“La vida ha sido y continua siendo muy generosa conmigo”
(Elvira Sanchéz de Malicki)

Elvira Sánchez de Malicki es una mujer enamorada de la vida. Asi me lo dice ella en esta entrevista que concedió a Toronto Hispano, y asi lo pude observar al sentarnos a conversar en su casa y escuchar su historia, en la que me envolví tanto, que hubiéramos podido escribir un libro con todas las entretenidas anécdotas que me relató. El tiempo se nos hizo corto. Una dama fascinante, con una vida colorida y exhuberante, rica en experiencias y salpicada por un sinnúmero de proyectos de los que ella misma ha sido la fuerza creativa y ha iniciado por esfuerzo propio—y con mucho éxito, cabe admitir.
Tiene una familia preciosa: su marido, Marek, a quien describe como “mi mejor amigo, mi inspiración y gran fuente de motivación,” con quien se admiran, inspiran y adoran mutuamente; sus cuatro hijos que son su pasión: Keram, Vanessa, Adriel y Gibrian; sus padres y hermanos con quienes se mantiene muy unida, y sus amigos, a quienes quiere y respeta y con quienes a compartido la mayoria de sus proyectos.
Para la comunidad hispana en Canadá, Elvira ha sido y continúa siendo una de sus más importantes líderes: una mujer que con sus iniciativas en beneficio de los hispanos de este país, ha puesto el nombre de nuestra gente en alto, y ha alcanzado logros que han beneficiado a la comunidad en gran manera, creando proyectos importantísimos tales como el Congreso Hispano Canadiense y HolaTV. Uno de los más recientes reconocimientos que la comunidad hispana le ha otorgado, entre los muchos que ha obtenido, es el de ser una de los 10 Hispanos Más Influyentes en Canada, 2007.
En lo personal, su mayor logro lo acaba de alcanzar hace unos meses, al graduarse del Queen University’s National Executive MBA Program. Y no sólo ganó el primer premio en la competencia nacional de New Venture Programs, sino que recibió el honor de ser reconocida como “Estudiante Excepcional” en el reporte anual de la universidad. Motivada primordialmente por la necesidad de adquirir más conocimientos al obterner la licencia de HolaTV, decidió ingresar al programa, a pesar del pánico que le producía volver a estudiar después de más 30 años de ausencia. “Fue super difícil y que me costo lágrimas de pánico, frustración, muchas noches de desvelo, ausentismo de reuniones familiares y muchas privaciones más,” recuerda Elvira. “Muchas veces pensé que no lo lograría.”
Han sido varias décadas ya las que esta pionera lleva trabajando con empeño y tesón por y con la comunidad hispana en Toronto. Y pensar que fue pura casualidad que ella terminara radicándose aquí en Toronto, cuando en su niñez ella soñaba con recorrer el mundo en busca de algo que a esa edad no podía imaginarse que era, pero que ya desde entonces se había figurado que “había algo más” que el destino deparaba para ella.
Elvira Sánchez nació en Guayaquil, Ecuador. Es la mayor de siete hermanos. “Nací primero, pero soy la más joven de los siete hermanos,” bromea. Por motivos de salud, a los 10 años la mandaron a estudiar a un pueblecito en Ecuador, Alausí. Ya desde su niñez, ella mostraba los rasgos de ser una líder innata. Una niña inquieta, perspicaz y creativa, ya desde los 12 años estaba montando, produciendo y dirigiendo obras de teatro entre sus compañeras de escuela, no siempre con el visto bueno de las monjas que estaban a cargo de su educación.
Coincidentalmente, una prima de ella se vino a estudiar a Calgary y Elvira le rogó a sus padres que la dejaran venir también. Logró convencerlos y se vino a completar su primaria, en compañía de otras doce muchachas ecuatorianas, la “invasión de Chicas Latinas”, como la llamó la prensa de Calgary. Esos años los recuerda como “una experiencia sensacional.” Después de un par de años, el resto de las jóvenes se prepararon para regresar a Ecuador, pero eso no era lo que Elvira deseaba, asi de nuevo pidió a sus papás que quería seguir estudiando en Canadá, pero esta vez en el este, en el Notre Dame Academy, cerca de Burlington.
