Boca vs. Newells en La Bombonera Crónicas de un emocionante viaje a la Bombonera narrado por Juan Carlos Ramirez Gastón El trayecto hacia La Bombonera para ver el Boca vs. Newells fue un momento importante en nuestro penúltimo día de estadía en Buenos Aires, ya que desde que nos subimos al automóvil con nuestro amigo José Ruiz, Periodista y Fotógrafo Argentino que en determinado momento de su vida residió en Toronto, Canadá, existió una química y enlace que pareció que nos conocíamos desde mucho tiempo atrás. (A pesar que jugamos en la misma Liga Hispana de Fútbol en los noventas en Toronto, nunca nos conocimos en ese entonces). Durante el trayecto a La Bombonera, nos contábamos anécdotas, hablamos de la historia que hicimos en el fútbol (mas personal que mundial), de su labor en Argentina como periodista y fotógrafo después de haberse retirado del fútbol activo y su pasión por la fotografía, la cual sentimos desde el inicio por la forma y cantidad de fotos que toma y la elaboración de sus trabajos que permiten sea uno de los mejores fotógrafos del país. Es así que mediante uno de sus contactos pudimos recibir a nombre de Toronto Hispano.com la acreditación correspondiente para estar presentes y observar, vivir, sentir y exprimir al máximo toda esa pasión boquense y Argentina de ver y saborear el fútbol al borde del campo de juego. Nuestra ubicación justo abajo de esa tribuna boquense que no paraba de cantar, saltar, entonar, promover y apoyar a su equipo, el muy conocido Boca Juniors, nos permitía una vista óptima de todo el panorama que la 12 de Boca (hinchada) ofrece dentro del estadio. Una esencia de vida digno de película y seguramente si existiera un Oscar mundial de hinchadas, la Numero 12 se llevaría el galardón. No pensábamos que iba a ser tan fuerte la sensación de oír ese Dale Boca o los cánticos que salen del alma durante todo el partido, mas aun sabiendo que me habían contado que era espectacular, el sentirlo en vivo no tiene comparación, en vivo contiene ese palpitar ensordecedor que hace vibrar emociones y corazones, como también si existe también mucho para contar y recomendar firmemente lo importante que es futbolísticamente venir y sentarse en esta historia que se llama la Bombonera de Boca, ver un partido y enrumbarse hacia la pasión xeneise. Una sensación diferente, una experiencia apasionada y privilegiada para un hincha del futbol.El espectáculo que observamos, mas allá del partido, la tribuna y la previa al llegar fue grande cuando imponentemente ese azul amarillo del color del estadio nos recibe, parecía que no llegaba gente, cuando de pronto acercándose la hora del partido, va imponiéndose su majestuosidad impresionante, mas aun cuando minutos antes de iniciarse el juego, arriba la numero 12, aquella apasionada hinchada de Boca que la sigue a todas partes. Las bellas porristas de Boca nos alientan para continuar en este espectáculo, ellas muy profesionales en su vestimenta, bailes y un compromiso de llevar la insignia y colores de Boca entre sus pechos apasionados y llenos de energía boquense. El bullicio empieza, los cánticos, los altoparlantes, ya se vienen los equipos, a demostrar y especialmente a experimentar lo que mas anhela uno desde chiquitito, ver la salida de Boca.El momento llega, papeles picados, suena el dale boca dale boca, los flashes, la TV, la prensa queriendo captar ese momento crucial, y de pronto se ve subiendo hacia el campo de juego de ese camerino que debió haber retumbado con los saltos de la gente, primero sale Palermo, con una presencia que llama la atención, y todos ellos le siguen, incluyendo al final la salida de Riquelme, quien dando saltitos en un pie antes de ingresar al campo de juego, como cabala, a esa mesa de billar en donde el con su magistral técnica nos llena de ilusión a todos los presentes esa noche. Los equipos se toman las respectivas fotos, protocolo para todo el mundo, mi amigo José Anibal Ruiz, esta por todos lados del campo de juego tomando fotos, haciendo una tarea ardua, pero su carisma, conocimiento y contactos hacen de su trabajo sea un gol futbolístico. Los primeros 10 minutos de juego era imposible concentrarse directamente en el juego, estaba ubicado abajo de la tribuna de Boca, por primera vez allí en Boca, donde saltan, cantan, gritan, opinan, en donde es un algarabía total verlos y observarlos, un partido aparte porque ellos sienten a su equipo. Nosotros ya mas concentrados en el partido, empezamos a ver y plasmar la seriedad, madurez y sobretodo frialdad del jugador Argentino para poder sobrellevar estos momentos y miedos escénicos del fútbol, que a mas de uno sabemos lo marea o pone nervioso. Los jugadores muy concentrados en su misión y objetivo, mas aun pudimos ver a Schiavi, ex Boca, campeón mundial y Libertadores con la camiseta de Boca y ahora con la banda de capitán en Newells, en un día especial de duelo, Palermo vs. Schiavi, dos ex boqueases que brillaron en la era Bianchi. Boca intentaba con Palermo, los pases de Riquelme eran precisos, y si fallaba, estos eran con una visión y creación que son aprobados por nuestros ojos. El que nos impresiona por su desborde, agresividad para enfrentar y encarar al rival, pícaro, y sobretodo desequilibrante para que otros conviertan es Palacio. El hace una dupla con Palermo que mejora día a día y hace llevarnos a continuar creyendo en nuestra premisa de que los delanteros son grandes por lo que hacen dentro del campo, y en este caso Palermo y Palacio, la dupla PA-PA llegan a compenetrarse muy afectuosamente y demuestran química futbolera. Los dos trabajan excelentemente como equipo y aplican individualmente la esencia del fútbol, el gol. Es así que cuando llegan los goles en la segunda parte, un desborde espectacular de Palacio, centra pero el balón toca el parante del golero, el balón retorna al campo de juego, y en el área chica Palermo se lanza de "palomita" para anotar con este lindo cabezazo un gol mas para la historia personal y de Boca. Y para terminar una faena de fiesta, el mismo Palacio le hace el gol a Newells sombreándole el balón al portero y decretando un triunfo que dejo una noche plena de ambiente y de felicidad al marco futbolístico del estadio y la hinchada.Ya a nuestro retorno, seguimos nuestra amena plática en el carro con José, con quien gozamos de un momento grande y de experiencia dentro del fútbol. Un viaje a la Argentina que no podía faltar el compromiso de venir a ver a Boca. La cancha de Boca, un enorme regalo para el fútbol y que vale recordar, escribir y contar. Un viaje para la historia y pasión.Desde la Republica de Argentina, Reporte Especial para TorontoHispano.com Juan Carlos Ramírez Gastón
Publicado: 30 de mayo, 2008
|
|