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Triunfo Espectacular de Divas Cubanas, Latinas en Festival Luminato de Toronto
Amanda Martínez, la mejor atracción
Concluyó el Festival Luminato de las Artes y de la Creatividad. Duró una semana. Se calcula que dos millones de personas acudieron a los actos escenificados por toda la ciudad de esta gran metrópolis canadiense. Contó con la participación de 1500 artistas internacionales en tales disciplinas como el teatro, el cine, las artes visuales, la canción, el baile, la música y la pantomima. En actualidad se ha consagrado el Festival más espectacular del mundo tanto por la calidad artística de los participantes como por la amplia gama de espectáculos montados en escena.
Artistas de Cuba y Latinoamérica dejaron imborrables huellas entre la concurrencia. No era para menos. En el majestuoso, centenario teatro Royal Alexandra se destacó el musical Vida, de Lizt Alfonso y el elenco Danza Cuba con la actuación estelar del ícono cubano Omara Portuondo, aplaudida apoteósicamente por el público y por la prensa canadiense. Tan impactante fue la producción que el Royal Alex ha extendido la estadía del musical hasta fines de junio.
En el teatro Michael Young Centre for the Performing Arts, situado en el histórico centro de La Destilería, la mexicana-canadiense Amanda Martínez, extraordinaria cantante de ritmos afrocubanos y su invitada especial la poetisa y rapera cubana Telmary cerrarían con broche de oro la estupenda semana del Festival Luminado. Actuando ante un lleno completo ambas fueron ovacionadas por la audiencia. Los organizadores del Festival concurrieron con los críticos y con el público al puntualizar que el concierto de Amanda Martínez fue el punto culminante del festival.
De ahí que lo de Amanda Martínez merezca punto aparte. Su actuación realmente es brujería en escena. Bella. Sensual. Voluptuosa. Intoxicante. Envuelta en encantadora, contagiosa sonrisa, Amanda entrega cada estrofa a la perfección. Suenan las notas. Surge el embrujo. Su mágica personalidad captura lo más profundo de los sentimientos. El espectador da rienda suelta a la imaginación y la artista le transporta febril a Cuba, a Brasil, a Andalucía, a México.
Seduce la extraordinaria voz. Se apodera del público. Amanda es poesía en movimiento. Lánguido, cadencioso, vibrante el movimiento de la artista de los pies desnudos. Suavemente, como por encanto, hace suya la audiencia y la sublima en delicioso éxtasis. Cada interpretación deja deseando más. Fenomenal artista. Fenomenal espectáculo. Quienes no la hayan visto y escuchado aún, se han perdido de un regalo único y especial. Lo cierto es que Amanda Martínez ya no pasará desapercibida. Su talento, su pasión, su gracia merecen reconocimiento universal. Esta noche lo logró.
Hace dos semanas Amanda debutó en su primer concierto en el teatro Enwave de Harbourfront. Fue un lleno completo. La aclamaron una y otra vez. En la nueva cita del Michael Young del Festival Luminato, Amanda llenaría el teatro de nuevo. Volvió a lucirse. Volvió a ovacionarla el público. Maravillosa también Telmary, invitada especial de Amanda con quien compartió el escenario apenas un día después de ingresar a Toronto la poetisa y cantante cubana luego de exitosa jira por el Japón.
En realidad el espectáculo fue un mano a mano magistralmente acoplado entre Amanda, Telmary, el virtuoso violinista Chris McKhool, los renombrados músicos canadienses Kevin Laliberté en guitarra, Drew Birston en bajo y la incomparable maestría de los cubanos Rosendo “Chendy” León, en percusión, Alex Brown, en trompeta y Osvaldo Rodríguez en violín.
Amanda estableció de una vez por todas sus credenciales de artista de categoría estelar en cualquier escenario del mundo. Sus invitados especiales y su conjunto fueron simplemente sensacionales. Se robaron la atención y los corazones de los asistentes y el elogio de la crítica. En el Festival dejaron muy en alto la merecida fama de Cuba por su intoxicante música caribeña en la voz e interpretación de la joven cantante mexicano-canadiense. Menuda tarea. El Festival Luminato se ha convertido en uno de los más cotizados y prominentes festivales del mundo artístico internacional.
En la Destilería Amanda sencillamente se impuso. Su voz de terciopelo proyectó embriagadora pasión y miel para los sentidos del más exigente. Su presencia apasionó con el indiscutible sabor de añejo ron tropical. Como suave brisa de las famosas playas cubanas, su sensualidad tejió maravillas de filigrana en el pentagrama. La velada de cadenciosos ritmos afrocubanos y flamencos irremediablemente sedujo. Cantando en impecable español, inglés, portugués y francés en esta cálida noche, la magia de Amanda transformó el teatro Young en exóticos parajes cubanos, brasileños, mexicanos y andaluces.
En un aparte del programa, Amanda deparaba grata sorpresa. Le regaló al público, a un público hecho suyo, el estreno en pantalla de su primer video Guajira Sola, filmado para el programa de televisión sobre las artes BRAVO Fact y definitivamente de cadencioso corte cubano. La exquisita producción refleja otra maravillosa dimensión de la consagrada artista. Se proyecta en la pantalla con aplomo profesional. Con magistral sensualidad. El video impactó al público de manera muy especial. Muy íntima. Muy suya.
Habría más magia cubana en la Destilería, antiguo y centenario centro de producción de intoxicantes brebajes hoy convertido en embriagador escenario artístico y cultural para el espíritu. En el último día del Festival, el eminente pianista cubano Hilario Durán, reciente ganador del premio nacional Mejor Pianista de Latin Jazz y de numerosos premios Juno y su orquesta de 14 músicos honraría la inspiración musical de Cuba en fabuloso concierto al aire libre ante miles de frenéticos espectadores.
Pero la noche previa, en el teatro Michael Young una talentosa estrella de Cuba y una chica canadiense mexicana se adueñarían del aplauso. Retumbó en tablas Telmary, la deliciosa, traviesa rapera cubana. Vibró candente el ritmo del conjunto musical de Amanda. Esta noche pertenecería a Amanda. Su voz seductora y su encantadora personalidad iluminaron incandescentes el Festival Luminato. Ya lo había pronosticado el Globe and Mail, el diario más importante de Toronto, al señalar que la presentación de Amanda Martínez en el Festival Luminato era algo obligatorio para los amantes de la música. Tenía razón. Se enamoró el público de ella. Se divirtió Toronto. Se consagró la artista.
Publicado 20 de junio 2007
Por: Pastor Valle-Garay
Senior Scholar, Universidad de York
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