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Aguafuertes Ambientales
Illia y La Conservación del Suelo
Algunas veces, al revolver los archivos, surgen como de una caja de
Pandora: hechos, documentos y decisiones anticipatorias de muchas de las
cosas que nos pasan, las que al cotejarlas con la realidad, nos dejan un
sabor amargo y que son demostrativas de la sistemática y perversa
negación del pasado.
Entre una pila de papeles amarillentos por el paso de más de cuatro
décadas de tiempo, rescaté el Decreto del Poder Ejecutivo Nacional N°
1574 de 1963, por el cual el ex Presidente de la Nación Dr. ARTURO H.
ILLIA (con mayúscula, como debe ser), expresaba: "Instituyese el "DIA DE
LA CONSERVACIÓN DEL SUELO", que se celebrará en todo el territorio de la
Nación el 7 de julio de cada año. Entendiendo que el suelo agrícola
configura el soporte más sólido de la economía Argentina, así como de su
expansión futura y que, consecuentemente, la conservación de nuestro
recurso natural básico es imprescindible para garantizar el bienestar de
todos los habitantes de la Nación".
Parece mentira que en 1963, casi 10 años antes de la Cumbre de
Estocolmo, un insigne y patriota Presidente Argentino, derrocado por un
infame golpe militar en 1966, precisamente por sus condiciones de probo
y justo, le decía a toda la Nación que el suelo era el recurso por
excelencia para asegurar la calidad de vida de todos los argentinos,
reseñando antaño, principios que hoy sustentan el desarrollo
sustentable.
Hoy "nuestro suelo", que es una forma de decir, en grave proceso de
degradación, se encuentra mayoritariamente privatizado y extranjerizado
y solamente satisface las necesidades plenas de unos pocos.
Este decreto nace a propuesta del INTA y en homenaje a un pionero de la
lucha contra la erosión, el Dr. Hugh Hammond Bennett, jefe del Servicio
de Erosión de Suelos de los EE.UU., fallecido el 7 de julio de 1960 y
recordado en el mundo entero como el "padre de la conservación del
suelo, con el objetivo generar conciencia sobre la necesidad de su
preservación, frente a la agresión sistemáticamente de las actividades
del hombre, que agravan las causas naturales de deterioro e impactan
desfavorablemente sobre el mismo.
El eminente científico, dedicó sus esfuerzos a lograr un aumento en el
rinde de la tierra a través de una mayor protección, trabajando para
concientizar sobre los beneficios de su adecuado manejo y resguardo.
El alocado ritmo actual de explotación y de extracción de productos,
incide negativamente en la sanidad de los suelos, profundizando los
procesos de desertización y degradación, ante una demanda creciente de
alimentos y otros materias.
La erosión y pérdida de fertilidad de los suelos, hacen que se haga cada
vez más difícil atender las necesidades humanas en preocupante y en
muchos casos inducida expansión, provocando que millones de personas se
vean amenazadas no sólo desde el punto de vista de su calidad de vida,
sino de su subsistencia.
"El suelo, igual que el ambiente es un sistema de relaciones de
equilibrio, sistema muy complejo (físico, químico, biológico,
sociocultural) de una gran sensibilidad a la variación de uno solo de
sus factores constitutivos, lo cual produce reacciones en cadena, en
especial a propósito de las intervenciones perturbadoras del hombre".(1)
El excesivo consumismo imperante y el explosivo crecimiento de la
población están ejerciendo una presión desmedida en la capacidad de
carga de los ecosistemas, llevándolos a un paulatino agotamiento y
desaparición, tornándolo incapaz de cubrir las necesidades humanas.
La sobreexplotación a través de técnicas industriales de alto
rendimiento, monocultivos, riego artificial y la incorporación de
pesticidas y fertilizantes para incrementar la producción, en un plazo
más o menos largo producirán, tierras agotadas, campos salinizados y
avance de la desertización.
El modelo agroindustrial en franca expansión, sobre todo a partir del
boom del biodiesel y otros agrocombustibles, conjuntamente con el cambio
climático en marcha, pintan un cuadro de lo más preocupante y de
pronóstico incierto.
A estas prácticas irracionales, debemos sumarle la tala indiscriminada
de bosques naturales, que disminuyen la protección forestal y permiten
que el viento y las lluvias arrastren la capa humífera superficial, la
que lleva cientos de años regenerarse. En Argentina; "el 75% del
territorio nacional está sujeto a procesos erosivos causados por las
actividades agroganaderas y forestales". (2)
"Estamos destruyendo los suelos por lo menos 13 veces más rápido que el
tiempo que es posible crearlos." (3)
Por último, valgan las siguientes palabras de Hugh Bennett: "Es
importante que el hombre se sienta dueño de la tierra, pero que a su vez
se convierta en celoso custodio de su integridad en todos sus aspectos,
es decir hacerla producir al máximo, al menor costo posible, pero sin
disminuir su productividad".
Ref:
1.- Silvia Jubany de Stangaferro, Revista Tiempo Empresario, Junio
de 1993,Rosario.
2.- Diario El Litoral, Medio Ambiente, La desertización avanza, 14 de
Agosto de 1999, Santa Fe.
3.- Pat Roy Mooney,El Siglo ETC, Editorial Nordan, año 2002.
Publicado 05 de julio 2007
Por: Dr. Ricardo Luis Mascheroni
Docente e Investigador de la U.N.L
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