorge Rojas (53' Alejandro Moreno); Juan Arango, Giancarlo Maldonado.
DT: César Farías.
Gol: 38' Piero Alva (PER)
Árbitro: Óscar Maldonado (BOL)
Estadio: Monumental de Ate
Publicado: 08 de Septiembre, 2008
Escrito por Carlos Univazo