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De peleles y payasos
Líderes de Nicaragua y Venezuela Reducen Cumbre a Circo Pueblerino
Cada loco con su tema. Peor aún cuando el demente de turno se apodera del micrófono e intenta reducir la XVII Cumbre Iberoamericana en Chile al nivel de manicomio personal.
No hay otra manera de describir la inexplicable conducta de los mandatarios Daniel Ortega de Nicaragua y Hugo Chávez de Venezuela. Ya no es simple cuestión de prever cuál será el tema de su próximo discurso sino de anticipar con qué barrabasadas manifestarán su falta de tacto, de educación y de respeto a foros internacionales o al país anfitrión.
Ocurrió la semana pasada durante la XVII Cumbre Iberoamericana celebrada en Chile. Ocurrió antes. Las intervenciones de ambos líderes, despotricando contra los molinos de vientos del tío Sam ante las Naciones Unidas, fue apenas un ensayo de la soez actuación que proyectarían en Chile. Ocurrirá de nuevo. Se repetirá el vulgar escenario en la primera oportunidad que se les presente porque sencillamente el narcisismo del demagogo no sabe de fronteras.
Y es que ambos individuos parecen cortados con la misma tijera. Una cosa es ser revolucionario y otra muy diferente es lograr la madurez y la sofisticación política que les permita representar a sus naciones si no con elementales trazos de inteligencia al menos con dignidad y con sentido común.
A pesar de los años de experiencia en el poder ni Ortega ni Chávez logran tal objetivo. Llegan al liderazgo sin que el liderazgo los acredite de líderes. Al abandonar el puesto, dejarán atrás un asterisco de lo que pudo ser. De oportunidades perdidas. Destino del prepotente neófito irredento. Maldición de los pueblos que desprestigian.
Es curioso. En el exterior se transforman en pobres imitaciones de George W. Bush, el detestable némesis que supuestamente ambos combaten. Al clonarse en George revelan las clásicas características del pez fuera del agua. Aletean y colean sin ton ni son.
Su comportamiento da veracidad a dos populares refranes. En boca cerrada no entran moscas. Por la boca muere el pez. A falta de sensatos consejeros indicándoles lo atinado del discurso, los mandatarios intempestivamente se apoderan del micrófono. Convirtiéndolo en irresistible, fatal anzuelo muerden la carnada dando la impresión de que jamás se han topado con un micrófono que no les apetezca. Al hacerlo no distinguen entre las sandeces que escupen para consumo interno y el riguroso protocolo de un foro internacional.
Que el ex presidente del gobierno español es un fascista al servicio de los intereses de Washington, como lo denunció Chávez en presencia del rey Juan Carlos I de España en la clausura de la Cumbre, no es novedad. Pero sí es novedad que un monarca simbólico públicamente le diese una lección de urbanidad y modales al ejecutivo venezolano al conminarle “¿Por qué no te callas?”
Que los ataques de Aznar contra la dignidad de Venezuela se merezcan los epítetos de fascista, se lo merecen. El ex mandatario español se ha convertido en servil emisario y títere del proyecto hegemónico de la Casa Blanca en este Hemisferio. Que el indignado reclamo de Chávez no cabe en la XVII Cumbre Iberoamericana, no cabe.
Que Unión Fenosa, la transnacional española de energía, se beneficie desmesuradamente de los contratos firmados con el gobierno que precedió al de Ortega en detrimento de los nicaragüenses, tampoco es novedad.
Sin embargo al arremeter en la Cumbre contra la delegación española por las nefastas prácticas de inversionistas privados en contubernio con otro gobierno, la posición de Ortega se reduce a descabellado oportunismo. ¿Debería Nicaragua reclamar daños de Fenosa? ¡Por supuesto! Nicaragua tiene el derecho y la obligación de recurrir ante los tribunales internacionales creados específicamente para deslindar tales disputas. La Cumbre Iberoamericana no es uno de ellos. El ataque de Ortega fue mal dirigido.
Mal dirigido también porque, irónicamente, coincide con el anuncio en Managua de que el gobierno español acaba de oficializar el nuevo plan de cooperación de US $58 millones de dólares para Nicaragua por los próximos cuatro años y el perdón adicional de la deuda con España por US $ 33 millones de dólares, cantidad adicional a los US $ 713 millones de dólares en deuda externa que España le ha perdonado a Nicaragua en los últimos años.
¿Debería Ortega disimular las acciones de FENOSA debido a la ayuda española? ¡Ni pensarlo! Pero Ortega se equivoca de plano. Las denuncias del mandatario pertenecen en un foro legal y no en la Cumbre. ¿Se sienten ofendidas las naciones de la América latina por la reacción del rey? ¡Ni creerlo! Estamos en otros tiempos. Rompimos las cadenas y crecimos. Hace lustros que desapareció la pleitesía a la mal llamada madre patria. Pero no se debe confundir la chicha con la limonada. La denuncia de Chávez contra Aznar pertenece en el foro de la opinión pública. La denuncia de Ortega pertenece en un foro legal. Ninguna de las dos pertenece en la cumbre.
Así que no es cuestión de sentirse víctimas de la prepotencia imperial de España ni mártires del coloniaje y menos aún de revisar la historia. España ya no tiene vela en este entierro. Se acabó la sumisión de peleles y payasos. La prueba de ellos es que tanto Ortega como Chávez tomaron la iniciativa del ataque sin precedente contra la delegación española en Chile y el rey de papel reaccionó abandonando el foro. Cada quien hizo el ridículo. Nada más. Pero, nada menos, es un grave error diplomático y de juicio.
Publicado 19 de Noviembre 2007.
Por: Pastor Valle-Garay
Senior Scholar, Universidad de York
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