A petición de sus amigas lanzó su candidatura para la presidencia del Consejo Estudiantil. En esta escuela habían otras muchachas con mucha influencia que prometian grandes cosas. “La verdad que no se porque me han pedido que corra porque yo no tengo contactos,” les anunció Elvira a la hora de dar su discurso en el debate de candidatos. “Como estudiante de la escuela yo he visto que hay cosas que se pueden cambiar dentro de la escuela, que es lo que nos va a afectar a las estudiantes. Si ustedes creen que yo lo puedo hacer, estoy a su disposición. Si no, fantástico.”
Su honestidad y su plataforma basada en cambios inmediatos, le ganaron la presidencia. Hizo muchos cambios: hicieron una serie de campañas para recaudar fondos y lograron hacer su graduacion en el Ancaster Golf & Country Club, lo que siempre se había hecho en el gimnasio de la escuela. Por todas las grandes obras que iniciara y los cambios logrados, se ganó la Medalla Al Mérito del Gobernador General de Canadá ese año.
Fue por esos entonces que conoció al que sería su futuro esposo, Marek. El hablaba español y desde el inicio se compaginaron y comprendieron a la perfección. “Creo que nos encontramos mutuamente interesantes porque todavía nos seguimos encontrando mutuamente interesantes,” comenta. “Marek es un hombre brillante. Yo creo que la clave de nuestra relación es que yo tengo una profunda admiración por él, y me sorprende, pero es viceversa. Entonces tenemos un club de admiración mutua.”
Dado que sus padres querían darles a sus otros seis hijos las mismas oportunidades que le habían dado a Elvira, a petición de su madre y siempre con el deseo de permanecer en este país que la había acogido tan bien, terminó estudiando Decoración de Interiores en el Humber College. Eso si, desde esos entonces ella empezó a sufragar sus propios gastos, trabajando primero en el departamento de contabilidad en la oficina de su suegro y como Asistente de Diseñadora de Interiores en una oficina de arquitectos.
Se consiguió un apartamentito chiquitito, nos cuenta. “En esa epoca, yo me pasé a punta de hot dogs: con el pan de Lunes a Viernes, y el Sábado y Domingo le metía la salchicha porque no tenía plata para nada,” recuerda. “Pero estaba feliz, porque yo solita lo estaba haciendo. En quiebra, en absoluta quiebra, pero lo hacía por mi cuenta.”
Completó la carrera a los dos años y se fueron a Ecuador con Marek y sus suegros y alli se comprometieron para casarse. “Y como buena novia y prometida dispuesta a casarse, le dije ‘Ciao, mi amor, pero yo me largo a Europa por 6 meses, antes de meterme en la olla’”, recuerda divertida. En compañía de dos amigas recorrieron Europa por 6 meses. Con mucha dificultad, se compraron un carrito viejo, un Renault 4L con asientos de canvas, donde como pudieron se acomodaban las tres para dormir. De ese viaje tiene muchos recuerdos lindos.
Sus 19 años los cumplió en Estambul, fecha que recuerda como algo inolvidable, ya que el dueño del Soup Kitchen de un Youth Hostel donde sus amigas y ella almorzaban, porque no tenían plata para nada más, le celebró de una manera muy especial. “Cuando se enteró que era mi cumpleaños, cogió, viró un plato, le puso una vela y esa fue mi torta de cumpleaños que nunca voy a olvidar en mi vida. Fue el mejor cumpleaños que he tenido,” recuerda con ternura. Su pasión por viajar la ha mantenido a lo largo de su vida. Ha viajado por todos los continentes, con la excepción de Australia. Marek bromea diciéndole que ya va a llegar al Club de los 100, porque ya lleva muchísimos países recorridos en sus múltiples viajes.
Al regresar de Europa, Elvira y Marek contrajeron matrimonio. “Nos casamos el mismo día, en la misma iglesia y con el mismo cura que mis papis se habían casado 22 años antes,” recuerda Elvira.
Marek terminó estudiando leyes para trabajar al lado de su padre, y eventualmente, al fallecimiento de este, tomó las riendas de Malicki & Malicki. Elvira, con $500 que le había ganado a Marek en una apuesta, abrió una tienda de artesanías, Sangarad. Tuvo la infinita suerte que una tarde un cliente prácticamente la forzó a llamar a los medios de prensa canadienses para hacer publicidad a su tienda, con la idea de que ella tenía un negocio diferente a todo lo que se encontraba en ese tiempo en Toronto. Para su buena fortuna, los tres medios que contactó, El Telégrafo, Globe & Mail y el Toronto Star, la entrevistaron y sacaron artículos y fotos de su tienda y empezó a irle bien.
