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Elecciones en Nicaragua
La Giraldilla nica: Veleta
política en liderazgo del FSLN
Toronto, Canadá – La catedral de Sevilla, uno de los edificios más grandes e imponentes en el mundo religioso, es famosa por la torre de La Giralda. Originalmente estos monumentos arquitectónicos no pertenecían al cristianismo. En 1184 el Califa Abu Yusuf Ya’qub al-Mansur ordenó la construcción de la mezquita y del minarete Almohad. Con la expulsión de los moros de España, el cristianismo convertiría ambas estructuras en la catedral de Sevilla y en La Giralda respectivamente. Alzándose a 97.5 metros de la base, La Giralda era entonces la torre más elevada del mundo y hasta su renacimiento cristiano, el minarete llamaba a los fieles musulmanes a la oración. Ambas eran símbolos por excelencia de la ciudad medieval.
Algunos símbolos se derrumban más espectacularmente que otros. Frente al antiguo Estadio Somoza cayó el caballo de Somoza. Igual suerte corrieron la estatua de Saddam Hussein en Bagdad y el muro de Alemania. En 1365 un terremoto en España, de esos que con regularidad estremecen a Nicaragua, tumbó la esfera musulmana que coronaba el minarete Almohad. Ni cortos ni perezosos el cristianismo español reemplazó la esfera con una cruz. Más tarde, en el siglo XVI, el arquitecto Hernán Ruiz la convirtió en campanario católico. En 1568 coronaron el campanario con la estatua del Giraldillo, una veleta a la Fe de 4 metros de altura. En adelante el campanario llamaría a los católicos a la oración y al turismo a Sevilla.
Según los historiadores, el campanario la Giralda y la veleta Giraldillo inspiraron la erección de similares símbolos fálico-religiosos tanto en Lebrija y en Carmona (España) como en Marruecos. También sirvieron de modelos en la construcción de la torre de la mezquita Koutoubia en Marrakesh, la torre de Hassan en Rabat, otra similar en el Madison Square Garden de Nueva York, ahora destruida, una en Kansas y la torre del edificio del Ferry en San Francisco, California. ¡Irónico! La supuesta civilización moderna repuso las espléndidas reliquias musulmanas con estatuas al cristianismo. En el Medio Oriente de hoy continúa la destrucción del patrimonio a la humanidad. ¡Los giros que da la vida!
¡Pero mientras más cambia el mundo, más sigue igual! En honor a la verdad histórica, falta mencionar una veleta más. Aunque los estudiosos de la arquitectura medieval no lo tomen mucho en cuenta, habría que añadir a Daniel Ortega Saavedra, giraldillo y veleta por excelencia de la política nicaragüense. Pocos monumentos a la incompetencia se caracterizan por girar 180 grados según soplen los vientos políticos. Ortega lo ha perfeccionado. En España la veleta pasó de moros a cristianos. En América la veleta centroamericana se transformó de ex combatiente a oligarca.
En el año 2000 el Secretario General del FSLN decepcionó al pueblo nicaragüense y a los simpatizantes del sandinismo al entrar en onerosas componendas con el ex mandatario y reo convicto Arnoldo Alemán, líder del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) del somocismo. Es más. La giraldilla criolla, en imitación de lo acaecido a los moros que rehusaron convertirse al cristianismo en España, expulsó de las filas a los militantes sandinistas que cuestionaron el pacto Ortega-Alemán y la dirección en que soplaba la cúpula del FSLN.
Como resultado del pacto Alemán, enemigo acérrimo del FSLN condenado a 20 años de prisión por robo al estado, y Ortega se repartieron el control de la Corte Suprema (Poder Judicial), de la Asamblea Nacional (Parlamento) y del Consejo Supremo Electoral. En efecto, el pacto Alemán-Ortega permitiría que el reo y el ex guerrillero gobernarían Nicaragua “desde abajo.” A cambio Ortega garantizó que Alemán serviría los 20 años de prisión en su mansión, en vez de dar con sus miserables huesos en la cárcel como determinaba la ley para cualquier vulgar ladrón ante el comprobado robo multimillonario a una nación empobrecida.
