Search:      
 
TorontoHispano.com logo  
 

 Archivos de Cartas



 
TH NEWS LETTER
Entérate de lo último.



 
 
Cartas a Toronto Hispano.com

Judy y sus strippers
Cancelación de permisos: desatinada politiquería

¡Pobre Judy Sgro! Jamás se imaginó que conceder permiso temporal de trabajo a una bailarina exótica rumana le armaría semejante trifulca. La oposición descubrió que la mujer colaboró en la campaña electoral de Judy y comenzó a rugir en el Parlamento "¡Qué se la quite! ¡Qué se la quite!" No las prendas íntimas de la profesión. Eso nunca. Los machos moralistas de la oposición son recatados. Pretendían dejar a Judy encuerada políticamente pero no en pelota, físicamente hablando. Demandaron su cabeza: la renuncia al cargo de Ministra de Inmigración.

Al estilo del descocado fundamentalista George W. Bush, nuestros conservadores son más papistas que el Papa. Restaurarán la pureza en la sociedad contra viento y marea. No acusan a la mujer de pecadora. Investidos en sus togas de protectores de nuestra moral, acusan a la Sgro de burlar las leyes y listas de espera en inmigración al favorecer a su colaboradora. ¡Horror! ¡Permitió trabajar a una bailarina exótica! Peor que una terrorista.

Favores y favoritismo abundan en esta gran nación. El pecado está en que alguien se dé cuenta de ello. La semana pasada murió el gran escritor e historiador canadiense Pierre Berton, asiduo aficionado a la marihuana. Jamás se la incautaron. Jamás le detuvo la policía. Jamás mencionaron su preferencia. Hasta su muerte. A otros pobres diablos se les persigue y se les encarcela, precisamente porque son pobres diablos, como la bailarina. Al tropezarse con alguien así, los eternos oportunistas conservadores -Biblia en mano- se las disparan a la prensa, escandalizan al público y en el proceso anotan puntos para el partido de turno en la oposición.

Ésto apesta a pasada de cuentas políticas. Diferente sería si los legisladores esgrimieran el argumento humanitario: la explotación física y económica de miles de mujeres importadas a este país de Europa y de la América Latina para trabajar y vivir en condiciones de virtual esclavitud. No lo hacen. Les saldría el tiro por la culata. Todos han permitido el abuso de estas mujeres. En los últimos veinte años los gobiernos liberales y conservadores, que hoy denuncian a la Sgro, se han hecho la vista gorda ante el oleaje de bailarinas exóticas que llegan al país para la precaria diversión de su electorado. Antes de eso, Ottawa era ciudad muerta a las 10 de la noche. Los políticos cruzaban el puente a Hull, Quebec, para disfrutar de acceso a cantinas, desnudez y películas porno hasta horas de la madrugada.

Supongo que el fabricado escándalo responde al estado catatónico del Parlamento. No hay nada que hacer mientras esperan su extensa vacación navideña. A falta de agendas reales, nuestros representantes se la pasan de vagos. La visita de Bush la semana pasada lo subrayó. Siempre listo a aprovecharse de cualquier foto oportunidad que proyecte su imagen de líder mundial, aunque sea la apertura de la puerta de un baño, Bush no le hizo caso a los parlamentarios en la capital. Los ignoró.

Nuestros legisladores no tienen más remedio que matar el tiempo empajándose en una indefensa extranjera indocumentada y de paso pedir la renuncia de la Ministra. Otro conveniente blanco del fundamentalismo conservador. Hipocrecía gubernamental. Pero dio resultado. Sgro claudicó. Se lavó las manos. Canceló el programa de bailarinas exóticas. Su ex-voluntaria pasó de diversión sensual a chivo expiatorio. Santa resolución navideña a tan inconsecuente asunto.

Sospechosos sus méritos. Sugiere vendettas políticas. La medida es tan ridícula como pensar que sin hockey profesional ni la oportunidad de aliviar el impacto de nuestro largo y frío invierno embelesados por las acrobacias y estertores seudoorgásmicos de las encueradas vedettes, la salomónica decisión de la Sgro fustiga los apetitos de nuestra sociedad. Los canadienses no somos fríos. Somos incurables eróticos introvertidos.

Claro que sin hockey ni encueradas, la testosterona del machismo canadiense podría desplomarse a niveles nunca vistos. Se cree también que la ausencia del hockey y de las bailarinas reducirá el consumo de alcohol, importante fuente de ingresos a nuestra economía a la vez que se incrementarán las pérdidas de ingresos en los centros nocturnos para caballeros de dudosos gustos. ¡Quién sabe! Quizá se dé el milagroso y masivo retorno a las iglesias y templos, antigua práctica generalizada cuando ésta era la única opción en los días de Canadá la Buena. El problema para el gobierno es que las limosnas a la iglesia están exentas de impuestos. Ganan los pastores. Pierden los federales.

Hay otro riesgo. Coinciden la prohibición con el anuncio la semana pasada de un parche que según los científicos despierta el apetito sexual de las mujeres. Viagra para hembras. Nescafé sexual. Instantáneo. Si nuestras parejas han estado adormitadas en ese departamento debido a nuestra devoción al hockey y a las bailarinas exóticas, no tendremos más recurso que hacer las del hijo pródigo y retornar al nido de amor. Aplicamos el parche y ¡Presto! Dos fieras sexuales echando chispas en el lecho.

Ésto trae consigo tres dilemas: en determinados casos la aplicación del parche produce acne y largas, espesas barbas y bigotes entre algunas mujeres. No se sabe el retoño heredará estas características. Habrá que pensarlo. El segundo problema es el del amor propio: ¿qué pasa si las rejuvenecidas ansias sexuales de nuestra pareja superan nuestra capacidad de satisfacerlas y no damos la talla? ¡Sería catastrófico descubrir que no éramos tan machos como pensábamos!

Queda un tercero: sin hockey en la tele, sin strippers en los centros nocturnos, parche en la piel y contemplando largas noches invernales en el hogar, ni hablar, no hay dos. Se obvian bigotes y barbas. Quizá culmine nuestro sexo en rotundo éxito. Pero nueve meses después habremos provocado una inusitada explosión demográfica en Canadá. Todo por culpa de Judy. Y es que la decisión gubernamental de cancelar el permiso de trabajo a las bailarinas exóticas extranjeras es tan estúpida y tan política como lo es aprobar la telenovela semi-pornográfica "Latin Lover" en Telelatino a título de multiculturalismo por trasmitirse en español. En otras palabras, desnudez frontal y total y sexo simulado en la tele hogareña, está bien. En centros nocturnos, no. Irracional. Pero así se aplican medidas retrógradas a una nación acomplejada. A Judy, por el contrario, nadie la desnuda del Ministerio.


Escrito por: Pastor Valle-Garay
Profesor, Universidad de York


pastor@yorku.ca




• Para publicar en esta sección, simplemente escribanos a sugerencias@torontohispano.com con su carta.
• Esta sección está dedicada a publicar opiniones, casos reales, denuncias, etc. enviadas a nuestra redacción vía e-mail.
• Toronto Hispano.com no se responsabiliza por el contenido de esta sección ni está directamente vinculado con los casos u opiniones acá publicadas.


 
Register Your Business | Promote Your Event | Sell Your Tickets | Advertising | Web Design | Graphic Design | Our Clients | Contact Us
Request a Quote | Media Kit (PDF) | Portfolio | FAQ | TH Media
Copyright © 2002 - 2008 Toronto Hispano Inc. All rights reserved.
The use of TorontoHispano.com is subject to certain terms and conditions. We respect your privacy.