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Día Internacional del Niño
Este día fue establecido por Resolución de la ONU, que recomendó a
partir del año 1956 su celebración en todos los países, a los fines de
que el mundo reflexionara sobre la importancia y trascendencia de los
niños, ya que ellos son el futuro de cada nación y en definitiva de la
humanidad.
La fecha depende de cada país, en el nuestro se celebra el 2º Domingo de
Agosto.
Con el devenir del tiempo y en razón de las tendencias imperantes, el
Día del Niño se ha ido transformando en una celebración mercantilista y
consumista, alejada cada vez más de los objetivos que se tuvieron en
miras al institucionalizarlo.
En muchos casos han quedado totalmente olvidadas las obligaciones de los
Estados, que debían instrumentar políticas activas para su protección y
resguardo, ofreciendo los medios y herramientas que posibilitaran su
crecimiento integral desde el punto de vista moral, educativo, sanitario
y alimentario a fin de preservar su dignidad como seres humanos.
La realidad nos muestra descarnadamente, como los niños de Argentina y
de muchos países empobrecidos del planeta se han convertido en blanco de
toda forma de explotación y aprovechamiento, que en muchos lugares los
ponen al borde de verdaderos genocidios.
La globalización de la miseria les ha asignado un destino de muerte,
desnutrición, delincuencia, prostitución, marginación, tráfico de
órganos y violencia.
Son niños y lactantes en su mayoría, los que padecen hambre en el mundo,
y la "epidemia de la pobreza" eleva la mortalidad infantil al 20% en
Pakistán y sólo al 5% en Japón.
La desigualdad imperante hace que "un niño nacido en los EE.UU.
represente un impacto destructivo sobre los ecosistemas 2 veces superior
al de un niño nacido en Suecia; 3 veces más que el nacido en Italia; 13
veces que el nacido en Brasil; 35 veces de un niño hindú; 140 veces que
uno nacido en Kenia y 280 veces más que si ese niño naciera en Ruanda,
Haití o Nepal".(1)
Pese a los esfuerzos de UNICEF y todas las acciones sobre esta
problemática, el panorama empeora y "un millón de niñas se incorporan,
cada año, a la oferta mundial de cuerpos." (2)
El calentamiento global, la falta y contaminación del agua, los
desastres ambientales, proliferación de sustancias y residuos tóxicos
tiene en estos sectores sus víctimas predilectas.
Pese a tanta degradación y muerte, para ellos no hay banderas a media
asta, duelos, no son portadas de los diarios ni los noticieros, y muchos
menos las grandes potencias se preparan para una guerra sin cuartel
contra sus asesinos.
Vivimos un mundo hipócrita que calla ante tanta injusticia y desolación.
La situación nacional no es mejor, más del 50% de los niños provienen de
hogares ubicados bajo la línea de pobreza y de cada 100 niños pobres,
solamente 4 de ellos tienen un desarrollo intelectual normal. No hay
dudas que estamos generando un país de minusválidos sociales.
En su día y antes de sumarnos a la locura consumista, recordemos sus
derechos, plasmados en el: Decálogo sobre los derechos del niño:
1)- Derecho a la igualdad sin distinción de raza, credo o nacionalidad.
2)- Derecho a una protección especial para su desarrollo físico, mental y
social.
3)- Derecho a un nombre y una nacionalidad.
4)- Derecho a una alimentación, vivienda y atención médica adecuada para
el niño y la madre.
5)- Derecho a una educación y cuidados especiales para el niño física o
mentalmente discapacitado.
6)- Derecho a una comprensión y amor por parte de los padres y la sociedad.
7)- Derecho a recibir educación gratuita y disfrutar de los juegos.
8)- Derecho de ser el primero en recibir ayuda en caso de desastre o
emergencia.
9)- Derecho a ser protegido contra el abandono y la explotación en el
trabajo.
10)- Derecho a formarse en un espíritu de solidaridad, comprensión,
amistad y justicia entre los pueblos.
Mientras no internalicemos estas visiones, el "Primero Los Niños" será
una utopía inalcanzable.
Ref:
1:"La explosión Demográfica", Paul y Anne Ehrlich, Biblioteca
Científica Salvat.
2: "Patas Arriba", Eduardo Galeano, Pag. 17, Edit. Catálogos.
Publicado 09 de Agosto 2007
Por: Dr. Ricardo Luis Mascheroni rimasche3@yahoo.com
Docente e Investigador U.N.L.
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