A partir de entonces Elvira ha iniciado varios proyectos, todos muy exitosos, que han dejado una marca muy profunda no sólo entre las personas que formaron parte de todos ellos, sino en la comunidad misma. Entre los proyectos mayores están por ejemplo el haber iniciado el Pabellón Sudamericano en el Toronto International Caravan, cosa que en esos entonces parecía una labor monumental y casi imposible por estar las diferentes comunidades de los diferentes países tan dispersas.
Elvira, quien mientras más difícil el proyecto, más la atrae, lo tomó como un reto y se dio a la tarea de organizar este Pabellón, proyecto que tuvo muchísimo éxito y lo siguió realizando por muchos años. Es una persona muy dinámica que puede manejar, y de hecho disfruta en gran manera, varios proyectos a la vez. Fue para este tiempo que el productor de Citytv Walter Hugo Santillán le pidió que trabajara con ellos como animadora en el programa Nuestra Gente.
“Nunca había hecho televisión,” recuerda Elvira. “Yo veía en la pantalla y estaba con los ojos torcidos. Yo no sabía que tu tienes que ver a la cámara, porque si la cámara está aqui y la pantalla está allá, obviamente estás saliendo con los ojos torcidos. Esos fueron mis comienzos en televisión,” ríe al recordar. Se detuvo por un tiempo al tener su primer hijo, Keram, y después a su hija Vanessa. En esta pausa también obtuvo su licencia de Bienes Raíces.
Sin embargo, eventualmente volvió a la televisión y fue la Co-Animadora y Reportera Comunitaria para Ultima Hora, un noticiero en Español que se transmitía en CFMT. Cuando Rogers compró el canal y le hicieron varios cambios al noticiero—ninguno de ellos para mejorarlo—Elvira decidió retirarse, al cabo de varios años en los que tuvo muchísimo éxito realizando esta labor.
Decidió producir independientemente entonces el programa Hispanos en Canadá, que se transmitió desde 1993 hasta el año 2004 a través de Telelatino. Este programa fue un vehículo muy importante para la comunidad hispana en Canadá, donde semana a semana se trataron temas de interés cultural, económico y sociopolítico que fueron solidificando y enriqueciendo a la creciente comunidad hispana en este país.
Otro de sus grandes proyectos y uno de los cuales se siente muy orgullosa, fue la compañía de teatro que fundó a principios de los 80s. Ella había empezado haciendo teatro en Inglés, pero al mirar la falta de buen teatro en Español, y la necesidad que había de algo en este campo, se dijo, “No. Tenemos que empezar nuestra propia compañía de teatro,” recuerda.
Empezó con una obra propia, Becoming, la historia de María, una mujer indígena. Esta historia es muy significativa para ella, y hasta se le humedecieron los ojos un par de veces al recordarla. A través del teatro, abordó temas y utilizó protagonistas que reflejaban nuestra raza y cultura, y contaban la historia de nuestra comunidad y la historia del inmigrante. En más de una ocasión, también, usó estas obras para defenderse de ataques personales y para enviar mensajes contra la discriminación y para contar la version latina de la historia.
La emoción y el entusiasmo con que me narró los temas de estas obras y este espacio de su vida me mostraron el amor y la pasión que siente Elvira por el teatro. Fueron muchos años de su vida los que dedicó a esto, e incluso usó su casa, “la casa del pueblo” como la llamaban, para hacer los ensayos. Sus hijos y su esposo Marek, fueron además una parte integral del equipo de teatro.
Cuenta Elvira que Adriel, su tercer hijo, nació un Sábado. El Domingo tenían que realizar un ensayo muy importante por la mañana. Entonces ella le pidió al doctor que la diera de alta ese día. A regañadientes, el doctor la dejó ir, y Adriel estuvo en su primer ensayo de una obra de teatro a la tempranísima edad de 1 día de nacido.
Me contó esa y muchas anécdotas de esos días y los recuerda con mucho cariño, pero después de varios años de estar haciendo teatro, y del mucho tiempo y la cantidad de dinero que esto implicaba, le llegó el momento de enfocarse en otro de los grandes proyectos de los que esta energética y visionaria dama es responsable: El Congreso Hispano Canadiense.