No sería el último giro en redondo de la veleta nica. Poco después Ortega se fundiría en religioso abrazo con el Cardenal Miguel Obando Bravo, el líder del catolicismo criollo que durante la revolución y la guerra de la Contra condenara brutal y públicamente a Ortega y al sandinismo tildándoles de “víboras” y de otros epítetos no muy cristianos. ¿Cómo explicar este cambio de dirección en la ventisca del FSLN? ¿Vuelta de veleta del líder o astuta estrategia política? ¡Solo el giraldillo nica lo sabe! Pero hay hartos ejemplos de los desatinados giros del líder del FSLN.
Pocos líderes políticos se escudan tras la inmunidad parlamentaria cuando la justicia reclama. Al acusarse a Alemán de delitos contra el estado, Ortega demandó que Alemán se despojara de la inmunidad y respondiera a los cargos. Sin embargo cuando una hijastra de Ortega le acusó de acoso sexual, el Secretario General del FSLN se amparó de su inmunidad parlamentaria para no comparecer ante los tribunales.
En Nicaragua la veleta criolla giró furiosamente acumulando bienes y propiedades en los cuatro puntos cardenales. En el año 2000, días antes de abandonar la presidencia, Ortega ilegalmente se otorgó propiedades privadas y bienes del estado en una infame operación de arrebato conocida como la piñata. El giraldillo se transformó de humildes militante sandinista en prepotente oligarca al servicio de la burguesía reinante. De otro modo, ¿cómo explicar que el candidato a la Vice presidencia en la boleta del FSLN sea nada menos que el poderoso empresario Jaime Morales Carazo, ex dirigente del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) de Somoza, consejero personal y padrino de boda del reo y ex presidente Alemán y dueño de la mansión que el líder del FSLN le confiscara a Morales Carazo y en donde habita ahora Ortega reclamando que remuneró a su compañero de fórmula por la propiedad confiscada? ¿Las vueltas que da la vida? ¿Las vueltas que da la Giralda nica? ¡Quién sabe!
Quizás el cuento de la mansión no sea tan significativo como el amistoso giro de 180 grados del líder del FSLN hacia el PLC de la dictadura somocista que tanto luchó por derrocar el pueblo nicaragüense. Quizás valgan los actos de contrición. Quizás los Padrenuestros y Avemarías de Ortega ante el Cardenal Obando le hayan exonerado de pecadillos. Quizás, imitando a la Giralda de Sevilla, la nicaragüense haya perfeccionado cambiar de bandos según soplan los vientos tropicales. Quizás sea cuestión de sobrevivencia. La Giralda de Sevilla ha sobrevivido por 438 años, casi lo que lleva Ortega en candidaturas presidenciales.
Quizás el símbolo de la discordia criolla se sostenga más que el caballo de Somoza o la imagen de Saddam. Quizás la más reciente auto denominación del candidato del FSLN, luego de derrumbarse estrepitosamente en tres comicios previos, tenga éxito esta vez. Quizás la cuarta sea la vencida. Quizás cese el divisionismo en las diezmadas filas del FSLN. Quizás esta giraldilla aguante las embestidas del vendaval político que se le viene encima a la nación de ganar Ortega. Quizás se dé el abrazo de hermanos con el detestado titular de la Casa Blanca. Quizás ocurra un milagro. Quizás los santos orinen.
A la víspera de las elecciones, al pueblo nicaragüense no le queda otra que especular en qué dirección sopla el viento de Ortega y hacia dónde apuntará la giraldilla criolla cuando ocurra el próximo terremoto político y derrumbe los mal emplazados monumentos a la soberbia y al arrogante caudillismo criollo. Quizás no sea mala idea pasar el otoño en Sevilla.
Por: Pastor Valle-Garay
Senior Scholar, Universidad de York.
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