El Congreso Hispano Canadiense nació al mismo tiempo que Elvira continuaba haciendo teatro y televisión—época en que también nacieron sus dos hijos menores. Elvira recuerda que anduvo con ellos por todo el país promoviendo y organizando las differences filiales y secretarías del Congreso. Esta organización eventualmente contó con 300 organizaciones afiliadas a traves del país y con filiales y organizaciones fraternales a lo largo de todo Canadá. “La comunidad debería darse cuenta de su potencial y tomarla como su propio vehículo,” recalca Elvira.
Desde sus inicios, el CHP contó con mucha influencia y un alto nivel de organización, a nivel nacional. Montaban conferencias y seminarios; existía una excelente comunicación entre las diferentes provincias y muy buena conección entre las diferentes secretarías. Después de varios años de trabajar en esto, Elvira se alejó por un tiempo, pero retomó su participación a principios de los 90s y continúa trabajando con su junta directiva, aunque sus múltiples otras ocupaciones y proyectos no le permiten participar en este tan activamente como lo hiciera en unos inicios.
En la actualidad, habiendo completado uno de los mayores sueños de su vida, al terminar el Executive MBA en Queen’s University, Elvira sigue trabajando incansablemente en todos los proyectos que tiene en mano. Su plan de lanzar HolaTV, que ella envisionara como el primer canal de televisión de, por y para Hispanos en Canadá, tuvo que posponerse cuando la CRTC le hizo una mala jugada, que ellos atribuyeron a un “error administrativo”, lo cual causó la fragmentación de la posible audiencia e hicieron añicos el plan empresarial y de promoción original. “Una de las cosas que aprendí es que es igual o más importante saber cuando no proceder, que proceder si no hay seguridad del éxito del proyecto. Asi es que aunque no he desistido completamente de la idea, sigo buscando alternativas viables. Pero eso no quiere decir que estoy lista a lanzar el canal ni a cancelar el proyecto. Sigo buscando opciones,” asegura Elvira. Por el momento, ha utilizado sus nuevos conocimientos para hacer crecer las oficinas de Malicki & Malicki, donde han duplicado tanto sus instalaciones como su personal.
Sus hijos, todos adultos ya, son la otra parte primordial de su vida. “Ah, mi familia!”, dice con entusiasmo. “Cuando los menciona a ellos es cuando mi mundo se ilumina en todo sentido, ya que es lo más precioso que tengo,” Keram, el mayor, es actor, cantautor y músico. Vive en Hollywood desde hace 11 años. Vanessa, su única hija, es estudiante en la universidad en Halifax; Adriel, un muchacho de aspecto dulce y amable, vive apasionado con su trabajo en la Reserva del ejército y esperando que le acepten su solicitud de ir a servir a Afganistan y Gibrian, el menor, es el único de los cuatro que aspira a ser abogado como su padre.
Los padres y los hermanos de Elvira y sus respectivas familias son muy unidos. Ellos se reúnen a menudo en la casa de Elvira, para celebrar “todas las tradiciones Hispanas, Polacas y Canadienses. Es por esto que por ejemplo celebramos tres Navidades: el 24 a las 6:00 p.m. la Vigilia Polaca, a la Media noche la Navidad Ecuatoriana con Papa Noel y todo, y el 25 a la 1:00 la cena Canadiense con Pavo y cranberry sauce,” nos cuenta.
Renuente a terminar esta entrevista, porque todas las historias me parecieron tan interesantes, le pregunto que si tiene “regrets”, algo que lamente o de lo que se arrepienta, a lo que me responde: “Yo he dedicado mi vida a hacer cosas con y para otros. Estoy convencida de que no hay más placer o dicha que en dar con entusiasmo y de todo corazón. Por lo tanto me considero que soy una mujer muy feliz; mi contestación sería: el no tener mas tiempo para hacer más.”
Que le depara el futuro a Elvira Sanchez de Malicki? “La vida ha sido y continua siendo muy generosa conmigo,” dice ella. “Primero teniendo la familia y amigos que tengo. Cada mañana me despierto con entusiasmo porque sé que cada día hay nuevos proyectos que concretizar y hacer realidad. Que me depara el futuro? No lo sé. Por lo general vivo cada momento a plenitud. Cuando tu vives asi, tu pasado se convierte en un maravilloso álbum de recuerdos, como también tu futuro es maravilloso y gratificante, porque es obvio que si viviste cada momento a plenitud, dando lo mejor de ti, tu futuro siempre será rico de realizaciones y nuevas metas,” concluye.
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